Baja tolerancia a la frustración

Baja tolerancia a la frustraciónLa frustración surge cuando no logramos nuestros deseos y se manifiesta mediante el enojo, la depresión, la tristeza o la ansiedad. Se relaciona con una percepción exagerada y abrumadora de la situación que vivimos y el auto convencimiento de que ese malestar es insostenible y no lo podemos tolerar. Creemos equivocadamente que nuestra vida siempre debe ser fácil y lo más placentera posible, creencia que choca inevitablemente contra la realidad. Esto hace que muchas veces abandonemos proyectos personales o ciertas situaciones porque no sabemos cómo manejarlas sin angustiarnos.

Lamentablemente el mundo no gira de acuerdo a nuestros caprichos (probablemente sería demasiado aburrido si así fuera) y cuando no podemos salirnos con la nuestra no es el fin del mundo, siempre hay otra actitud a escoger, otro camino a elegir en lugar de enojarnos o entristecernos. La satisfacción instantánea es un gran engaño, ya que suele ser demasiado efímera y muchas veces caemos en actitudes dañinas para nosotros mismos con tal de lograr una solución rápida a aquellas cosas que por sí mismas necesitan de tiempo para evolucionar. Por ejemplo, por más que fumemos lo que nos molesta sigue ahí, por más que hagamos dietas express los kilos regresan y las secuelas en nuestra salud quedan.

La baja tolerancia a la frustración tiene sus comienzos en nuestra infancia, todos de niños somos muy narcisistas y creemos merecer todo lo que deseamos, el niño quiere las cosas y las quiere ahora, no manejan bien el concepto del tiempo y tampoco tienen la habilidad todavía para pensar un poco más en los demás. Cuando no pueden tener lo que quieren lo consideran algo injusto y no saben cómo lidiar con ese sentimiento de impotencia. Si los padres ilusamente le brindan al niño todo lo que quiere le están arrebatando la posibilidad de comenzar a aprender a lidiar con esa molestia de que las cosas no siempre son a gusto de uno. Así es como vamos creciendo con esa sensación de que merecemos todo ahora, incapaces de soportar cuando las cosas no se dan exactamente como las planeamos, incapaces de esperar. Comenzamos a confundir lo que deseamos con lo que necesitamos.

Usualmente podemos asociar la baja tolerancia a la frustración con la impulsividad, ya que como la espera es una mala palabra se cae en conductas que permiten saciar la ansiedad de la situación lo antes posible.

¿Cómo podemos aprender a lidiar con la frustración?

Para tolerar mejor la frustración tendremos que cultivar nuestra paciencia y tolerancia ante aquella dificultad que no puede ser cambiada de inmediato. Aceptar la realidad nos permite a aceptar la vida tal cual como se nos presenta en el momento actual y nos ayuda a manejar aquellas situaciones que por ahora no pueden ser cambiadas.

Debemos aprender a ver las cosas desde otra perspectiva, desafiando esas creencias erróneas que nos llevan a no soportar nada poco placentero de nuestra realidad. ¿Cómo podrías ver la situación de otra manera? ¿Cómo la vería esa persona que tu admiras? Comienza a pensar en las soluciones y no en los problemas en sí, los problemas están ahí y no van a desaparecer, pregúntate ¿cómo puedo hacer para solucionar esto?

Cuando te sientas frustrado no corras a buscar la solución más rápida y dañina, piensa en cómo te sientes, respira hondo y no actúes. Por más incómodo que sea el malestar tienes la fuerza para soportarlo. Lo malo siempre pasa tarde o temprano, debemos ser pacientes con nuestra vida que está llena de tormentas y de paz, las cosas no siempre pueden salir a pedir de boca pero ninguna situación es para siempre.

Nuestra respiración está diseñada para centrarnos en nosotros mismos o algún otro objeto para poder calmarnos. Concentrarnos en la respiración es muy útil cuando nos sentimos sobrepasados por determinada situación, distraídos, preocupados.

Intenta sonreír a medias, utilizamos nuestra expresión facial para sonreír, esto hace que nuestros músculos se rejalen y tenemos más chances de aceptar algo internamente. Somos concientes de la situación que ocurre pero decidimos convocar a una experiencia diferente para poder tranquilizarnos y por ende sentirnos mejor y más en control de nosotros mismos.

Puedes probar con la aceptación radical. Aceptar las cosas como son de una manera íntegra, escaparnos del dolor solamente traerá peores consecuencias, debemos aprender a estar en paz con nuestra propia realidad. La aceptación es necesaria para el cambio, para poder reaccionar y por ende actuar. Existen ciertas cosas que no tienen solución, pero otras sí, el primer paso es saber diferenciar estas situaciones y aprender a estar en armonía con lo que sucede a nuestro alrededor. Solamente cuando somos concientes de nuestra realidad es cuando tenemos el poder de hacer algo al respecto.

El sufrimiento ocurre cuando somos incapaces de aceptar las situaciones dolorosas, cuando luchamos con todas nuestras fuerzas para erradicar el dolor de nuestro plano conciente. El sufrimiento es el dolor ADEMÁS de la no aceptación del mismo. En la lucha para huir del dolor nos quedamos atascados en negar la realidad y esto en realidad es lo que nos genera más sufrimiento y lo mantiene. Tú tienes la opción de aceptar en lugar de escapar.

Tu voluntad y tu deseo te permitirán continuar con la elección de elegir aceptar lo que ocurre en lugar de evitar a toda costa aquellas cosas que nos hacen daño, porque esa misma evitación es lo que termina haciendo que todo sea mucho peor de lo que tendría que ser.

La frustración es parte de la vida, es hora de comenzar a aceptar nuestra realidad para poder a partir de ahí tomar las decisiones sabias que nos conducirán a nuestro verdadero bienestar.

27077699/098165994

Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com