Archivo | abril 2011

Defiéndete con altura

Defiéndete con altura

A veces las personas nos hieren, no importa cuál sea el motivo, debemos ser lo suficientemente fuertes para poder defendernos de ciertas injusticias que ocurren en nuestro entorno. Nos pueden lastimar de maneras tan diversas que eso puede llegar a dejar una fea huella en nuestra autoestima, algo que debemos evitar a toda costa. Nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal, pero no estamos exentos de situaciones de violencia o discusiones por eso es importante que aprendamos ciertas estrategias para sobrevivir a esos momentos tan poco agradables.

Pensemos en una situación donde te sientes atacado. En lugar de atacar como una fiera de inmediato, lo mejor es tomarnos unos segundos y pensar cómo podríamos “redireccionar” la fuerza del atacante y cómo podrías protegerte a ti mismo a la vez que no hieres al otro.

Si estás ante un enfrentamiento físico, lo primero que debes tener en cuenta es tu salud y bienestar, ante una situación extrema no habrá demasiado tiempo para pensar. Ante ofensas verbales, tienes más oportunidad de reflexionar y puedes brindarte la oportunidad de considerar si vale la pena responder esa ofensa, o si puedes calmar al otro simplemente calmándote a ti mismo. Para discutir se necesita de dos personas al menos, si tú no quieres entrar en el juego, el juego se termina.

El humor es una excelente herramienta para disipar la tensión del momento, alguna broma, un gesto gracioso puede hacer que la discusión pierda fuerza. A veces podemos cambiar el tema sutilmente o distraer a la persona de su foco de enojo, si alguien está demasiado alterado el hurgar sobre lo mismo lo pondrá más nervioso aún.

No nos olvidemos de la empatía, simplemente ponernos momentáneamente en los zapatos del otro puede ayudarnos a comprender mejor su comportamiento. Si bien puede estar actuando de una manera poco simpática hacia nuestra persona, puede ser que no tenga nada que ver con nosotros. A veces la gente dicen cosas producto de su propio mal humor, tristeza o desesperación. Otras veces creen que nos evitarán un daño mayor si intentan tomar las riendas de nuestra vida. Las buenas intenciones pueden rápidamente perder la calidad de tal si están perturbadas por una perspectiva oscura de la realidad.

Escucha a tu interlocutor sin perder de vista lo que tú crees, en alguna ocasión puede ser que simplemente estén intentando ayudarte con las palabras o acciones equivocadas, otras veces se tratara de un mero ataque, aprende a diferenciarlos y responde con propiedad. Intenta no perder el control de la situación por el enojo y por sentirte herido, siendo asertivo tú mantienes el poder.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com


Seducción y llamado de atención: Rasgos histéricos

Seducción y llamado de atención: Rasgos histéricosLa histeria, las histéricas, encierran un grupo de personas o actitudes comúnmente mal denominadas. Si bien el histeriqueo del que tanto se habla hoy en día tiene que ver con la seducción, aquellos individuos (usualmente mujeres pero los hombres no están tampoco a salvo de esto) que poseen rasgos histéricos tienen en su rica personalidad algo que va más allá de la seducción y la vanidad.

Tras sus clásicas características encierran una gran necesidad de cuidado, de apoyo, de aprobación, de cariño, de que alguien satisfaga sus necesidades emocionales. Y para lograr sus objetivos hacen uso a la perfección de sus armas más poderosas.

Para llamar la atención de los demás cuidan su aspecto físico, utilizan ropa llamativa, a veces un tinte en el cabello un tanto exagerado, su conducta es a veces teatral y dramática. Como muchas veces no se animan a pedir abiertamente el cariño y el cuidado que necesitan buscan obtenerlos mediante métodos más sutiles como lo son la   seducción y la manipulación, harán lo que puedan para salirse con la suya, ya sea mediante el dulce convencimiento o la ira caprichosa. También podemos destacar que son un tanto narcisistas y tienden a tener tantas amistades que muchas veces se convierten en algo superficial, suelen darle más intensidad a las relaciones de las que tienen en realidad.

