Archivo | septiembre 14, 2012

Psicología Positiva: Humildad

Psicología Positiva: HumildadDentro de las 24 fortalezas de la Psicología Positiva tenemos la humildad. Quienes la poseen no necesitan llamar la atención, simplemente dejan que sus hechos hablen por ellos. No se creen especiales ni son pretenciosos, los demás valoran esto. Las personas humildes consideran sus propias aspiraciones, sus victorias y derrotas como situaciones sobre las cuales no hay que alardear. Estos sujetos se caracterizan por la ausencia de preocupación propia, una sensación de que nadie es mejor ni peor y que ninguna persona es el centro de atención.

Entre sus características también encontramos  que la persona humilde es capaz de tener una perspectiva que busca el beneficio de todas las partes involucradas en una situación, mejora las relaciones interpersonales, y quien es humilde siente un grado de conexión muy importante con todos.

La humildad nos permite evaluar nuestras fortalezas y defectos de manera apropiada, son personas con mentalidad abierta hacia quienes piensan de un modo distinto, no intentan imponer su punto de vista.

La humildad surgiría de un sentimiento interno de seguridad, de un ser concientes de su valor como ser humano, sentimientos que aparecerían gracias a relaciones estables donde se sintió muchísimo amor, contención y seguridad. Los niños aprenden la humildad observando a sus modelos a seguir, como padres, maestros, héroes.

Christopher Peterson y Martin Seligman, nos dicen que las personas humildes no les importa dominar a los otros ni impresionarlos, ni tampoco sacar beneficio de ellos. 

La humildad como toda fortaleza es algo que se puede aprender  o potenciar, podemos ponerla en práctica cuando dejamos de lado la necesidad de siempre tener la razón y nos mostramos receptivos a los argumentos de nuestros interlocutores, cuando no tratamos de sobresalir a costa del trabajo de los demás, cuando aprendemos a valorar la ayuda que otras personas nos dan. Cuando en vez de hablar demasiado nos ponemos a hacer cosas. Cuando aprendemos a evaluarnos de manera justa, sin menospreciarnos ni tampoco exagerando nuestras virtudes.

Seamos agradecidos, aprendamos a admitir cuando nos equivocamos y no tengamos miedo de pedir perdón. La humildad es una fortaleza interesante, ¿cuál crees que es la tuya?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com