Archivo | septiembre 2011

El trastorno borderline de la personalidad

El trastorno Borderline (límitrofre, fronterizo) de personalidad seEl trastorno borderline de la personalidad caracteriza porque el sujeto vive relaciones interpersonales conflictivas, éstados de ánimo inestables (incluso dentro del mismo día se pueden experimentar distintos estados emocionales), sienten demasiado intensamente sus emociones. Los cambios de carácter se producen bruscamente, carentes de justificación.

Sufren de disforia, la cual se caracteriza por sentimientos variados de ira, ansiedad, depresión, desesperación, celos y odio hacia ellos mismos. Estas personas suelen acudir al abuso de sustancias y comportamientos autodestructivos para intentar mantener estas emociones intolerables bajo control. Son extremadamente impulsivos, suelen dañarse a sí mismos adentrándose en una serie de conductas abusivas, ya sea con gastos excesivos, sexo compulsivo, trastornos alimenticios.

Podría decirse que estas personas se ubican dentro de la neurosis y la psicosis, teniendo pensamientos psicóticos en aquellas situaciones donde la disforia se acentúa. Dentro de los síntomas psicóticos podemos encontrar las distorsiones perceptivas, sensaciones físicas (experiencias extracorporales, despersonalización, sensación de entumecimiento en sus miembros) y cambios violentos en el éstado de ánimo. Pueden tener sentimientos de derrota, creencias de que son malos, deseos de autodestrucción.

Tienen un pensamiento dicotómico, todo es bueno o todo es malo, no existe lo intermedio. Cuando una situación se percibe como negativa la disforia se dispara, cuando las situaciones son felices se sienten asustados porque seguramente el pensamiento negativo regresará.

La inconsistencia es la palabra clave de este trastorno, la cual se expresa en su identidad, confianza, conductas, pensamientos, sentimientos, actitudes. La estructura del pensamiento está mermada, hay fallas en la memoria. Existen comportamientos manipuladores para evitar el abandono (real o imaginario), la sensación de pérdida puede provocar cambios en la afectividad, la cognición y el comportamiento, ira inapropiada incluso por una separación temporal o cambios de planes, no soportan estar solos.

Su identidad es inestable (síndrome de difusión de identidad), les cuesta definirse a sí mismos. Pueden suceder cambios bruscos en cuanto a aspiraciones profesionales, cambios de opiniones, planes, identidad sexual, cambios en su escala de valores, pueden ser muy dóciles y suplicar que los ayuden o pueden ser extremadamente rencorosos y crueles, a veces tienen la sensación de que no existen. No es de extrañar que tengan un desempeño pobre a nivel laboral o escolar debido al caos emocional que deben tolerar.

No siempre, pero en la mayoría de los casos, podemos encontrar intentos de autoeliminación o mutilación. Usualmente los intentos de autoeliminación son generados por el miedo a la separación o al rechazo. La automutilación es utilizada para generar alivio, ya que les reafirma su capacidad de sentir o expiar sus sentimientos de maldad.

Los sentimientos crónicos de vacío caracterizan a estos sujetos, se aburren con suma facilidad y están buscando siempre algo que hacer.

La ideación paranoide transitoria se relaciona con el estrés o síntomas disociativos graves, los síntomas suelen ser pasajeros.

En este trastorno influyen los antecedentes familiares de alcoholismo, abuso de estupefacientes, otros desórdenes de la personalidad y también depresión. Cabe destacar que estas personas suelen presentar síntomas de tiroidismo y síndrome premenstruales intensos.

Es muy importante que estas personas mantengan el nivel de stress al mínimo y trabajen arduamente en cuidar de su autoestima y fortalecerla, para evitar ese sentimiento de odio hacia sí mismos que se profesan.

En cuanto a los tratamientos, es necesaria la medicación psiquiátrica y terapia, varias son efectivas en este caso como las terapias grupales, la terapia cognitivo conductual, psicoterapia interpersonal, psicoterapia de apoyo y sobre todo la terapia comportamental dialéctica.

Esta última nace gracias a los aportes de M.Linehan, se creó para aquellos individuos que presentaban tendencias suicidas crónicas. Su enfoque hace hincapié en la regulación de las emociones y en la adquisición de herramientas para tolerar el stress. Se busca que la persona deje de lado los modelos disfuncionales de su comportamiento, que sea capaz que controlar y tolerar sus impulsos. Usualmente se combinan las intervenciones individuales con grupales. El objetivo primordial es fortalecer a la persona de manera íntegra y se trabaja con objetivos ordenados en orden de importancia dependiendo de cada caso, en la mayoría de las situaciones será mantener a raya las conductas tanto auto como heteroagresivas, los síntomas que interfieren en la vida cotidiana, ayudar a la reorganización psíquica madura y sobre todo estable.

