Archivo | septiembre 2009

Cómo lidiar con el trabajo que odias

Lamentablemente no todos tenemos la suerte de trabajar en lo que realmente queremos y muchas veces nos vemos obligados de hacer las tareas que más nos desagradan para pagar las cuentas y poder comer.

Cuando estas encerrado en esta cadena que no te libera, el consejo más obvio es busca otro trabajo, pero lo más obvio no necesariamente es lo más sencillo y mientras buscas y buscas y buscas, debes encontrar la manera para lidiar con la frustración y el stress que pueden provocarte hacer un trabajo que ya has llegado a odiar.

A lo primero a lo que debes recurrir es a tu creatividad y a tus posibilidades reales de poder realizar pequeñas tareas que despejen tu mente y bajen tus niveles de ansiedad.

Primero debes tratar de hacer las cosas que te gustan en tu horario de trabajo si es posible. SI te gusta escribir, robate unos minutos cada tanto para imprimir algunas linas en el papel, quizás tardes horas en finalizar un parrafo pero te sentiras satisfecho si puedes hacerlo. Otras personas se dedican a las manualidades, de cuando en cuando tejen, o crean pequeñas estatuillas con arcilla. Trata de ser ingenioso para regalarte unos momentos de placer en esa jornada laboral que se te presenta tan tortuosa.

Si es posible, trata de tomarte pausas para relajarte un poco, ve a la cocina, ve al baño y moja tu rostro. Respira pausado y repitete a ti mismo que esta es una situación temporal, que pronto harás lo que te agrada, que de todas las experiencias se aprende y que quizas no lo veas ahora, pero seguro podras extraer algun conocimiento o habilidad del presente trabajo que te ayudara a desenvolverte  en el futuro.  A veces tomarse un café también ayuda, pero también puede jugarte en contra si estás demasiado ansioso.

Trata de hablar con tus compañeros, busca un confidente e intenten hacer el ambiente más ameno, si eso no es posible, habla con tus viejos amigos a través del msn, distraerte y pensar que estas en otro lugar te reconfortara al menos un poco.

Intenta evitar quejarte y enojarte por la situacion presente, si le das tanta importancia a tu incomodidad esta no desaparecerá, solo crecerá más. Vuelca tu energía hacia cosas productivas, en tu tiempo libre piensa que es lo que podrías hacer para obtener un trabajo mejor, o quizás podrías estudiar algo que desees y por un motivo u otro has dejado pendiente.

Disfruta del tiempo en tu casa, de tu familia y mimate como si fueras un rey o una reina, descansa cuanto puedas y no te sobre exijas. Date tu tiempo para comenzar nuevos proyectos, reúnete con personas emprendedoras, no decaigas como el resto. No solo te quejes y te deprimas, dedica toda tu energía a salir de ese lugar. Estar en un empleo donde no sientes que puedes explotar tu potencial o encontrarse en un ambiente hostil a nivel emocional harán que te hundas demasiado rápido en un estado de tristeza del cual tienes que cuidarte, ya que al menor descuido puede robarnos lo mejor de nosotros.

Estar desconforme con el empleo actual puede provocar diversos sintomas como stress, depresión, falta de valoración propia, ataques de ansiedad, mal humor, desanimo, apatía, falta de esperanza, irritabilidad, entre otros. Es por eso que es importante estar alerta a estos incómodos visitantes y hacer lo mejor que podamos para tener lo que merecemos.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Adelgazar: con una actitud positiva y sin culpa

En la sociedad occidental con un sistema orientado al consumo, es pan de todos los días ser bombardeados a través de los medios de comunicación, en especial mediante la televisión, por publicidades de productos para adelgazar. No sólo para adelgazar en sí, sino para hacerlo en tiempo récord y sin esfuerzo, buscando impulsar al espectador a la compra del producto vendiéndole en realidad una fantasía. Fantasía porque ningún producto puede realizar cambios mágicamente, y fantasía asimismo, porque la idea de que el mundo es de los flacos sencillamente no es cierta. ¿Pero qué pasa cuando existe una necesidad real de disminuir el peso corporal a causa de verdaderos motivos de salud y estéticos también? Para ello, hoy veremos algunos puntos que desde lo psicológico es oportuno tener en cuenta al momento de decidir adelgazar.

