La esquizofrenia

Las personas que padecen de esquizofrenia muestran una distorsión de los pensamientos y de sus sentimientos. Afecta a la persona deLa esquizofrenia una manera integral, estando comprometidas su manera de pensar, de sentir y de hablar. La persona se va a mostrar diferente a cómo era, más aislada, con alteraciones en su sueño.

La edad de aparición suele ser entre los 15 y los 45 años, aunque lo más frecuente es que su inicio sea al final de la adolescencia. En cuanto a las causas de la esquizofrenia, al igual que en muchas otras patologías, se debe a una variedad de causas, no pudiendo atribuirse una específica.

Dentro de la esquizofrenia encontramos los llamados síntomas positivos y los negativos. Los síntomas positivos se relacionan con aquellas manifestaciones que la persona experimenta. Encontramos aquí a las alucinaciones, delirios, trastornos del pensamiento, angustia, excitabilidad, insomnio, palpitaciones, mareos, trastornos gastrointestinales y respiratorios, agresividad, movimientos estereotipados.

Dentro de los síntomas negativos, esos síntomas que la persona deja de hacer, nos encontramos con que el individuo ya no puede razonar de manera fluida, le cuesta mucho poder experimentar sentimientos hacia los demás o incluso tener la fuerza de voluntad de levantarse de la cama. Vemos apatía, carencia de energía, ausencia de placer.

Tanto los síntomas positivos como negativos tienen un impacto nada favorable en los diversos ámbitos social, familiar, laboral. Sin embargo, no todas las personas que padecen de esquizofrenia experimentan estos síntomas.

Vemos que existen distintos tipos de esquizofrenia, los cuales a veces se superponen o la persona va cambiando su cuadro con el pasar del tiempo. La clasificación sería la siguiente:

Esquizofrenia paranoide:  Predominio de ideas delirantes y alucinaciones. Es la más frecuente de todas y su inicio se ubicaría entre los 20 y 30 años de edad.

Esquizofrenia catatónica: Aquí encontramos trastornos del movimiento. A pesar de tener la conciencia despierta, la persona es incapaz de reaccionar ante los intentos de los demás de contactarse con él. Su rostro permanece inmóvil y también sin expresión. A veces la persona puede estar días sin hablar, ni comer, ni beber agua.

Esquizofrenia hebefrenica: Su comienzo es en la pubertad. La persona muestra un afecto no apropiado, como por ejemplo reírse ante situaciones que no corresponde, muestra conductas  infantiles, demasiada desinhibición, desinterés por las charlas y falta de participación en las mismas. Pueden también existir alucinaciones y delirios.

Esquizofrenia indiferenciada: No predomina un síntoma concreto y podríamos catalogarla como una mezcla de los otras anteriores.

Esquizofrenia residual: Se manifiesta muy poco y tiene que ver con haber padecido al menos un episodio de esquizofrenia anteriormente, pero en la actualidad no presentar síntomas psicóticos importantes.

En cuanto al tratamiento de la esquizofrenia tenemos que tener en consideración que la medicación psiquiátrica es importante, además de un tratamiento psicosocial donde se trabaja con el consultante y la familia del mismo.  Dentro de las terapias conocidas encontramos la terapia psicológica integrada, programas de rehabilitación de grupo, terapia cognitiva de la esquizofrenia, el modelo interactivo de Perris.

Lo importante es que la persona pueda controlar sus alucinaciones, pueda retomar su vida de la manera más saludable posible y pueda tener acceso a una vida de calidad. Usualmente va a necesitar mucha ayuda de la familia. La esquizofrenia puede estar compensada con el tratamiento adecuado.

27077699/098165994

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

8 hábitos felices

8 hábitos felices

Miriam Akhtar creó el programa HÁBITOS FELICES, el cual consiste en incrementar nuestro nivel de felicidad. Las habilidades, los hábitos y las acciones para acercarnos al bienestar tienen que ser aprendidas y practicadas para nuestro beneficio. Alcanzar un estado saludable de felicidad contribuye a nuestra salud mental, nos protege de la ansiedad y depresión, nos ayuda a lidiar con el stress y mejora nuestra resiliencia.

Miriam también es autora del libro Psicología Positiva para superar la depresión. En su programa trabaja con ocho hábitos específicos para acercarnos al bienestar, voy a compartirlos con ustedes.

Vivir experiencias positivas: Tenemos que permitirnos disfrutar todas las experiencias positivas que podemos experimentar en nuestra rutina.

