Archivo | diciembre 21, 2011

El sabotaje del perfeccionista

El sabotaje del perfeccionistaLa perfección no existe, lamento informarte. Quedarte atado a este ideal solamente va a conducirte a la frustración y la desesperanza, por eso es hora de entender realmente esta premisa y dejar ir de una vez por todas, el cruel engaño de la perfección.

El perfeccionismo patológico podemos verlo cuando la evaluación propia de la persona depende casi exclusivamente de logros y normas autoimpuestas, excesivas. Es una actitud que está presente tanto en la manera de comportarse del sujeto como en su forma de pensar.

El perfeccionista sólo admite lo mejor. El error no está permitido y cuando éste ocurre se vive con suma ansiedad, frustración y mucha culpa. Son personas cuyas expectativas son muy altas y nunca nada es suficiente. Son sumamente exigentes consigo mismos, pero a veces también pueden ser exigentes con los demás. Suele haber falta de empatía y mucha intolerancia cuando las cosas no son como esperan de acuerdo a sus altos estándares.

La hipercrítica, la extrema responsabilidad y disciplina, el deber antes que el placer, falta de satisfacción con la tarea realizada, son parte de sus características principales.

Usualmente el origen del perfeccionismo podemos hallarlo en la infancia, hijos de padres sumamente exigentes, donde existe mucha presión por las buenas notas o el destacarse del resto.

Los perfeccionistas buscan la aprobación mediante la realización perfecta de todo, haciendo lo que los demás esperan de él (o lo que la persona cree que los demás esperan) ya que sienten que el error solamente los conduce a las críticas y al rechazo, esta actitud los convierte en seres inseguros.

Ser perfeccionista, a pesar de que en algunas situaciones pueda parecer muy bueno, tiene consecuencias emocionales muy complicadas para el sujeto. Primero, la búsqueda ansiosa de la perfección genera una disminución en la eficacia personal, ya que al estar atentos a cada minúsculo detalle, se pierde demasiado tiempo en el trabajo (entiéndase este como obra de arte, trabajo para un tercero, tarea para alguna institución educativa, etc) y no es proporcional al resultado.

El obsesionarse con la perfección puede paralizar al sujeto, en algunos casos se prefiere no hacer nada antes de encontrarse con un fracaso o con un mal resultado ante sus ojos, entonces la persona jamás se animará a entregar ese trabajo por temor a la crítica, por temor a crear un verdadero desastre. 

Son personas insatisfechas con su vida, ya que se concentran en la falta y nunca nada alcanza la altura de sus ideales. Muchas veces sus comportamientos tienden a complicar los vínculos, debido a su crítica y ese esperar de los demás mucho más de lo que pueden o quieren dar. Por temor a equivocarse les cuesta tomar decisiones, correr riesgos. Siempre están saltando de problema en problema, una vez que algo se resuelve, aparece otro asunto urgente del cual ocuparse.

¿Cómo podemos dejar atrás el perfeccionismo? Teniendo en cuenta que la perfección no es la salida, comprendiendo que es una trampa imposible de sortear ya que su fundamento está basado en algo irreal, su búsqueda insistente solamente nos terminará frustrando e entristeciendo.

Evita pensar en términos de TODO o NADA, si por ejemplo tuviste un mal día en el trabajo, no quiere decir que tu vida no valga la pena, si te peleaste con un pariente, no quiere decir que nunca más se van a hablar. La palabra clave: flexibilidad. Intenta concentrarte en las cosas que sí funcionan, aprécialas más.

Aprende a ser un poco más gentil contigo, deja de lado tus propias críticas, sueles ser tu juez más severo y eso solamente afectará tu autoestima. No piensen en el error, sino en las cosas que sí salieron bien o el empeño que le dedicaste a una tarea.

Si crees que la perfección es posible, ¡olvídalo! Si crees que solamente eres un ser humano valioso en función de tus logros y reconocimientos ¡olvídalo! Si crees que lo peor que puede pasarte en la vida es cometer un error, una mala decisión, ¡olvídalo!  

Una equivocación o una serie de errores en todo un trabajo, no siempre cuentan, las cosas pueden estar bien y ser útiles a pesar de no ser perfectas. Evita utilizar el pero en cuanto a las cosas positivas, “me fue bien en el examen, pero no tuve una nota excelente” “fue una linda tarde, pero duró poco”. 

Cuando realices tareas evita enfocarte únicamente en el resultado, disfruta del proceso de realizarla. Haz cosas por placer también, cada acto de tu existencia no tiene por qué tener un propósito, divertirse y tomarse las cosas más a la ligera puede resultar muy enriquecedor para tu estado de ánimo.

Que tus ideales sean realistas, todos podemos cumplir nuestros sueños, aunque a veces somos demasiado exagerados, queremos lograr en una semana lo que podría llevar un año o en un año lo que podría llevar varios. Sigue tus metas de maneras alcanzables y despacio para evitar la frustración y la presión autoimpuesta.

Recuerda que lo perfecto es enemigo de lo bueno, mas vale algo satisfactorio que excelente, más vale algo que nada, no sirve un resultado perfecto en tu mente y nada en la realidad. Haz lo que puedas, en tiempos realistas y sin presionarte, comienza hoy poco a cambiar esas creencias que te limitan y te impiden disfrutar de la vida.

Hoy puede ser un excelente día para no ser perfecto.

 

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