Sólo por ti. Es muy usual que se decida bajar de peso a causa de algún tipo de evento próximo como una fiesta, o luego de algún comentario realizado por un integrante de nuestro círculo más cercano de personas, como ser familiares, pareja o amigos. Si bien este tipo de situaciones pueden impulsar a tomar la decisión de empezar un régimen y hacer ejercicio, también conllevan la contrapartida de mantenernos motivados sólo durante algunas semanas. Por tanto, el único motivo que efectivamente puede llevarnos a tomar una decisión real que podamos sostener mientras llegamos a un peso adecuado, y que nos permita luego mantenerlo, es la motivación propia. La intención genuina y personal de bajar de peso sola y únicamente porque tú mismo deseas hacerlo tras haber observado que sería lo mejor para tu salud y para la apariencia física más saludable que quieres lograr. Es entonces, a partir de este cambio en la actitud, donde empiezas a transitar un camino en el que siempre tienes en mente que el esfuerzo vale la pena y que mereces darte una mejor calidad de vida.

Las actitudes irracionales y rígidas no conducen al éxito. Al decidir llevar adelante un régimen, observa que para luego poder mantener un peso menor será necesario adoptar finalmente una dieta que implicará no sólo cambios en tu estilo de vida, sino que también tendrá un carácter permanente. Entonces, cuanto más rígida sea tu actitud al principio (por ejemplo, pasando a una dieta en extremo distinta a la que tenías) menos realista será la posibilitad de adoptar una dieta estable para tu vida. Siendo éste uno de los aspectos que denotan la importancia de consultar con un nutricionista. Si hay algún alimento que te gusta pero que sabes, no debe ser consumido muy a menudo en tu nueva dieta, no precisas mentalizarte en no consumirlo nunca más, sino en hacerlo en una porción menor y de forma más espaciada.

Encara este cambio en tu vida de manera no obsesiva, sino positiva. Es importante que te sientas seguro y al mismo tiempo feliz de asumir este compromiso contigo mismo.

Si bien la herencia genética juega un papel importante, ya que marca límites inferiores y superiores para tu peso, tampoco es algo que te imposibilite realizar cambios importantes y sentirte bien con tu cuerpo. Recuerda que eres tú quien escoge el grado de compromiso y el estilo de vida que quieres llevar. Irte planteando metas realistas a las que puedas acceder, va de la mano de una mayor conciencia respecto a la importancia del ejercicio en tu rutina. Incorporar horarios para la actividad física en tu vida cotidiana, desde un principio, te lleva a tener un nivel de conexión mayor con tu cuerpo, como tu espacio más propio y en el que primero repercuten tus actitudes y pensamientos. Otros beneficios que el ejercicio regular añade son, un mejor estado de ánimo, un manejo mucho mejor del estrés, una actitud psico – física más enérgica y brinda la posibilidad real de mantener tu nuevo peso.

Valora tus avances. La adopción permanente de la nueva dieta con el nuevo estilo de vida que conlleva, inevitablemente va a tomar un cierto tiempo, que puede implicar años dependiendo de qué tan grande sea ese cambio que te propusiste realizar. Sin embargo, no olvides que cada día estas dando un paso que te acerca a tu meta. Por tanto, el esfuerzo que haces no es en realidad un castigo, por mucho que así puedas sentirlo durante el período de adaptación, sino que se trata de un camino que tú mismo estás eligiendo transitar y que te está acercando al objetivo de esa vida más sana que quieres. Una actitud muy útil no sólo para tener un mayor control sobre tu peso, sino para al mismo tiempo no adoptar una actitud obsesiva, es no pasar demasiados días sin pesarte y contemplar una cierta amplitud en el peso, un rango dentro del que se tomes como algo esperable que fluctúe.

Pasión: El motor de tu vida

La pasión es una fuerza que nos motiva, que nos ayuda a levantarnos todas las mañanas, que nos imprime una sonrisa, es una energía que nos invade y nos da motivos para ir tras nuestros sueños. Sin ella no existirían artistas, empresarios, comerciantes, jefes, profesionales, ya que la pasión es eso que nos incita a dedicarnos a algo, a perdernos en la tarea que hacemos, a entregarnos por completo a lo que nos despierta ese sentimiento, es lo que nos convierte en lo mejor que podemos ser y nos brinda genuina alegría.

