Archivo | agosto 2010

¿Qué tan caprichosos somos?

¿Qué tan caprichosos somos?

¿Qué tan caprichosos somos?

Hemos planeado la velada ideal para compartir con nuestra pareja, en nuestra mente todo era perfecto, las cosas tenían que suceder de determinada manera y en determinado momento. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a la situación real las cosas se alejaron muchísimo del perfecto plan que habíamos delineado. Ese restaurant que querías está lleno, el hotel que pensabas era precioso no lo era tanto, te encontraste con conocidos e interrumpieron ese momento a solas. Un millón de cosas pueden suceder para arruinar la perfección y lo peor es que en lugar de disfrutar la compañía de nuestro amado, nos concentramos en todas aquellas cosas que no salieron exactamente como quisimos.

Este ejemplo puede ser aplicado a cualquier área de nuestra vida, cuando esas cosas tan especiales que pensaste se rehusaron a darse de la manera en que te habías empecinado que se dieran…Cabe preguntarse ¿qué tan caprichosos somos a veces? ¿Qué tanto nos complica la existencia las decisiones que tomamos? ¿Somos racionales o impulsivos? ¿Somos infantiles o maduros? ¿Cómo nuestro comportamiento afecta a los demás?

No importa que tanto planeemos o que tanto deseemos algo, usualmente las cosas jamás se dan EXACTAMENTE como queremos y esto no necesariamente implica algo negativo, ya que a pesar de que ciertas cosas no se adaptan a nuestra manera de pensar o comportarnos no quieren decir que no sean provechosas.

Quizás esa velada especial terminó siendo diferente pero más divertida de lo que creías, quizás ese compañero de trabajo insoportable que asignaron en tu sección haga que te luzcas más en tu trabajo, tal vez haber perdido ese examen ahora implica que al estudiar más también aprenderás más y hasta llegues a alcanzar una nota más alta.

La vida y los otros se interponen entre nuestros caprichos y nosotros, para enseñarnos que si bien debemos pensar en nosotros de una manera positiva, tampoco podemos imponer nuestros deseos al de los demás. Si salirnos con la nuestra implica hacerle la vida imposible a quienes están alrededor, entonces ese deseo no está alineado de la manera correcta, no es justo para los otros y a la larga puede provocar un abismo entre nosotros y aquellos que intentan amarnos a pesar de nuestra impertinencia.

Así que los invito a pensar por qué creen que solamente hay una manera de hacer las cosas, quiero que aprendan a valorar las opiniones de los demás y les den una oportunidad de ofrecerles una manera distinta de hacer las cosas. Quiero que entiendan que si las cosas no salen perfectas no quiere decir que no valen la pena. Nuestra manera no necesariamente es la única y la mejor, podemos aprender muchísimo si tan sólo nos dejamos llevar un poco más y aprendemos a ignorar esas irracionalidades que suelen dominarnos. Démonos una oportunidad de pensar más allá de nuestros caprichos y sin duda los resultados serán más satisfactorios de los que crees.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Conoces a tu pareja?

¿Conoces a tu pareja?

¿Realmente conocemos a nuestra pareja? ¿Nos hemos decidido a escuchar al otro en todos sus detalles? ¿Cuáles son sus sueños, sus deseos, sus temores? Fácilmente casi todo el mundo afirma, sin la más mínima duda de que conoce a su alma gemela a la perfección. Sin embargo, cuando comenzamos a indagar en este tópico el conocimiento que tenemos sobre nuestro compañero es bastante pobre.

Podemos saber que a nuestra pareja le encanta la música, pero quizás desconozcamos cuál es su cantante favorito, quizás tampoco recuerdes el nombre de ese compañero de trabajo que hace su vida miserable, o por qué es tan importante determinada fecha. No interesa que recuerdes todo aquello que te dijo en el pasado, las cosas cambian y es importante mantenerse actualizado gracias a la comunicación continua. No importa que tan ocupado estés, tu pareja siempre tiene que ser tu prioridad en tu corazón y debes hacérselo sentir.