Emocionalmente inestables, se emocionan tan rápido como se aburren, buscan incesantemente la gratificación instantánea, la espera ¿qué es eso? Suelen ser muy exigentes con sus afectos y pueden caer en la dependencia emocional, algunos histéricos son más vulnerables a la angustia de separación cuando se enfrentan a rupturas amorosas.

Usualmente son personas que presentan dificultad para concentrarse, no suelen prestar atención a los detalles, sus recuerdos son globales y difusos. Son sugestionables, muchas veces cambian rápidamente de opinión si los demás los conducen a eso.

Hay una creencia inconsciente de que los demás son esenciales para su supervivencia, por eso necesita que TODOS lo amen, lo cual hace que el rechazo sea una mala palabra. Es por esto que buscará el amor y la aprobación de su entorno.

En su infancia, los pequeños histéricos pudieron haberse visto recompensados más por su encanto y carisma que por sus pensamientos o esfuerzos, es por esto que en la vida adulta continúan interpretando teatralmente sus roles, buscando la gratificación y aceptación que obtuvieron en antaño.

Para los histéricos la lógica es algo temible, aburrido, gris. Existe otra creencia que los empuja a actuar impulsivamente, si son demasiado razonables entonces pueden caer en el grupo de los insípidos, algo que estos pintorescos seres odiarán hasta el extremo.

Ellos se ven como sociales, simpáticos y agradables y usualmente son muy encantadores, pero a medida en que se llegan a conocer más a fondo podemos percibir esa exagerada exigencia de atención que en algunos casos puede llegar a aburrir.

Si bien ciertos rasgos pueden mantener su carácter positivo, no podemos olvidarnos de que cuando ciertas actitudes intentan salirse de control es hora de que intentemos dominarlas o al menos reconocerlas para que no estorben demasiado.  Es importante que juguemos a algo más divertido, en vez de seducir a los demás, te invito a seducirte a ti mismo.

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Perfección y autocastigo: Rasgos obsesivos

Los rasgos obsesivos pueden estar presentes sin necesidad de que esa persona padezca una Perfección y autocastigo: Rasgos obsesivosneurosis obsesiva propiamente dicha o un Trastorno Obsesivo Compulsivo. Poseer estos rasgos tiene sus ventajas, ya que entre las características positivas se pueden encontrar la disciplina, la competencia, la prolijidad que son cualidades deseadas en muchos trabajos por ejemplo. El problema radica cuando ciertas características de personalidad comienzan a jugar en detrimento de nuestra paz mental.

Una de las ideas que más atormentan a las personalidades obsesivas es su incansable búsqueda de perfección, lo que lleva a un gran nivel de exigencia tanto propia como ajena, a muchas veces asumir que nadie podrá hacer las cosas tan bien como ellos o con el mismo nivel de compromiso que asumen. Esto se convierte muchas veces en un problema en los vínculos con los demás, ya que la exigencia puede llegar a cansar a los otros. Otra consecuencia es que el hambre voraz de perfección casi nunca puede ser saciada, lo que conducirá a dejar planes, tareas y sueños, por la mitad o ni siquiera comenzarlos siquiera. Si ellos no hacen nada entonces no pueden fracasar y no corren el riesgo de censurarse a sí mismos o ser censurados por los demás. También esta perfección se ve reflejada en la dificultad a la hora de tomar decisiones, porque ¿qué pasa si toman la decisión equivocada?

No pueden evitar pensar en términos de blanco o negro, todo o nada, demasiado absolutistas se olvidan de la amplia gama que queda en el medio de los absolutos, nada es cien por ciento bueno o malo nunca. En esta tendencia se basan la rigidez, la posposición de decisiones y el perfeccionismo. Sin este estilo de pensamiento podrían percibir que las cosas pueden ser perfectas, excelentes, muy buenas, regulares, malas, extremadamente malas. Podrían entonces tolerar el hecho de haber tomado una decisión imperfecta porque de todos modos sería buena. Para el pensamiento dicotómico una decisión imperfecta es por definición una decisión errónea y como tal intolerable. Este estilo de pensamiento absolutista y muchas veces moralista los conduce a lo que deberían hacer según sus normas internalizadas y no lo que desean hacer.