Practicar la gratitud: Un clásico, apreciar lo que tenemos, lo que sí funciona, todas nuestras bendiciones. Esto es mucho mejor que quedarnos concentrados en la falta y en todo aquello que aún no ha llegado todavía.

Utilizar tus fortalezas: Para hacer esto primero hay que conocerlas. Saben que pueden realizar el TEST VIA DE FORTALEZAS PERSONALES en la web oficial de Psicología Positiva. Una vez que sepamos cuáles son, podemos utilizarlas a nuestro favor y potenciar lo fuerte que tenemos.

Vivir una vida con sentido y propósito: Formar parte de algo más grande que nosotros mismos, algo que nos permita conectarnos en profundidad con nuestro ser, con nuestra espiritualidad, con nuestros valores.

Nutre tus relaciones: Chris Peterson solía decir que los demás importan, al ser seres sociales debemos ser cuidadosos de nuestras relaciones interpersonales. Apostemos a la calidad de los vínculos.

Aprende optimismo: Existen una serie de ejercicios para hacer esto que pueden encontrar aquí en mi web.

Construye tu resiliencia: Podemos aprender de las adversidades, podemos aprender del dolor, podemos salir fortalecidos de las dificultades. Esta actividad para algunas personas es más natural que para otras, pero aprender a mirar desde otra perspectiva es algo que todos podemos intentar.

Direcciones positivas: Trabajar en metas y objetivos mejora nuestra autoestima porque permite enfocarnos en aquellas cosas de nuestra personalidad que sí podemos controlar, como por ejemplo aprender nuevas habilidades o cultivar nuestra paciencia. Los logros (va más allá de metas materiales) nos hacen sentir más seguros y capaces.

Y tú, ¿te animas a practicar estos hábitos?

27077699/098165994

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

¡Cuidado con las afirmaciones!

Cuidado con las afirmacionesLas afirmaciones positivas son frases que se dicen con confianza acerca de una verdad percibida, se utilizan mucho en el desarrollo personal e incluso algunos autores de Psicología Positiva las han recomendado también. Sin embargo, debemos ser cuidadosos con el uso de las mismas, porque algo que supuestamente debería generarnos bienestar, puede convertirse en una peligrosa arma que atentará sin piedad a nuestra autoestima.

Cuando decimos afirmaciones como “soy exitoso, soy hermosa, soy delgado, soy paciente, soy perfecto” y éstas están extremadamente alejadas de la realidad, la persona a la larga se siente mucho peor que al principio al repetirlas. No es saludable tratar de forzar una realidad que no está ahí, creer que pasa algo que en verdad está demasiado alejado de nuestro alcance o que no estamos haciendo absolutamente nada más que hablar para convertir ese deseo en realidad.

Las afirmaciones positivas parecieran beneficiar sólo un poco a las personas con alta autoestima, mientras que para aquellas personas con poca autoestima terminan siendo devastadoras. Afirmaciones que están tan alejadas de nuestra realidad presente generan pensamientos contradictorios y nos hacen sentir peor porque sabemos que estamos muy lejos de alcanzar eso que decimos y además empeora nuestra percepción acerca de nuestros defectos.

Las afirmaciones positivas que sí funcionarían son las que pueden basarse en algo real. Por ejemplo, si mi meta es lucir delgada y estoy haciendo todo lo posible para llegar a eso, puedo repetir “estoy en proceso de tener una relación sana con la comida” eso tiene más sentido que decir “peso 50 kilos” cuando en verdad no es así. Los investigadores agregan que además las afirmaciones deberían ser parte de algo más, no solamente decirlas porque sí, sino que deberían formar parte de una terapia por ejemplo.

Los psicólogos de la tercer ola (terapia de aceptación y compromiso, terapia dialectico comportamental, terapia conductual integral de pareja, terapia de activación conductual, terapia cognitivo conductual con base en mindfulness) proponen que en lugar de luchar contra los pensamientos y emociones negativas a veces es simplemente una cuestión de aceptación de los mismos. Aceptar, entender, y no brindarle más cabida a esas emociones y pensamientos que la que tienen que tener mientras que se decide a actuar de manera más positiva.

Así que como verán repetir como disco rallado afirmaciones positivas sin fundamento en la realidad no van a ser beneficiosas para nuestra salud y es más, nuestro lado negativo nos atacará con mayor crueldad. Tengamos cuidado y sepamos elegir aquello que realmente nos brinda bienestar. Recuerda que si solo no puedes existen muchos profesionales comprometidos con su trabajo que estarán ahí para ti. 

