Archivo | enero 1, 2010

Esa malvada voz interior

Es curioso ver como detestamos que los demás nos presionen, cómo odiamos las críticas que los demás ostentan contra nosotros, cómo nos ponemos a la defensiva ante cualquier comentario negativo…Es curioso que nos ofendamos con los otros, pero cuando las críticas, las presiones, los comentarios ofensivos y degradantes provienen de nuestro propio interior, entonces son bienvenidos. Gracioso, ¿no?

Ni siquiera nos percatamos de esa malévola voz en nuestra cabeza que nos dice que no servimos para nada, que ni siquiera lo intentemos, que no merecemos la gloria, que debemos descuidarnos, porque ¿para qué perder el tiempo en nuestra salud si no la merecemos? ¿Merecemos vivir acaso? ¿Nuestra vida tiene algún significado? Desde los comentarios más inocentes hasta los más despiadados, nuestra cruel voz interior va abriéndose camino en nuestro ser y va dejando un rastro venenoso que afecta nuestras decisiones.

No somos libres de hacer lo que queremos, de intentar nuevas cosas, de desafiar nuestros límites, de crecer como seres humanos, si constantemente ante el más mínimo atisbo de independencia nos atacamos como si fueramos los peores enemigos que podamos imaginar. Nos quedaremos eternamente confinados a la situación en la que nos encontramos, sin posibilidades de cambio, sin nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida, seremos esclavos de nuestras propias decisiones porque hemos decidido  escuchar a nuestro lado oscuro, ese que nos empuja hacia el abismo de la desilusión.

La buena noticia es que no tienes porque dejarte de escuchar a ti mismo, simplemente debes aprender a dialogar y a refutar esas críticas. Cada vez que en tu mente aparezca esa sensación de que no eres bueno para algo de inmediato debes responderle ¿y por qué? Seguramente tendras una lista muy larga de todas las cosas que están mal en ti y porque no mereces nada, sin embargo, cuando hayas repasado todas esas cosas horribles de ti mismo detentente un momento, respira profundo y defiendete. De inmediato piensa en todas las cosas buenas que tienes, tus fortalezas, tus logros, tus relaciones fructíferas, tu trabajo, tu carrera, tu familia, todo lo bueno que tengas despliegalo en ese mometo y dilo con convicción y placer.

Cada vez que debas enfrentarte a los comentarios maliciosos que estás tan presto a escuchar, no permanezcas pasivo, discute contigo mismo ese argumento, busca la manera de verle el lado positivo, no permitas que tú mismo arruines tus planes, que pierdas oportunidades. Nosotros debemos sacarle partido a nuestra propia sabiduría, a veces tenemos cosas muy inteligentes para decirnos, simplemente hay que saber distinguir cuando estamos siendo realistas o simplemente nos estamos haciendo daño. No te dejes vencer por tu propia negatividad, por tu falta de amor, sólo vale la pena escucharnos cuando tenemos algo interesante que compartir, algo que nos haga ser mejores, no que nos haga sentir que todo lo que hemos hecho está mal. Ponle un freno a los pensamientos fatalistas, quítale dramatismo a las situaciones, si utilizas la fantasía que no sea para pensar que todo saldrá mal. Trata de ser objetivo, lo que no quiere decir negativo, se puede ser optimista y realista al mismo tiempo. Si tu voz interior continúa siendo cruel, puedes intentar compartir tu preocupación con alguien más, pero sobre todo no te dejes llevar por el pensamiento de que todo saldrá mal, piensa en todas las razones por las cuales todo saldrá bien. Comienza a jugar a tu favor.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

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