Sienten terror de equivocarse, porque sino hacen las cosas a la perfección a nivel inconsciente esto ataca directamente a su valor como persona, afecta su autoestima y en muchos casos puede conducir a la depresión. La perspectiva de ser imperfecto en el futuro le genera ansiedad, angustia y evitación. El fracaso es intolerable por lo que muchas situaciones de la vida que escapen de su control se verán como intensas y dolorosas.  En algunas personas incluso vibra la idea de que quien se equivoca tiene que ser castigado, la imperfección tiene que ser severamente castigada de ahí esa exagerada autocrítica.  La culpa se convierte así en una excelente herramienta para castigarse a sí mismos y de esa manera asegurarse de que no volverán a equivocarse. Si no hacen lo que “deberían” tienen que experimentar culpa y ser autocríticos.

Estar en control de las situaciones y de sí mismos es su gran deseo, necesitan moverse en ambientes predecibles, lógicos, calculados que le brinden la seguridad de que siempre podrán manejar la situación, lo que evidentemente es un imposible porque la vida está llena de elementos incontrolables, de relaciones incontrolables.

La buena noticia es que cuando la persona comienza a ser conciente de que actitudes molestan para el pleno desarrollo de su vida, surge el deseo y la necesidad del cambio. Más allá de que es difícil mantener a raya rasgos de personalidad que en cierta manera nos definen como persona y como mencioné pueden incluso ser útiles en determinadas circunstancias, si podemos trabajar en ellos para que no estorben, para que no nos limiten en nuestra experiencia vital.

¿Les gustaría conocer otros rasgos de personalidad?

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Incrementa tu felicidad: Autorregulación

Incrementa tu felicidad:Autorregulación

Que la diversión y el juego son ingredientes vitales para darle a nuestra rutina un sabor especial es por demás conocido, sin embargo, en la construcción de la felicidad no todo es diversión, muchas veces necesitamos trabajar duramente para llevar una vida a pleno bienestar. Para trabajar en nuestras relaciones con los demás, en el significado de nuestra existencia, en nuestras metas, necesitamos practicar la autorregulación.

Seligman y Peterson definen la autorregulación como la manera de regular lo que sentimos y lo que hacemos, el ser disciplinados, el controlar nuestras necesidades, emociones, impulsos y conductas; mantener el control y trabajar en el camino hacia nuestras metas y mantener nuestros estándares. Tener el poder de esperar por la gratificación en vez de siempre buscar la gratificación inmediata, nos hace tener una personalidad más fuerte, competente, exitosa y saludable.

Si bien hay personas que nacen con determinadas características o se crían en ambientes facilitadores donde la autorregulación puede desplegarse, es algo que podemos aprender a manejar.

Algunos ejemplos que nos proponen los autores para ejercitar nuestra autorregulación incluye el comenzar un plan de ejercicios y mantenerlo a raja tabla por una semana completa. Si eres de esas personas que adoran los chismes, debes evitar caer en esa conducta al menos por una semana. Si eres alguien que padece de ataques de ira o el enojo se escapa de tus manos en varias ocasiones debes practicar diariamente técnicas para mantener en control la situación. Todo comienza con el pensamiento, así que si estás comenzando una dieta también puedes proponerte tan sólo en el plano mental que la próxima vez que vayas a comer fuera pedirás una ensalada en lugar de una hamburguesa.

Más allá de estos consejos existe una variedad infinita de posibilidades para comenzar a practicar la autorregulación, lo principal es que exista el deseo de implementarla, la manera en qué decidas hacerlo queda a tu entero criterio.