¿Qué sucede cuando no sentimos pasión en nuestra vida? Hay muchas personas que aún no han encontrado su camino. No están por completo seguras o desconocen lo que quieren, se entregan a tareas que no les ocasiona ningún placer y se sienten miserables gracias a sus elecciones de vida. Vivir sin pasión es privarnos de ese manantial inacabable de posibilidades, ese motor que nos empuja y nos motiva. El asunto radica en que debemos dedicarnos el tiempo para descubrir qué es eso que nos seduce. Siempre habrá algo que nos interese, que llame nuestra atención, y además siempre existirá algo que nos quite el aliento con la sola idea de obtenerlo. Descubrir nuestra pasión hará que nuestra vida tome un rumbo distinto, que comencemos nuestra búsqueda, que orientemos nuestras acciones a obtener aquello que deseamos, o realicemos tareas que son un fin en si mismas. Supongamos que alguien quiere bajar de peso y su cuerpo se ha convertido en su pasión, cada vez que esa persona se alimente sano y haga ejercicio, estara realizando una tarea que cuya meta es cuidar su cuerpo, mientras realiza esto, está contribuyendo a su pasión. Así como un pintor podría dedicar horas enteras a un solo cuadro y disfrutaría cada segundo del proceso.

Si aún no has sido lo suficientemente afortunado para develar qué es lo que te apasiona podrías sentarte a escribir todo aquello que te venga a la mente que una vez disfrutaste, quizás sea una tarea que ya has dejado de lado, la idea de seguir una carrera, también podrías escribir aquellas cosas que jamás hayas probado pero despiertan tu curiosidad. Ten paciencia, tu pasión te encontrara tarde o temprano y cuando aparezca no tendrás dudas.

Otra manera sería ir directamente a la acción, comienza a realizar tareas que nunca antes hiciste, podrías dedicarte a cocinar, hacer deportes, escribir, hacer manualidades, hay un vasto mundo de oportunidades si estás dispuesto a descubrirlo sólo tienes que dejarte llevar por tu placer y tu instinto. A veces la respuesta simplemente radica en intentar cosas nuevas, podrían llegar a sorprenderte.

Una vez que has descubierto tu pasión, lo más importante es poder realizarla. Muchas veces tenemos una vocación pero terminamos haciendo cosas que no están relacionadas con lo que queremos. Si ese es el caso, a no desesperarse, siempre podemos dedicar al menos unos minutos al día a hacer eso que nos enorgullece. Sí, nuestra pasión es buena para nuestra autoestima, poder mimarnos dedicando nuestro tiempo a eso que queremos es uno de los mejores obsequios que podemos brindarnos, por lo tanto, no importa que tan complicada nuestra rutina sea, siempre podemos robarnos al menos cinco minutos para nosotros.

Como toda energía, la pasión puede verse disminuida, habrán días que no querramos hacer lo que más nos gusta o hasta podremos enfrentarnos a bloqueos artísticos, pero no es nada que no pueda solucionarse. Cuando este desgano aparece, debemos descansar y descifrar qué es lo que nos está sucediendo, ya que podría tratarse de la famosa procrastinación, que no dudara en presentarse incluso aunque estemos realizando algo que amamos con cada fibra de nuestro ser. Mantenernos motivados es algo que requiere mucho esfuerzo y no es posible poder estar dedicado por entero a algo con toda la fuerza por un período demasiado largo de tiempo, debido a esto, debemos aprovechar esa ráfaga de inspiración y no soltarla, trabajar en lo nuestro cuando realmente estemos motivados.

