Archivo | noviembre 2010

A veces nos mentimos

Ante las situaciones dolorosas solemos reaccionar de diversas maneras, evitándolas, A veces nos mentimosautocompadeciéndonos, negándolas, enfrentandonos a ellas, aceptándolas.  Pero ante aquello que se presenta como doloroso o problemático en nuestra vida también podemos utilizar otra modalidad, una que siempre termina siendo nociva para nosotros y es cuando nos mentimos a nosotros mismos. Cuando decimos entender un problema, cuando decimos que estamos haciendo todo lo posible para superarlo, cuando decimos buscar ayuda.

Y nuestros actos pueden terminar siendo una prueba fehaciente de que estamos haciendo todo lo humanamente posible para salir adelante, pero lo objetivo de nada sirve si por dentro lo único que estamos practicando es el auto sabotaje.

Por ejemplo, podemos decir que estamos buscando ayuda de un profesional y efectivamente estamos asistiendo, sin embargo, ningún profesional parece entender lo que nos está ocurriendo, nadie es lo suficientemente bueno para nosotros, comenzamos y dejamos de inmediato los tratamientos. Esto se convierte en un círculo vicioso y en realidad no es que nadie sepa nada acerca de cómo ayudarnos, sino simplemente que nosotros no estamos preparados para recibir esa ayuda. Caemos en la creencia de que somos lo suficientemente fuertes para hacerlo todo nosotros, que los demás no podrán comprendernos, que no los necesitamos. Y ahí estamos solos contra el mundo, volviendo a cometer los mismos patrones una y otra vez.

La peor mentira es cuando decimos que queremos salir adelante cuando en realidad no queremos, cuando siempre encontramos un “pero” a toda posible solución, cuando decimos poner esfuerzo y en verdad el único esfuerzo que estamos haciendo es aferrarnos a los mismos pensamientos y conductas que nos hacen daño. Es como si no quisiéramos salir, gritamos por ayuda pero cuando aparece la alejamos, buscamos herramientas pero no las utilizamos.

La verdadera sanación comienza cuando somos honestos con nosotros mismos, cuando sabemos qué es lo que queremos y es válido no querer cambiar más allá de que algo sea nocivo para nosotros, porque sino estamos preparados para el cambio no existe nada que nos pueda obligar a tomar las riendas en el asunto de la manera que corresponde.

Cuando te veas atrapado en una situación dolorosa, sea cual sea, pregúntate a ti mismo si realmente quieres cambiarla, si estás preparado para asumir el desafío y el esfuerzo que implica dejar de lado aquellas cosas que han estado contigo por demasiado tiempo, hasta el sentirse mal pasa a ser una compañía si lo escogemos. No culpes ni al universo ni a la mala suerte por cosas que están bajo tu control, el sentirnos bien, el sentirnos mal a pesar de todo lo que este sucediendo, con las herramientas adecuadas pasa a ser nuestra decisión y está en ti, sólo en ti, ir en busca de esos instrumentos y utilizarlos a tu favor.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Miedo al futuro

Miedo al futuroEl miedo está presente a lo largo de nuestras vidas, es imposible no haber sentido miedo alguna vez por algo. Hoy en día el miedo al futuro se perfila como algo peligroso que trasciende los niveles individuales y atañe a la sociedad que estamos viviendo. Los jóvenes se cuestionan qué estudiar y si les será de utilidad, nos preocupamos por el mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos, nos preocupamos por la seguridad, la ecología, lo material, los valores, en definitiva: nos preocupamos. ¿Y qué pasa con esta preocupación,  con esta incertidumbre que en realidad no tendrá una respuesta hasta que suceda lo que tiene que suceder?

En realidad, cuando se cuestiona algo que todavía no sucedió, muchas personas se dejan llevar por el miedo anticipatorio, la idea de lo que pueda llegar a ocurrir es mucho más devastadora y temible que el hecho real en sí. Y mientras más nos dedicamos a pensar en el temido futuro y lo espantoso que nos depara, más nos desesperamos y odiamos llegar a enfrentarnos con ese temible momento que suele ser mucho más inocente de lo que creemos.