Este trastorno es muy común en el ámbito de la clínica, la persona no sabe lo que le ocurre y usualmente se presentan a la consulta por problemas de depresión, ansiedad, ira descontrolada, dependencia emocional.

Es importante conocer lo que nos sucede para poder lidiar con ello, incluso en estos casos con la contención adecuada se puede mantener una vida psíquica estable y sobre todo feliz. Si tienes dudas acerca de lo que te sucede, no dudes un segundo en consultar.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

La soledad ¿es mala compañía?

La soledad ¿es mala compañía?

La soledad puede ser una carga muy pesada si la sentimos como tal, somos seres sociales y los demás importan y mucho en nuestras vidas, ¿pero hasta que punto es sano necesitar tanto de los otros, cómo estamos abordando nuestra situación actual para que ésta se convierta en una tortura?

La soledad no deseada es cuando no tenemos demasiada opción de elegir, tenemos pocos amigos, no tenemos pareja, nuestra familia es pequeña o no tenemos una buena relación con ella. Se presenta en determinadas ocasiones en amas de casa, personas mayores, sujetos que sufren de determinadas incapacidades físicas. Esto conduce a ciertos miedos, a creencias equívocas de que la vida carece de importancia.

La soledad se presenta cuando no mantenemos contacto con otras personas, cuando consideramos nuestros vínculos con los demás no satisfactorios. Puede ser el resultado de relaciones sociales poco relevantes, podemos sentirnos solos a pesar de estar rodeado de personas.

La soledad se asocia al aislamiento, ese sentimiento molesto de no formar parte de nada, es estar excluido de los proyectos, creer que a nadie le importamos lo suficiente como para formar parte de nuestro círculo. Genera angustia, desesperación, tristeza.

Podemos hablar de dos tipos de soledad. Una se refiere a la soledad emocional, donde hay ausencia de relaciones profundas con otra persona, donde no podemos satisfacer nuestras necesidades de seguridad y afecto. Esto puede darse porque no hemos conocido a alguien que colme nuestras expectativas o hemos sufrido pérdidas (rupturas amorosas, muertes). La ausencia de esa persona en particular no debe convertirse en ausencia de otras relaciones, si hemos atravesado una mala situación o varias, no necesariamente éstas se han de repetir en un futuro, debemos darnos la oportunidad de comenzar de nuevo y hacernos cargo del dolor, el cual en realidad nos fortalecerá y puede enseñarnos mucho.

La soledad social nos habla de sujetos que poco y nada comparten con su familia o compañeros de trabajo. Hay una dificultad de entablar amistad y confianza con quienes nos rodean debido a un gran miedo de sufrimiento o rechazo. Creamos nuestra propia soledad con esta actitud y después nos quejamos, solamente buscamos excusas para mantener alejados a todos, pero no nos agradan los resultados. Si nuestra habilidad para relacionarnos es poco eficaz, aumentarán las probabilidades de que nos quedemos solos gracias a nuestra poca empatía y entusiasmo. En algún punto no nos consideramos dignos para los demás, una fantasía cruel que nos creamos para encerrarnos en una burbuja que después nos estalla en el rostro.

Si no deseas estar solo, es algo que puedes cambiar, aunque no lo creas la opción está en tus manos. Primero piensa, ¿por qué estás solo? ¿Quieres cambiar la situación, cuál crees que es el primer paso a dar? Conócete a ti mismo y a tus necesidades, deja de lado la timidez que no aportara nada. Enfrenta tus fantasías, eres especial y no hay razón por la cual los demás te rechacen, siempre existirá alguien que comparta nuestro modo de pensar, nuestros intereses, nuestros valores. Apártate del rol de víctima, quejarte y mantenerte de brazos cruzados no hará que mágicamente cambie tu situación actual.

La soledad no es eterna, simplemente puede ser una fase transitoria, con fecha de caducidad, fase que puedes utilizar en tu beneficio para aprender y vivenciar otras cosas. Primero es bueno aprender que los demás aportan a nuestra vida pero NO SON NUESTRA VIDA, los vínculos de dependencia y necesidad no te harán un ser humano más completo, muy por el contrario, te limitarán como persona.

Puede ser un momento de reflexión, de descubrirte a ti mismo, de establecer nuevas reglas para ti, de crear un plan de acción. Es un momento para relajarse y apagar todas las voces demandantes de los otros, es un instante para escucharte, para obsequiarte, para crecer.