Debemos mostrar interés por la persona que amamos en su totalidad y especialmente en aquellas cosas que sobrepasan lo más superficial. Debemos mostrarnos abiertos a descubrir su insondable misterio y sobre todo jamás ridiculizar sus expectativas como si fueran incoherentes. No podemos amar realmente aquello que no conocemos, así que este primer paso es fundamental.

Aquí les dejo un ejercicio para que puedan evaluar el grado de conocimiento que tienen sobre su pareja:

Ejercicio Mapas amorosos:

Paso 1: Cada uno tome un lápiz y papel, escojan 20 números al azar del 1 al 60. Escriban los números en una columna a la izquierda de la hoja.

Paso 2: Abajo hay una lista de preguntas numeradas, cada pregunta corresponde al  número que ustedes han escogido al azar. Uno debe preguntarle al otro la pregunta correspondiente a si mismo, por ejemplo: “Marcos” pregunta a “Laura” ¿quiénes son mis amigos más cercanos? Si la pareja responde correctamente recibe el puntaje indicado para la pregunta y tu recibirás 1 punto. En caso de contestar incorrectamente nadie recibe puntos. Luego debe ser el otro integrante quien haga las preguntas y se siguen las mismas reglas. El ganador será quien tenga el puntaje más alto luego de responder todas las preguntas.

META DEL EJERCICIO: Conocerse más el uno al otro, aprender cosas nuevas, mostrar interés por la pareja en general.

1. ¿Quiénes son mis amigos más cercanos? (2)

2. ¿Cuál es el grupo, compositor o mi instrumento favorito? (2)

3. ¿Cómo estaba vestido la vez que nos conocimos? (2)

4. Menciona uno de mis pasatiempos  (3)

5. ¿Dónde nací? (1)

6. ¿Qué es lo que me preocupa en la actualidad? (4)

7. Describe detalladamente que hice hoy o ayer (4)

8. ¿Cuándo es mi cumpleaños? (1)

9. ¿Cuál es la fecha de nuestro aniversario? (1)

10. ¿Quién es mi pariente favorito? (2)

11. ¿Cuál es mi sueño más profundo? (5)

12. ¿Cuál es mi flor favorita? (2)

13. ¿Cuál es mi temor más grande? (3)

14. ¿Cuál es mi momento favorito del día para hacer el amor? (3)

15. ¿Qué es lo que me hace sentir más competente? (4)

16. ¿Qué me excita sexualmente? (3)

17. ¿Cuál es mi comida favorita? (2)

18. ¿Cuál es mi manera favorita de pasar una tarde? (2)

19. ¿Cuál es mi color favorito? (1)

20. ¿Qué es lo que quiero mejorar de mi vida a nivel personal? (4)

21. ¿Cuál es mi regalo favorito? (2)

22. Menciona una de mis experiencias favoritas de la niñez (2)

23. ¿Cuáles fueron mis vacaciones favoritas? (2)

24. ¿Cuál es mi manera favorita de que me tranquilicen? (4)

25. ¿Quién es mi mayor apoyo en la vida? (aparte de ti) (3)

26. ¿Mi deporte favorito? (2)

27. ¿Qué es lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre? (2)

28. ¿Mi actividad de vacaciones favorita? (2)

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Lidiando con nuestras emociones negativas

Existen ciertas ideas que conspiran en nuestra contra, esas emociones negativas que Lidiando con nuestras emociones negativaslentamente abren camino en nuestra cabeza y en nuestro corazón, esas malditas voces que nos perforan el alma con comentarios tan crueles como “no valgo lo suficiente, nadie jamás me quiere realmente, las personas sólo quieren utilizarme, soy malo, soy cruel, nunca nada es como yo deseo que sea, soy horrible, soy tonto”