Así que lo que podemos comenzar a hacer es dominar al miedo bajo la forma del cuestionamiento, entender por dónde viene ese miedo, qué es en realidad lo que está representando, cuáles son las reacciones que genera en nosotros. Es conocerlo para poder dominarlo un poco más, si bien es posible que no desaparezca del todo, será más controlable y nos permitirá actuar de una manera más fuerte. No te empecines tanto en erradicar el miedo, sino en hacer las cosas a pesar de él, ya llegará el momento donde desaparezca por completo, la paciencia es tu mejor herramienta.

¿Qué es lo peor que puede suceder en el futuro? ¿Y si no sucediera? Si no hubiese otra opción y lo más terrible pasara, ¿cómo se podría solucionar? Eres quien puede dominar tus pensamientos y tus actos, sé dueño de ti mismo y si no puedes lograrlo solo sabes que siempre puedes contar con la ayuda de profesionales que podrán guiarte en tu camino.

El miedo hacia el futuro también puede ser un arma para aquellos que temen no cumplir con las propias expectativas o las expectativas que los demás tienen de si mismo. Es evitar hacer algo para no tener la oportunidad de que la realidad te devuelva eso que quizás no te agrade demasiado. Pero recuerda que siempre puedes sorprenderte a ti mismo y muchas veces resulta que somos mucho más capaces de lo que creemos.

El futuro pronto se hará presente, ve creando tu camino con amor y certeza de que harás lo que mejor que puedas y lo que realmente deseas. Es un proceso que tienes el poder de construir y que muchas cosas dependerán solo de las decisiones que tomes, pero no veas esto como una presión, sino con la calma que te brinda saber que hay cosas que sí dependen de ti y puedes manejar. El miedo nos indica de que es hora de que pensemos en cuáles son nuestros objetivos en la vida, cuáles son las cosas que tenemos que trabajar, que comprender de nosotros mismos. El miedo se convierte así en posibilidad, en nuestra responsabilidad y hasta en nuestra libertad. De todo lo negativo se puede extraer una enseñanza, está sólo en ti elegir qué será, si una oportunidad o un desastre.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Terapia de pareja: Siete pasos para ser una pareja feliz

Terapia de pareja

Tomando como inspiración el Taller realizado el pasado setiembre de este año, he decidido compartir con ustedes la siguiente propuesta. Únicamente siete sesiones, siete pasos, para que tu pareja sea capaz de:

* Conocerse realmente y cuestionarse cuánto interés el uno demuestra por el otro

* Trabajar en el cariño y la admiración mutua

* Aprender y demostrar que uno siempre está cuando el otro lo necesita

*Permitir que tu pareja te influya y por lo tanto tomarla en consideración para llegar a acuerdos

*Distinguir cuáles son aquellos problemas que son solucionables y trabajar sobre los mismos

* Diferenciar cuáles son problemas que no tienen solución y cómo sobrevivir a estas diferencias

*Crear significado en la pareja, una “cultura” propia, un mundo sólo de ustedes

Para más información comunicarse a mi mail o a los teléfonos 2707-76-99/098-165-994

 

 

 

 

 

 

 

¿Frustración o posibilidad?

A lo largo de nuestra vida nos vamos llenando de sueños, objetivos, planes, deseos que ¿Frustración o posibilidad?esperamos con todo nuestro corazón que lleguen a concretarse algún día. Los años comienzan a transcurrir mas rápido de lo que creemos y cuando nos percatamos de esto y comenzamos a evaluar nuestros resultados, solemos darnos cuenta de que en realidad no hemos logrado ni la mitad de lo que nos hemos propuesto, muchas veces porque la vida ha dado una serie de giros inesperados, otras porque no hemos logrado encontrar la motivación o el momento adecuado para dedicarnos con toda  nuestra energía a lo que queríamos. La frustración comienza a instalarse en nuestra mente de manera insidiosa, hay una tensión psicológica innegable ante la imposibilidad de satisfacer nuestro deseo, que nos va provocando una honda tristeza y en muchos casos hasta puede contribuir a hundirnos en un estado depresivo.

Difícilmente la vida se de exactamente como la planeamos, es casi imposible no sentirnos frustrados alguna vez a lo largo de nuestros pocos o muchos años. Pero esto no quiere decir que todo está perdido, siempre hay algo por hacer, algo por intentar, resulta que somos muchísimo más fuertes de lo que creemos, el asunto es que a veces no nos percatamos de esto.