 

27077699/098165994

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Meditación Amor-Amabilidad

Barbara Fredrickson en su último libro LOVE 2.0 nos comparte una meditación muy interesante llamada AMOR-AMABILIDAD. Esta distinguida profesora experta en emociones positivas, ya ha presentado el fruto de sus investigaciones en dos ocasiones al Dalai Lama. La finalidad de esta meditación que nos comparte es que nosotros estemos más abiertos al amor y a la amabilidad a nuestro alrededor.

Esta meditación también nos ayuda a mejorar nuestra comunicación con los demás, nos aleja de nuestra absorción meramente egoísta en nosotros mismos, nos ayuda a sentirnos conectados, a tener sentimientos de calidez y buenos deseos por el bienestar de los demás.

La práctica apunta a entrar en contacto con nuestros buenos y amorosos sentimientos, a desearle a los demás bienestar. Algunos quizás puedan creer que esto es forzado, no lo hagan si se sienten incómodos, la meta de la meditación es que podamos darnos la posibilidad de sentir más emociones positivas y más conexión con quienes nos rodean, si no estamos preparados entonces es mejor dejarlo para más adelante.

Para realizar la meditación debes sentarte, estar relajado, con tus ojos cerrados, concentrado en tu respiración. Si estás en una silla, apoya tus dos pies firmes en el suelo, echa un poco tus hombros para atrás e intenta dejar tu columna lo más recta posible. Puedes poner a tu lado una alarma suave para poder despreocuparte del tiempo. Al principio se recomienda que realices la práctica por diez minutos, luego poco a poco, ve aumentando la cantidad hasta llegar a períodos de 20 o 25 minutos.

Comienza a concentrarte en las sensaciones de tu corazón, de tu respiración. Cuando estés concentrado puedes visualizar a alguien a quien ya amas, puede ser tu pareja, tu familia, incluso tu mascota. La idea es evocar sentimientos de ternura y conexión. Una vez que te identifiques con este estado puedes comenzar a repetir en tu mente estas frases:

Permite que esta persona (menciona a quien desees) se sienta seguro

Permita que esta persona se sienta feliz

Permite que esta persona se sienta saludable

Permite que esta persona se sienta cómoda

Estos enunciados pueden ser modificados por ti, lo importante es la emoción que hacen resonar. Intenta reflexionar profundamente en estas frases, en cómo esa persona en quien estas pensando se sentiría si lo que le deseas se cumple. Puedes visualizar una conexión entre tu corazón y el de esa persona. Una vez que hayas terminado de repetir esas frases, deja ir la imagen de tu ser querido y simplemente quédate concentrado en la sensación que te ha dejado este amor.

Luego puedes dedicar estos sentimientos a otra persona, siguiendo el mismo procedimiento, pensando en cómo esa persona se mueve, reacciona, siente lo que le estás deseando. El último paso es poder enviar estas emociones a aquellas personas que son más desconocidas en tu vida.

Al finalizar sé conciente de que puedes generar estos sentimientos de amor y generosidad en cualquier momento, en cualquier lugar. Las investigaciones demostraron que 60 minutos por semana de práctica ya tienen un impacto sumamente positivo en nosotros. ¿Te animas a probarla?

27077699/098165994

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La flor en el corazón- Una experiencia desde Jarabe de Risas (Walter Ferreira)

La flor en el corazón 

Programa de Fundación SaludArte http://www.facebook.com/fundacion.saludarte.9?fref=ts

 

En la entrada 

Entrar a un sanatorio tiene, casi siempre, algo de dramatismo. Hay pasos apresurados, gestos de preocupación o máscaras que intentan ocultarlos, ojos que esperan que la luz del ascensor llegue por fin a planta baja. Casi todos llevan algo en las manos, ropa limpia, presentes.

Hay diversos motivos por los cuales entrar y no todos son de preocupación. De todas maneras siempre hay una tensión, un estar alertas, un darse cuenta, un asumir el lugar que se pisa. Es un sitio donde hay un dispositivo científico y humano al servicio de la vida, claro. Pero a la vez, esa defensa de la vida implica  luchar contra el sufrimiento, el miedo y la muerte.

Sufrimiento. Miedo. Muerte… estas palabras no se dicen, no deben decirse, simplemente subyacen en los movimientos que se dan a diario en las entradas de los hospitales, conforman un texto, una escena plagada de emociones, que este cronista siente en pleno cuerpo, más allá de los ojos.