Una cosa importante a tener en cuenta, es que nuestra pasión no debería estar circunscripta a un individuo. A veces tendemos a dedicarnos por entero a alguien, a dejar de lado nuestros propios intereses, nuestros sueños, nuestras metas, para entregarnos por completo a una persona, sacrificamos nuestra indivualidad para satisfacer a otro, incluso hasta podemos ayudar a ese otro a disfrutar de su pasión, mientras que nosotros nos quedamos con las manos vacías. El amor es un regalo muy bonito, pero si no tenemos cuidado, podemos perdernos en un laberinto complejo, podemos perdernos a nosotros mismos en ese juego que puede ser un arma de doble filo. Por eso, mi consejo es que tu pasión vaya mucho más allá de tu pareja, debes tener algo que te motive a ti, que te inspire a ti, que te alegre a ti. Si no tenemos herramientas propias para disfrutar de nuestro tiempo, más tendencia tendremos a depender emocionalmente de otro ser humano con todo lo que eso implica, el ser humano es un ser neurótico por excelencia que tenderá a no satisfacernos todo el tiempo, por eso generara en nosotros frustración sino poseemos un pilar de donde sostenernos. Debemos trabajar en nuestro propio mundo interno, demasiado rico como para dejarlo escapar.

Ve en busca de tu destino, de tu sonrisa, dedica tiempo a la razón de tu vida y verás como todo lo demás, sin importar que tan terrible sea, comienza a verse más bonito ante tus ojos. Si por dentro eres feliz, podrás exteriorizar esa felicidad en el mundo, podrás impregnar de alegría aquellas cosas que en realidad no te agradan y se convertirán en más llevaderas. Es sólo cuestión de intentarlo, tu pasión enriquecerá tu espíritu.

Psicología Positiva: Creatividad

La creatividad es una de las fortalezas más bonitas y útiles, ya que nos permite ver las cosas desde una perspectiva original, pudiendo resolver conflictos laborales o emocionales de una mejor manera. La persona creativa también es enérgica e imprime su modo particular de ver las cosas en todo lo que hace. Así como la curiosidad, la creatividad también es útil para descubrir oportunidades escondidas cuando los otros las dejan pasar. Contribuye a mejorar la inteligencia personal y puede considerarse también como  una de las estrategias de la evolución natural. Es un proceso caracterizado por la originalidad, por la adaptabilidad, además de permitir luego realizar acciones prácticas a partir de las ideas.

La persona creativa es alguien que tiene ideas que son tanto originales como útiles y utiliza este poder ya sea explotando su potencial artístico o en la vida cotidiana. La  creatividad requiere constancia, trabajo y práctica, en especial cuando la volcamos a una actividad artística. Cuando se encuentran en ambientes donde se busca y promociona la creatividad es cuando ellos se sienten más cómodos, por el contrario, si se encuentran en lugares donde hay demasiada presión,  fechas límites, o si su producción será juzgada por otros, la creatividad disminuira dramáticamente.

Como toda fortaleza puede ser desarollada en busca de su perfeccionamiento y para lograr esto existen varias técnicas que apuntan a generar ideas, evaluarlas, técnicas que nos permiten experimentar con nuestro potencial. En http://www.neuronilla.com/ se pueden encontrar muchas de ellas. El brainwriting por ejemplo, que consiste en hacer una lluvia de ideas por escrito. Cuando ya tenemos decidido con lo que trabajaremos se comienzan a pensar ideas asociadas a eso. Se utiliza a nivel grupal, van pasando un papel y cada uno apunta su idea, ese papel circulara nuevamente y luego de unas cuantas rondas se comparte en voz alta lo que el grupo ha ido escribiendo.

Otra buena técnica es cuando buscamos nuestra fuente de inspiración en los sueños. Durante el sueño nuestras defensas bajan un poco la guardia y el inconciente puede manifestarse más libremente, lo que puede resultar en ideas muy originales.

Así que ahora manos a la obra y dejen fluir esa creatividad que poseen, nunca saben cuando esta fortaleza pueda darles una mano.

Hiperactividad infantil: tiene solución

Cuando se escuchan las palabras niño hiperactivo, es usual que se piense en un pequeño movedizo, que hace difícil la vida de sus padres por ser incapaz de quedarse un segundo quieto. ¿De qué hablamos cuando hablamos de hiperactividad infantil? La definición misma del término es bastante controvertida, debido a las diferencias en conceptos y enfoques del tema por parte de especialistas. Los neurólogos por su parte, suelen centrarse en posibles deficiencias cerebrales. Desde la psiquiatría, se considera que se trata de un trastorno caracterizado por una actividad motriz excesiva, impulsividad e inatención. Mientras que desde una perspectiva pedagógica, la hiperactividad en el niño está relacionada con dificultades de aprendizaje y deficiencias perceptivas. Actualmente, muchos expertos están de acuerdo en que se trata de un síndrome con una probable causa biológica relacionada con alteraciones en el cerebro, ligadas a factores hereditarios o a una lesión.