Todos esos pensamientos que comienzan a adueñarse de nuestros comportamientos de manera automática jamás son cuestionados porque forman parte de nuestro ser. Son nacidos de la ira, la depresión, de la ansiedad. ¿Qué sucede cuando estamos tristes, enojados o absolutamente convencidos de algo? ¿Qué pasa cuando esas malvadas voces comienzan a tomar la forma de una dolorosa y poderosa verdad? ¿Qué sucede cuando nos convencemos a nosotros mismos de todas esas cosas espantosas que nos decimos todo el tiempo? Y aquí en realidad yace el problema. El verdadero problema no es que esas cosas que creemos sean ciertas, el problema es que creemos que es así. Y cuando creemos algo con toda certeza es cuando dejamos de pensar claramente y todo lo que hacemos o decimos comienza a estar tamizado por esas emociones negativas que no te hacen feliz a ti y por ende tampoco a las personas que te rodean.

¿Cuál es la solución? Primero hay que identificar cuáles son tus pensamientos negativos. Cuando te repites algo demasiado, eso debe llamarte la atención. Concéntrate en los mensajes que te estás enviando constantemente, ¿realmente te sirven? ¿Cuál es el propósito de las cosas que te repites? ¿Te hace sentir bien o mal? ¿Cómo reaccionas ante tus pensamientos?

Si estás sintiéndote triste probablemente no sientas la tentación ni de salir de la cama y sientas que nada tiene sentido. Cuando te sientas de esta manera debes hablar contigo mismo y entender que toda situación es pasajera, que el dolor que ahora te invade puede irse, quizás con ayuda, quizás por ti mismo, pero si te empeñas en que se vaya tarde o temprano se alejará. Cuestiónate por qué te estás sintiendo triste. Es importante que hagas las cosas que debes hacer a pesar de cómo te sientas, hay responsabilidades que cumplir, temas que estudiar, quizás gente que depende de ti. El concentrarte en los demás, en situaciones ajenas a ti y el saber que no estás solo puede darte más seguridad y distraerte de tu propia situación. Si existía algo que antes solías disfrutar recuérdalo, recuerda cómo se sentía, lo feliz que eras en ese momento, intenta aferrarte a esa emoción.

Cuando sientes demasiada ansiedad es porque de antemano crees que no estarás a la altura de las circunstancias o que inevitablemente saldrán mal sin importar lo que hagas. Es cuando debes cuestionarte si lo que sientes realmente está basado en algo real o simplemente es un miedo que te has creado ¿Estás acaso exagerando las cosas? Puedes sentir algo como muy amenazante pero eso no quiere decir que objetivamente lo sea, ¿cuál es la mejor manera de ver las cosas? No evites situaciones porque has creado una película de terror sobre las mismas, haz las cosas a tu ritmo, pero hazlas. No te concentres en lo que sientes como amenazador, sino en lo que está sucediendo a tu alrededor, concéntrate en cada detalle, en cada movimiento de tu interlocutor, vive el momento, el ahora, no hables con alguien mientras te distraes pensando en lo que le responderás en cinco minutos. Vive el aquí y ahora plenamente.

Cuando estas enojado por algo o alguien, piensa cuidadosamente por qué te estás sintiendo de esa manera, ¿es válido el motivo del enojo? ¿Te estás enojando por esa situación en particular o estás estallando ahora por algo que te enojó previamente? Si sientes que los demás están atacándote o tratándote de una manera injusta primero háblalo antes de gritarlo, quizás lo que tú lees como un ataque de los demás no es tal en realidad. Lo importante es que respires calmadamente y te des unos segundos para pensar en tu respuesta, ¿es necesario reaccionar? ¿Se puede dejar pasar o es algo en lo que sí debes dar tu opinión? Habla las cosas de manera de dejar en claro tu punto de vista a la vez que respetas el de los demás, no intentes imponer tu modo de pensar violentamente porque solamente obtendrás el rechazo de tu interlocutor. Piensa cómo podrías manejar la situación de una manera más calmada, trázalo en tu mente, date tiempo antes de responder, la impulsividad no conduce a buen puerto.