Voy a compartir con ustedes una historia real que se relata en el libro Flow: The Psychology of Optimal Experience (Flujo: La psicología de la experiencia óptima).  E. era hijo de padres inmigrantes, habían llegado hacía poco tiempo a Estados Unidos y apenas sabían hablar inglés. Ellos mantenían la ilusión del sueño americano y esperaban que sus vidas pronto mejoraran a pesar de estar inmersos en la pobreza. Con sus pocos ahorros, decidieron regalarle a E. su primer bicicleta. El tierno obsequio resultó ser causante de problemas, ya que su hijo fue atropellado por un automóvil que no respetó una señal de PARE. Quien conducía el coche era un adinerado doctor quien condujo a E. al hospital, le rogó a la familia que no hicieran la denuncia y a cambio el se haría cargo de los costos del hospital e incluso le obsequiaría al niño una nueva bicicleta. Los padres aceptaron esta oferta, aunque pronto se arrepintieron ya que el doctor desapareció sin dejar más que una importante deuda que la familia del pequeño tuvo que costear con muchísimo esfuerzo.

Quiero que antes de continuar leyendo el resto de la historia se tomen un momento para reflexionar. ¿Como reaccionarían ustedes si algo así les ocurriera? ¿Sería una prueba de que las personas son malas? ¿Nunca más se subirían a una bicicleta? ¿Volverían a confiar en la palabra de los demás?

Un evento como este puede dejar secuelas en extremo negativas para los mortales, puede ser un desencadenante para que nos quejemos de nuestra mala suerte hasta el cansancio. La vida está en nuestra contra y no hay nada que podamos hacer al respecto. Muchos se verán tentandos a pensar así, pero…¿qué pasaría si crearamos una oportunidad del desastre?

Los padres de E. no reaccionaron muy bien ante este evento, el padre comenzó a beber, por años fueron reacios a creer en la gente, se aislaron y estaban muy amargados. Sin embargo, E. cuando tenia catorce años gracias a sus estudios comenzó a aprender acerca de los derechos consitucionales de las personas, pronto se convenció que la pobreza de sus padres no era su culpa sino que se debía al desconocimiento de sus propios derechos, de no haber tenido nadie que los defendiera correctamente ante aquellos que tenían el poder. Gracias a su alto valor hacia la justicia, decidió convertirse en abogado para ayudar a aquellos quienes estaban tan desválidos como él lo había estado en su momento. Llegó a ser juez  e incluso trabajó con el presidente y aportó ideas para favorecer a quienes se encontraban en desventaja.

Esto nos enseña que no importa que tan terrible nuestra suerte haya sido, que no interesa cuanto de nuestra vida escapa a nuestro control, de una cosa sí podemos ser los dueños absolutos y es de cómo interpretamos los eventos que nos ocurren. Cada frustración, cada tristeza, cada evento devastador, puede ser el inicio de una transformación en nosotros, es una oportunidad para decidir hacer algo al respecto, para evaluar cuáles han sido los pasos que hemos dado, que deberíamos hacer para no volver a pasar por lo mismo, usar nuestra creatividad para convertirnos en aquello que realmente queremos. Aquellas experiencias negativas y devastadoras las debemos ver como posibles desafíos, debemos animarnos a encontrar órden en el caos.

Si tu vida no está resultando como esperabas, piensa en las decisiones que has tomado, cuáles fueron tu responsabilidad y cuáles se escaparon de tus manos, piensa en las cosas que sí dependen de ti, concentrate en eso y en las posibilidades que aún tienes para elegir. Si algo no funciona, cambia de estrategia, de nada sirve forzar las cosas.  Respeta tus tiempos, no te sobre exijas, haz las cosas con constancia y amor. Hoy puede ser el día en que descubras algo nuevo sobre ti mismo, te invito a que revises tu historia personal, lo que te ha sucedido,  ¿es en realidad una frustración o la posibilidad de convertirte en mejor persona y hacer algo útil para ti y quizás hasta los demás? El primer paso es cuestionar lo que nos sucede, puede ser que las respuestas te sorprendan.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com