El déficit de atención con hiperactividad no se diagnostica previamente a los seis o siete años, cuando el niño ya ha comenzado el período escolar, donde puede observarse que su conducta es notoriamente distinta a la de sus compañeros, con los que suele pelearse siéndole difícil hacerse de amigos. Le resulta dificultoso también, escribir, leer, hacer cuentas, así como memorizar y aplicar lo aprendido. En el horario de clase le es literalmente imposible, permanecer durante mucho tiempo sentado, constantemente tiene que estar haciendo por lo menos algún movimiento, intenta interactuar con los demás cuando todos debieran estar trabajando, no termina sus tareas ni se concentra, viéndose la maestra en la obligación de prestarle gran atención. Todo ello aún teniendo una inteligencia normal, normal – alta o incluso alta.

La tolerancia de estos niños a la frustración es muy baja, por lo que es usual verlos de mal humor o irritables, pudiendo de igual forma cambiar rápidamente su estado de ánimo. Suelen tener gran dificultad en obedecer y tampoco es extraño que culpen a otros de sus errores. Estos aspectos, no sólo tienen sus repercusiones a nivel familiar, social y académico, sino también a nivel de las emociones y la autoestima del niño, ya que un infante que muestra un comportamiento tan poco adaptado suele ser rezongado por sus padres, otros familiares, educadores y compañeros.

¿Cómo se trata la hiperactividad infantil?

Considerando que las intervenciones terapéuticas en la infancia, tienen el común denominador de apuntar a favorecer el desarrollo de los niños, en el caso específico de la hiperactividad el tratamiento se basa en el empleo de fármacos acompañados de terapia cognitivo – conductual. Dicha combinación, tiene como efecto mejorar sustancialmente y de forma sostenida, el comportamiento en distintas áreas.

El tratamiento medicamentoso consiste básicamente en estimulantes, los cuales suelen a corto plazo, mejorar la atención y el rendimiento en tareas escolares. En cada caso, un médico evaluará cuál es el fármaco y la dosis adecuada a causa de diferencias en la absorción entre un niño y otro o en el mismo niño en distintos días. Usualmente las dosis suelen ser pequeñas e irse aumentando progresivamente. Los resultados del tratamiento medicamentoso son evaluados teniendo en cuenta, información sobre el comportamiento del niño proporcionada por sus padres y maestros, así como la observación de su desempeño en tareas que implican resolver problemas. Uno de los primeros aspectos observables en todas las áreas, es la reducción de los movimientos. Igualmente, se percibe una notoria disminución del nerviosismo cuando se le proponen actividades. Dependiendo del carácter de cada niño, también se reduce en gran medida la agresividad tanto en la casa como en la escuela. Todo lo cual, redunda en una mejor adaptación y convivencia con los demás.

Por su parte, en la terapia cognitivo – conductual los métodos mayormente empleados consisten en técnicas operantes y cognitivas. Las primeras, apuntan a un control de las conductas alteradas, pensadas éstas como efectos cuyo origen se remonta a estímulos percibidos en el ambiente, siendo por éstos que esas conductas se mantienen. En el empleo de técnicas operantes, se hace un especial énfasis en las consecuencias que causa un determinado comportamiento. Por ejemplo, si a un comportamiento desagradable del niño como una rabieta con gritos, le siguen consecuencias negativas como ser la retirada de ciertas recompensas (como salir a jugar u otras), la probabilidad de que el niño vuelva a poner en práctica ese comportamiento va siendo cada vez menor, tendiendo a desaparecer. Nótese que ello no implica rezongos ni mucho menos castigos físicos para el niño, sino una actitud segura y firme por parte de padres e incluso de educadores.