Con estas sensaciones llego al quinto piso del CASMU, a la Sala de Internación Pediátrica, para acompañar a Palín Botiquín y Margarita, los payasos, en su visita de los jueves. Corro a ponerme la túnica pues ya observo que están en plena acción, charlan animadamente con una bebé y su madre.

Tomo nota de las caricias, los colores, las sonrisas que faltaban en la planta baja y acá aparecen como luciérnagas.

Ahora sí. Hora de entrar a la primera sala donde está María, a quien conocemos de la semana pasada, estuvo en su casa pero necesitó volver a internarse, no quiere estar acá y lo deja claro con su llanto. Margarita saca un Pinocho de la bolsa y resulta que tiene una “vía” en su mano, ¡igual que María! Es todo un descubrimiento, ese muñeco de madera tiene algo en común con ella. La niña deja de llorar pero sigue aferrada a su madre. Entonces, Pinocho descubre entre las sábanas a una muñeca muy hermosa y la invita a bailar, la muñeca es de María, se llama Manuela y no puede resistirse a la invitación, está claro que ese chico de madera le resulta muy simpático, por lo tanto comienzan a bailar acompañados por los payasos, improvisan una coreografía super divertida al compás de la música, todo está mejor ahora, al menos para la muñeca, que de tan contenta se deja tomar por su dueña sabiendo que puede contagiarle la alegría por un buen rato.

Para que María no se olvide de este momento, los clowns le dejan un globo con forma de corazón que dice “con mucho amor” y firman todos, también la doctora que estuvo todo el rato mirando y riéndose mucho.

A pasear

John es un “niño adolescente” y está mirando TV. Respira por medio de un caño con oxígeno y parece aburrido. Palín y Margarita ocupan la habitación con bromas y movimientos. Margarita se pone una bata celeste del paciente y afirma que se quiere dar una ducha. Intentan comunicarse con juguetes y palabras, los adultos se prestan al juego y se divierten, pero John sigue serio. “¡Ya sé! Nos vamos a pasear por el corredor”, dice Palín y sale a buscar una bomba de oxígeno portátil. En minutos todo está pronto para el paseo, es la primera vez que John sale de la habitación desde que lo operaron, lo hace caminando lentamente pero con entusiasmo. Unos gallinazos de plástico van dando graznidos y el paseo se transforma en un pequeño desfile visual y sonoro, en un acontecimiento que logrará hacer de este día un día diferente. Una enfermera pasa a nuestro lado y dice “ahora sí, se está riendo un poquito” y me parece que también se siente parte de esa risa. Lo cierto es que el pasillo toma otra forma, otro contenido. Los sonidos van venciendo al  silencio de hospital, al fondo están, Manuela, María y su madre jugando con el globo y mucho amor. 

Una flor

Dice José Saramago (exquisito cronista), que toda crónica es un pequeño arbusto al que deberíamos encontrarle una flor. Este arbusto se construye ahora con palabras que piden salir, y está compuesto por imágenes, por frases sueltas, dichas al pasar, por encuentros insólitos o maravillosos.

Cualquier observador desprevenido podría confundir estos colores, estos pequeños escándalos de la risa, con una simple imitación de la alegría, algo pasajero, un “chascarrillo” a la rutina. Pero mirando mejor, podrá ver, a través de las intervenciones de los artistas hospitalarios, todo lo que se mueve en este quinto piso de hospital, lo no evidente, los esfuerzos del personal de salud, las expectativas, las alegrías por los pequeños y grandes logros, la angustia ante lo inexorable, la valentía ante el dolor, el amor puesto en lo cotidiano.

Las risas y la música, las bromas y los juegos no son banales, agregan algo diferente, un necesario elemento de sorpresa que deja al descubierto síntomas silenciosos, esos que no se previenen con vacunas.

Ese texto, esa escena plagada de emociones que se puede percibir en la puerta, adquiere en las salas otra connotación aún más clara. Las camas tan altas, el oxígeno, el goteo del suero, la infusión de sangre, el vaso con agua, los gestos del acompañante, el olor a alcohol y desinfectante, los sonidos metálicos de las agujas en una bandeja de metal… innumerables elementos que van agregando a ese texto, a esa escena, un espesor dramático, un “hojaldre de códigos y sentidos” como dice Roland Barthes refiriéndose al texto literario. Cuando intervienen los payasos sobre este dispositivo aceitadísimo que es la sala de pediatría, no vienen a negar el factor dramático, vienen a sumarse desde otro lugar a esta defensa de la vida, también vienen a curar, y traen un jarabe dulce, muy dulce.