Cuando estamos en control de nuestro propio ser es cuando en realidad somos más libres, quizás no haya nada más difícil que pelear con nosotros mismos y nuestros propios impulsos, pero como las fieras se doman, nuestro carácter también puede moldearse si decidimos trabajar con él.

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Tres actitudes positivas

Tres actitudes positivasExisten tres monitos muy sabios que probablemente los conozcan. Lo que nos dicen estas tiernas criaturas es que no veamos la maldad, no escuchemos la maldad y sobre todo no hablemos sobre ella. Estas tres actitudes encierran un mensaje muy positivo que podemos comenzar a implementar de inmediato.

Bajo el nombre de Mizaru tenemos al sabio primate que no ve la maldad. Mientras tu mirada más se concentre en las cosas buenas que te rodean, en esas hermosas bendiciones que ya tienes y que muchas veces ignoras o le restas importancia, mejor te sentirás con lo que ya tienes ahora. Concentrarse en la falta solamente te hace sentir miserable y le quita importancia a lo que ya has logrado. No veas el error, no veas el desastre, ¿qué es lo bueno que tienes en tu vida aquí y ahora?

Kikazaru no escucha la maldad. ¿Se han percatado de que en loss noticieros priman las malas noticias? ¿Qué la gente siempre se queja? ¿Que las críticas fluyen más que los halagos o que nosotros decidimos darle más importancia a las críticas que a las cosas bellas que dicen de nosotros? Es hora de decir basta, hay un momento en que tenemos que tomar las riendas de nuestro destino y decidir qué escuchar y que no. La respuesta es muy sencilla, las cosas que te hacen bien debes mantenerlas en tu camino y alimentarlas, aquellas personas que te hacen daño o la situaciones que no te satisfacen por completo o te disminuyen, tienen que evaporarse. Escoge con cuidado las palabras que deseas escuchar.

Iwazaru no habla maldad. No solamente podemos caer en la tentación de hablar mal de los demás, de quejarnos, de ser incomprensivos, intolerantes, sino que usualmente solemos hablarnos a nosotros de una manera despiadada, como si tuvieramos que juzgarnos como los peores personajes de la historia. También podemos caer en quejarnos constantemente de nuestra situación mientras contemplamos cómo no hacemos nada. Seamos gentiles con los demás, pero también deberíamos serlo con nosotros.

Cuando pensamos en tener una actitud positiva esta metáfora es muy oportuna. Que seamos concientes a qué le prestamos atención va a generar una diferencia muy importante en nuestra vida, cuando decidimos escuchar las frases de cariño, ver lo hermoso que tenemos, ser agradecidos por lo que hemos logrado, toda nuestra actitud comienza a cambiar, y no hay nada más hermoso que vivir desde una actitud positiva que nos brindará fuerza cuando más lo necesitemos.

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Miedo al abandono

La experiencia temprana de abandono genera ansiedad y miedo en los niños por sentirse Miedo al abandonoindefensos, ya comienzan a preocuparse por la amenaza de pérdida. Se sienten vulnerables psicológicamente y surge la ansiedad por la separación. Un bebé abandonado sería incapaz de sobrevivir sin cuidados. Es por eso que el miedo al abandono es casi parte de nuestra instinto de supervivencia.

Lo que realmente importa en la infancia es la capacidad de la madre de comprender y colmar los deseos narcisistas de su hijo. La capacidad de amarse a sí mismo se logra en el niño gracias a la constancia del amor maternal, su aprobación, su admiración por lo quién es y las cosas que hace.

Sin querer podemos hacer mucho daño cuando no se validan las emociones de miedos, necesidad de atención, ira, catalogándolos de meros caprichos en vez de emociones valederas. También se debe ser cuidadoso cuando no se festejan los logros del niño por temor a fomentar soberbia en él o cuando somos demasiado exigentes con los pequeños.

El temor al abandono puede verse reforzado por diversos sucesos como el divorcio, intervenciones quirúrgicas, pérdidas, abusos sexuales. De todas maneras, la inseguridad afectiva está más relacionada a un abandono percibido como tal, simbólico, que a un abandono real.