Es hora de cuestionar tus miedos, de cambiar esas actitudes que te quitan felicidad, es hora de reconstruirte en pos de tu propio ideal. Puedes comenzar a tomar contacto con la naturaleza, el silencio, la lectura, el descanso, la meditación, el enriquecimiento personal en todo sentido.

La soledad no tiene por qué ser desesperación, tampoco hay necesidad de que sea eterna, pero como todo momento vital es importante hacer uso del mismo para sacar algo en limpio de la experiencia, aprendizaje, madurez, fortaleza emocional. Todo puede ser transformado para tu beneficio si lo miras desde la perspectiva correcta.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Psicología Positiva: Resiliencia

Psicología Positiva: ResilienciaEl concepto de resiliencia nos habla de la capacidad de poder seguir adelante sin importar las adversidades por las cuales hemos atravesado. Quienes la ejercen son personas capaces de continuar con sus vidas sin importar cuál tragedia, grande o pequeña, les haya tocado experimentar.

Es vital enseñar esta herramienta a aquellos individuos que les cuesta ver los problemas como oportunidades, las desgracias como enseñanzas, lo malo como aprendizaje. Esta capacidad nos ayuda a protegernos contra la depresión y otras patologías mentales, además de mejorar nuestra autoestima y contribuir a nuestra productividad.

La Doctora Karen Reivich contribuyó a escribir El niño Optimista junto a Martin Seligman y llegó a interesantes conclusiones en cuanto al tema de la resiliencia. Las personas resilientes tienen la capacidad de ser de esta manera a lo largo de su vida mediante el buen humor, el optimismo, cualidad que mantiene la esperanza y la fe en los individuos. Además de estas características, existen más habilidades que pueden ser aprendidas y contribuyen a aumentar nuestra capacidad de resiliencia.

Entre estas habilidades encontramos:

  • La regulación de las emociones. Es la capacidad que tenemos de identificar cuáles son nuestros sentimientos y la habilidad de controlarlos.
  • Control de impulsos. Primero debes pensar cuidadosamente antes de actuar, piensa, ¿cuáles serán las consecuencias de tus actos, vale la pena responder a esa agresión, vale la pena enojarse por eso, realmente alguien te está lastimando o eres tú quien está a la defensiva?
  • Optimismo. El verdadero optimismo no radica en decirse frases vacías, sino en buscar pruebas en la realidad de que sí valemos la pena, de que los problemas pueden ser solucionables, de que no todo es tan catastrófico como podemos creer.
  • Análisis causal. Analizar con conciencia los problemas con los cuales debemos lidiar, pensar en todos los factores y perspectivas posibles, intentar buscar las variadas opciones de solución a las cuales podemos acceder.
  • Empatía. Quienes están en contacto con sus emociones y pueden comprenderlas tienen un importante grado de empatía, habilidad de comprender las emociones de los demás. Esto es importante porque nos habilita a tener vínculos significativos con los otros.
  • Auto-eficacia. La confianza en tu capacidad para resolver contrariedades. Es conocerte a ti mismo, saber cuáles son tus fortalezas, cuáles son tus debilidades y cómo lidiar con ellas.
  • Estar preparado para tomar el riesgo apropiado. Es estar listo para probar distintas cosas sin importar el fracaso, el cual es considerado parte de la vida y no debería generar mayor conflicto en ti.

La resiliencia también puede ser utilizada en el ámbito laboral. Para sobrevivir a ambientes hostiles o el stress debes hacer uso de lo siguiente:

  •  Compromiso.  Mantenerse involucrado con la gente y los eventos a tu alrededor, permite entregarte al trabajo de una manera más eficiente.
  • Control.  Intenta ejercer tu influencia sobre los resultados de las tareas en las que estás involucrado. Este sentimiento de control te dará la sensación de más poder y verás cómo puedes influenciar los eventos que te pueden afectar.
  • Desafío. Descubrir cómo puedes crecer en esa etapa de stress, qué es lo beneficioso que puede traer esta situación a tu trabajo y crecimiento profesional. Si ves los cambios como desafíos, puedes ver las oportunidades potenciales escondidas tras estas situaciones.

Estas habilidades te permitirán acercarte al cambio desde un enfoque más significativo, crear estrategias, resolver conflictos y además incrementar tus actitudes positivas.

La resiliencia es una capacidad que sin duda debe ser trabajada, ya que nos aporta muchos beneficios. ¿Estás listo para comenzar?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com