Y la flor

Si se trata de describir todo lo que pasa este jueves hay que trabajar duro y dejar que los dedos corran sobre el teclado, pues es mucha cosa, mucha acción y aventura.

Para entrar a la 509 donde están Dahiana y Fabián, de 8 y 5 años respectivamente, los payasos sacan todas sus payasadas. Son torpes y se equivocan una y otra vez. Entran a la habitación, piden disculpas por haberse equivocado, salen, cierran la puerta y vuelven a entrar. Repiten la escena varias veces, hasta que cuando deciden entrar de verdad ya está todo el mundo a las risas limpias. Los payasos tienen un público ideal en esta sala pues les festejan todos los chistes, hay aplausos, confusiones, torpezas, actuación de los gallinazos de plástico que son manejados por las madres de los niños y hacen un ruido infernal, hay un concurso de pompas de jabón, música de “galletas”, imitaciones del caminar de los pollos, en fin, todo un espectáculo que termina con aplausos y reverencias de agradecimiento al gran público.

En la próxima sala están Jorge y Mario de uno y tres años respectivamente. Mario está llorando pues se quiere ir a su casa y los payasos sacan los burbujeros invitadores al juego. Jorge que apenas sabe caminar se baja de la cama y comienza a atrapar burbujas. Al final Palín va a buscar “el auto” (que en realidad es una silla de ruedas) para Mario y de nuevo a pasear, la bomba de oxígeno a un costado. Jorge, en brazos de Margarita, la abraza con  ternura infinita, un amor a primera vista que no puede describirse en esta crónica, por falta de palabras con la elocuencia necesaria. Se detienen en el sector de juegos al fondo del pasillo y sacan títeres y rompecabezas. Ahora se juega con mucha calma y dedicación, y juegan en serio.

Seguimos la recorrida, en las salas posteriores se repiten situaciones parecidas, hoy están más payasos que nunca, hoy el jarabe está haciendo un efecto inmediato sobre niños y adultos, y el contraste con esos miedos y esas palabras terribles que acechan detrás de la internación se hacen cada vez más nítidos.

Sin embargo hay que ir a la habitación 525, no sé de qué se trata la enfermedad de este paciente pero cuando Palín Botiquín y Margarita repasan la planilla se miran a los ojos y toman aire antes de entrar. La cama está vacía, sin embargo una señora espera. Palín pregunta cómo está el paciente y la mujer contesta que “está en el tratamiento” y deja escapar palabras de desaliento. ” Esa enfermedad no perdona” dice con tristeza, y acá la escena es de hondo contenido dramático. Se establece una conversación donde los payasos hospitalarios le cuentan a la mujer de situaciones en las que todo parecía perdido y sin embargo terminaron con finales felices. La mujer escucha y se nota en los ojos que les cree, que verdaderamente puede pararse en otro lugar, esas personas con narices rojas y trajes de colores tienen razón. Queda flotando la palabra “ojalá” por el aire. Por eso la escribo en esta crónica. Y si este arbusto tiene una flor, tal vez sea esta palabra….

 Qué lugar para encontrar payasos!

Quedan unos minutos, así que podemos ir a la Emergencia pediátrica.

Palín y Margarita entran a la sala de espera con toda la energía del mundo. Margarita “se desmaya” y hay que reanimarla haciéndole cosquillas, los enfermeros de guardia ya los conocen y se prestan al juego, el equipo médico los recibe con alegría, “¡qué suerte que vinieron!” dice alguien. Hay un fabuloso revuelo entre los niños y familiares que llegan a este lugar debido a una emergencia y no pueden creer que los visiten estos personajes con burbujas y música.

“¡Qué lugar para encontrar payasos!” dice una abuela y tiene razón.

Me quedo a un costado, decido dejar de “observar tanto” y sumarme a este lúdico desorden que impera en los apretados pasillos de la Emergencia. Pienso en cómo me sentía al entrar al sanatorio y en cómo me siento ahora. Qué cosas miré y cuales elijo mirar ahora… y esa flor que llevaré en mi corazón….

Busco palabras poderosas para cerrar este día y no las encuentro. Así que decido tomar un poco de este Jarabe para terminar la jornada con una sonrisa.

Y sonriendo salgo a la calle por la misma puerta que entré.

 

Gracias por compartir esta historia a:

SaludArte

Jarabe De Risas

27077699/098165994

 

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com