Este temor se enfatiza mucho en las relaciones de pareja, quienes sufren de situaciones de abandono en la vida adulta creen que la responsabilidad de este abandano cae sobre sus espaldas, como si siempre dependiera de ellos que los demás se marchen o no. Pensamiento que es una falacia ya que las decisiones de los demás son de los demás y no nuestras más allá de que podamos influir o no en una ruptura amorosa, no es cien por ciento nuestra responsabilidad, siempre hay otro ahí. El abandono hace mella en nuestra autoestima porque comenzamos a cuestionarnos cuánto valemos, qué es lo que hay de malo en nosotros, creemos que no somos suficientes.

Para superar el miedo al abandono tenemos que ser más realistas a la hora de evaluarnos. No tenemos que ganar el amor de todo el mundo, debemos aprender a ser quienes somos y no fingir o caer en situaciones que no nos agradan para complacer las expectativas de los demás. Si alguien no pide nuestra ayuda, no nos entrometamos en su vida a salvarlos. Si sentimos algo, seamos sinceros con la otra persona y no intentemos adivinar lo que pasa por la cabeza del otro.

No tenemos que pensar todo el tiempo en las necesidades del otro ni anticiparnos a sus deseos. Podemos ser felices más allá de estar en pareja o no, o más allá de si le caemos bien a todos o no. Concéntrate en disfrutar el tiempo a solas, que este espacio no sea algo amenazante, sino ameno y acogedor. Toma decisiones sin siempre tener miedo de cómo reaccionaran los otros, si una persona te ama de verdad te amará respetando tu esencia no deseando cambiarte. Aprende a decir que no y que te digan que no.

Los vínculos con los otros son herramientas sumamente enriquecedoras de nuestra vida, pero si no aprendemos a relacionarnos desde un sano egoísmo, entendido como el respeto hacia nosotros mismos y nuestras necesidades y tiempos, nos diluimos en la personalidad del otro y poco a poco vamos a desapareciendo. Que el miedo al abandono no sea tu cárcel, que el miedo a perder a alguien no te empuje a perderte a ti mismo.

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Felicidad y bienestar

Felicidad y bienestar

Martin Seligman en su libro Flourish: A visionary new understanding of Happiness and Well Being habla de un nuevo enfoque de la Psicología Positiva. Nos dice que esta corriente va mucho más allá de la felicidad y el mejorar nuestra calidad de vida,  desea que nuestro bienestar florezca y para medir éste nos basamos en la prosperidad de la persona en todo sentido.

La prosperidad tiene cinco pilares entre los que encontramos:

  • Las emociones positivas
  • El compromiso (el flow)
  • Relaciones positivas
  • El significado de nuestra vida (nuestro propósito)
  • Logros (nuestra necesidad de lograr lo que nos proponemos)

Muchas cosas son más disfrutables y positivas en la presencia de los demás. Tener vínculos fuertes y positivos en nuestras vidas nos hace sentir más seguros y felices, lo que no quiere decir que desdeñemos nuestro tiempo a solas, sino que trabajemos activamente para cuidar a las personas que queremos y no nos engañemos creyendo que estamos solos cuando en realidad no lo estamos. Los vínculos con los demás conforman un componente vital de nuestro bienestar.

Estos elementos que he mencionado son los puntos fundamentales que contribuyen al bienestar, a una vida plena, donde podamos sentir conformes con quiénes somos, donde desde nuestra aceptación podemos ir más allá. ¿Qué es la buena vida? Nos pregunta Martín Seligman, pues la buena vida es placentera, comprometida, con significado, con logros y donde podemos sentirnos conectados con los demás, con nosotros mismos y con la vida en general. Vale la pena vivir desde el bienestar, así que manos a la obra y sigamos trabajando en nosotros para cada día fortalecernos y acercarnos más a eso que nos hace muy, pero muy bien.

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