Archivo | marzo 15, 2011

Tratamiento para los ataques de pánico

Un ataque de pánico se caracteriza por ciertos síntomas entre los que encontramos: Tratamiento para los ataques de pánicopalpitaciones o taquicardia, transpiración intensa, sensación de respiración entrecortada, sofocos intensos, malestar en el pecho, náuseas, sentimiento de debilidad, vértigos, sensación de irrealidad, despersonalización, terror a volverse loco, miedo a morir, calambres, zumbidos en los oídos. Cuatro o más de estos síntomas se desarrollan abruptamente y alcanzan su punto más alto luego de diez minutos aproximadamente.

Luego de la primera crisis la persona vive con temor a que el ataque de pánico vuelva a repetirse y están atentos a todos los posibles desencadenantes. Esto hace que la persona llegue a limitarse tanto que comienza a perder control sobre su propia vida.

¿Cuál es el tratamiento?

En la terapia de exposición la persona está expuesta a las sensaciones físicas de pánico en un ambiente controlado y seguro, de esta manera se pueden aprender nuevas técnicas para lidiar con el temor. Puedes por ejemplo mover tu cabeza de un lado a otro, hiperventilar o retener tu respiración, así estarás sometiendo a tu cuerpo a síntomas similares a los del pánico. Con esta exposición a estas sensaciones corporales en particular comenzaras a experimentar menos temor ante ellas y por lo tanto podrás ejercer más control sobre el pánico.

La reestructuración cognitiva es un proceso que te invita a cambiar los pensamientos negativos que influyen en tu ansiedad por aquellos pensamientos más positivos y realistas. Primero debes identificar cuáles son tus pensamientos negativos, en los trastornos de ansiedad las situaciones siempre se perciben como mucho más amenazadoras de lo que en realidad son, debes preguntarte a ti mismo qué era lo que estabas pensando cuando comenzaste a sentirte ansioso. Hay que desafiar a los pensamientos negativos, debemos cuestionar la evidencia que nos brindan los pensamientos de temor, analizar aquellas creencias que no son útiles para ti, debes pensar cuáles son las posibilidades reales de que aquello a lo que le temes con tanto fervor pueda llegar a ocurrir de verdad. Reemplazar los pensamientos negativos con pensamientos más realistas involucra identificar las predicciones irracionales y distorsionadas que tus pensamientos ejercen sobre la realidad y luego reemplazarlas por aquellos pensamientos que son más ajustados a la realidad. Pueden crear tus propias frases para calmarte cuando sientes que estás cerca de una situación amenazante para ti.

También es muy importante que aprendas a reconocer cuándo estás ansioso y cuáles son las sensaciones corporales que eso implica. Debes procurar aprender técnicas de relajación como respirar muy despacio, decirte cosas tranquilizadoras, o incluso meditar. Y sobre todo, debes enfrentar a tus temores para vencerlos, ya sea en tu imaginación o en la vida real. Los miedos no son más que fantasías que nos vamos creando y terminan atentando en nuestra contra.

También puedes optar por la medicación. La medicación que se sugiere altera la forma en que los procesos químicos interactúan en el cerebro, pudiendo reducir o evitar los ataques de pánico y ansiedad.

Por tu cuenta puedes ir aprendiendo más sobre el tema de la ansiedad, es más fácil controlar aquello que conocemos. No te sientas solo y sobre todo no busques aislarte, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte, busca refugio en tus vínculos. No te olvides de que el ejercicio físico es un ansiolítico natural e intenta mantenerte alejado del exceso de cafeína o del uso indiscriminado del cigarrillo para calmarte. Puedes decidir reducir el stress de tu vida, a veces el asunto no pasa por tener real stress en nuestra rutina, sino por cómo interpretamos las cosas o por cómo dejamos que la realidad nos sobrepase.

Busca ayuda, los ataques de pánico tienen solución y puedes recuperar tu vida si estás dispuesto a intentarlo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com