Conocerse a uno mismo es el primer paso para concientizarnos de aquellas actitudes o pensamientos que solamente nos hacen daño. Si piensas que estás sufriendo demasiado por tu modo de comportarte o pensar no tardes en cuestionarte, todo comienza con una pregunta, ¿eres feliz del modo en que estás viviendo y conduciendo tu vida?

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Quítale el drama a tu vida

A mis consultantes siempre les aconsejo que desdramaticen las situaciones de su vida. Hay gente que vive demasiado intensamente cada pequeño detalle de su rutina, convirtiéndose en algo intolerable desde todo punto de vista. Cuando todo el tiempo estamos considerando que nuestra pareja no nos ama lo suficiente o nos es infiel, cuando creemos que nuestros amigos sólo nos quieren utilizar, cuando se vuelca café en nuestra camisa inmaculada, cuando nos enfrentamos a situaciones pequeñas o grandes y lo único que somos capaces de hacer es creer que es el fin del mundo, evidentemente esto se convierte en una alerta que nos incita a reconsiderar nuestros pensamientos predominantes.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no podemos leer la mente de las personas que nos rodean. Con esto me refiero a que jamás deberíamos pretender entender cada pequeña acción que el otro lleva a cabo ni tampoco deberíamos sacar conclusiones precipitadas y erróneas. Por ejemplo, si alguien no nos respondió un mensaje de texto no necesariamente implica que no seamos personas importantes, si alguien está de mal humor, no significa que ya no nos quiera o que seamos los causantes de ese estado. Un error de interpretación de la realidad en extremo común, es que usualmente tendemos a creer que somos los responsables de las reacciones emocionales de los demás y si bien es cierto que esto sí puede ocurrir, la mayor parte de las veces los demás están concentrados en sus propios problemas de los cuales nada tenemos que ver. Así que cuando algún individuo, sea alguien muy querido para nosotros o un mero conocido, actúa de una manera que no nos satisface, no asumamos de inmediato que fuimos los que provocamos esa situación, porque generalmente estaremos equivocados.

Muchas personas poseen una mentalidad fatalista y consideran que todo se está desmoronando cuando en realidad no es así. Los más mínimos detalles se convierten en pruebas fehacientes de que todo es un completo desastre y así se convencen de que nunca encontraran una persona que las ame, que jamás aparecerá ese trabajo que desean o que pronto perderán el trabajo que consiguieron porque se sienten incompetentes, que es espantoso envejecer porque seguramente estarán enfermos, etc, etc. ¿Por qué siempre esperar lo peor de todo? Esta actitud pesimista conduce a dos cosas, primero a una angustia poderosa y segundo, podemos sin quererlo concretar ese temor tan terrible mediante la profecía autocumplida. Cuando nuestra mente se encapricha con un resultado, inconcientemente hará todo lo posible para que se haga realidad y es así que si tememos a que alguien nos abandone nos pondremos tan insoportables que esto ocurrirá en verdad o tememos tanto equivocarnos que en vez de concentrarnos en el trabajo nuestra mente se dispersa y evidentemente si nos equivocaremos. Nuestros actos reflejan nuestros pensamientos y si éstos son netamente dramáticos estamos invocando aquello que decimos repudiar. Nos damos por vencidos en nuestro corazón antes de poner nuestras energías en lo que realmente deseamos.

Darle demasiada importancia a los hechos triviales de la vida es una gigantesca pérdida de tiempo. Si nos ensuciamos la ropa limpia por accidente es mucho más util cambiarnos lo antes posible en vez de perder diez minutos insultando al cielo, si nos caemos es mejor levantarse lo antes posible en vez de considerarnos unos torpes, si llegamos tarde lo mejor es llegar con una sonrisa dulce que con rostro de culpable. Tantos detalles increíblemente irrelevantes pueden arruinarnos todo un día si nos cambiamos de actitud de inmediato. Es conocida esa frase que dice “desearía no haberme levantado de la cama hoy” Pues bien, sólo porque un par de eventos no coincidieron con nuestro deseo no quiere decir que es un día perdido, el asunto es que cuando ocurre el primer accidente ya nos ponemos a la defensiva y todos los sucesos venideros entraran en los cánones del dramatismo. Toma las cosas como son, algo es tan molesto como tú lo permites que sea, pasa por alto la primer cosa mala que te ocurra en la mañana y verás como el resto del día se desenvuelve con naturalidad. Basta conque vayas caminando con una actitud malhumorada para que tu rutina se convierta en un infierno.

Tantas situaciones, discusiones, problemáticas, pueden ser solucionadas si tan sólo intentamos verlas desde una perspectiva objetiva, racional y empática. Si quieres  ser más feliz este es uno de los secretos más importantes: ¡el drama no sirve absolutamente para nada! Toma el control de tu vida cuestionando aquellas cosas que te hacen sentir triste, de seguro comprenderás que muchísimas situaciones son mucho más inocentes de lo que crees. Date una oportunidad y brindales a los demás una oportunidad también. Dile adiós al drama y aprende a sonreír más. La felicidad yace en los detalles, un cambio de perspectiva puede ser el comienzo de un cambio de vida.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El jardín de tu vida

El jardín de tu vidaDe la mano de Daniel Cana Flórez disfruten de este bonito artículo

La mente elabora unos 60.000 pensamientos al día. Los expertos dicen que la mayoría suelen ser similares día tras día y obedecen a patrones de comportamiento en nuestra manera de pensar.

Si entrenásemos nuestra mente para lograr controlar correctamente gran parte de nuestros pensamientos tendríamos un enorme potencialidad en la vida. Siempre se ha dicho que el poder del ser humano reside en su mente. La superación personal es algo que está al alcance de todo el mundo.

Las personas hacen ejercicio o van al gimnasio para cuidar su salud física y mejorar su aspecto exterior. El cerebro es un órgano que también deberíamos entrenar a diario para intentar desarrollarlo al igual que nuestros músculos. Intentar controlar nuestros pensamientos es una buena forma de entrenamiento.

En primer lugar imagina tu mente como un hermoso jardín lleno de las más hermosas flores que jamás hayas visto. Es un remanso de paz y de belleza. Intenta oler la exquisita fragancia de TU jardín. Pon tus cincos sentidos alerta e intenta desarrollarlos en tu hermoso jardín. Aunque se trate de una representación mental el poder que tiene la concentración en una imagen puede ayudar a estimular nuestros sentidos incluso llegar a imaginarnos la exquisita fragancia de ese jardín.

Bien. Ese jardín es tu mente en su estado natural. Todos los días de tu vida has de cuidar ese jardín. El estado natural de ese jardín es la belleza. Sin embargo, siempre pueden crecer malas hierbas que pueden empezar a estropear tu jardín. Esas malas hierbas son los malos pensamientos o las creencias irracionales que nos hacen daño de algún modo.

El control de nuestra mente empieza por tratar de ser conscientes de esas creencias limitantes. Una vez que somos conscientes de esas malas hierbas debemos cortarlas por la raíz para tratar de evitar que vuelvan a crecer. Sustituye esas malas hierbas por nuevas hermosas flores, por pensamientos positivos o de poder. Cuando aparezca un pensamiento negativo identifícalo rápidamente y sustitúyelo por su contrario, es decir, por un pensamiento positivo adecuado para ti.

Es nuestra responsabilidad en la vida cuidar del jardín que poseemos en nuestro interior. Intenta tener el jardín más bello que jamás nadie haya visto.

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