El empleo en la práctica, de conceptos relacionados con el reforzamiento, la extinción y el castigo de las conductas alteradas, lleva a la adopción de conductas más adaptadas. De esta forma, el tratamiento conductual de la hiperactividad se basa en la adquisición de modos de manejar las consecuencias ambientales. Para un mejor desempeño académico, no es el objetivo final que el niño permanezca más tiempo quieto, aunque ello sí suceda, ya que podría por ejemplo, estar quieto y no prestar atención, sino el propiciar el mantenimiento de conductas que hagan posible el llevar a cabo tareas escolares siendo una de ellas la atención, además de hábitos de trabajo y estudio. Y es en gran parte a raíz de reforzar estas conductas, que la actividad motriz excesiva va disminuyendo. Por tanto, primero se tiende al aprendizaje de comportamientos adaptados, para luego modificar aquellas conductas alteradas.

Por su parte, entre las técnicas cognitivas se destaca el Entrenamiento en Autoinstrucciones. Este método propuesto por Goodman y Meichembaun, consiste en enseñar a los niños hiperactivos, estrategias que les permitan llevar en práctica exitosamente todas las actividades que les implique controlar su comportamiento, incluyendo por supuesto, a las tareas escolares. Según los mencionados autores, en estos niños las habilidades cognitivas necesarias para realizar las tareas escolares son deficitarias, lo que a su vez tiene como consecuencia, la aparición de esos comportamientos que se perciben alterados. El entrenamiento en autoinstrucciones se focaliza, en cambiar aquellas cosas que el niño se dice a sí mismo cuando realiza una actividad, se trata en definitiva de un cambio de instrucciones. Más allá de que en un principio dichas consignas se concentren en el ámbito escolar, luego que el niño ya las ha internalizado, se hacen extensivas a otras situaciones de su vida cotidiana. Pudiendo de esta forma, controlar su conducta en diferentes contextos. La meta no es enseñarle al niño lo que tiene que pensar, sino la forma en que tiene que hacerlo.

En este entrenamiento pueden diferenciarse cinco momentos; en el primero, un adulto que se ofrece como modelo a imitar pudiendo ser de acuerdo a la situación el terapeuta, los padres o la maestra, lleva a cabo la tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta. En el segundo momento, el niño realiza la actividad con las instrucciones de ese adulto. En la tercera instancia, el niño pasa a realizar esa misma tarea diciéndose a sí mismo las instrucciones en voz alta. En la cuarta, al hacer la tarea se susurra a sí mismo lo que debe hacer. Y en la quinta etapa, el niño ya hace la tarea indicándose las instrucciones internamente.

Dentro de las técnicas cognitivas, otros método para resolver problemas usualmente empleado son la Técnica de la tortuga, y el Entrenamiento en la solución de problemas interpersonales. Con la Técnica de la tortuga se enseña a los niños formas de controlar sus conductas hiperactivas e impulsivas. Además de un aprendizaje en cuanto a métodos de relajación, esta técnica abarca cuatro fases. En la primera, el terapeuta le transmite al niño la estrategia que tiene que aprender mediante un cuento en el que una experta tortuga, le aconseja a otra lo que debe hacer ante una situación que a la segunda le resulta difícil. Esta etapa inicial se focaliza en evitar actuar por impulso, enseñando al niño a esperar, relajarse, pensar en distintas posibilidades y después llevar a cabo la que resulte más conveniente. El personaje de la tortuga ayuda a visualizar el esperar antes de actuar, como meterse adentro de un caparazón, respirar profundamente, calmarse, pensar y finalmente escoger una opción. La segunda etapa se centra en entrenar la relajación, empleando ejercicios donde se aplica la tensión y distensión. La tercera fase pone énfasis en definir y delimitar un problema, pensar en posibles alternativas para solucionarlo, elegir una teniendo en cuenta sus consecuencias y por último luego de llevar a la práctica la solución elegida, se verifican los resultados que se habían supuesto observando las mejoras o los cambios que se alcanzan. En la cuarta y última etapa de la Técnica de la tortuga, la meta es que el niño adopte de forma general y permanente la estrategia que aprendió, en este punto es importante el papel reforzador que pueden tener los padres, otros familiares y educadores al felicitar al infante cuando adopta este comportamiento más reflexivo.

El Entrenamiento en la solución de problemas interpersonales, al ser aplicado con niños impulsivos, implica también el aprendizaje de estrategias cognitivas en las que se analizan los problemas y se opta dentro de las posibles soluciones por la que resulte más efectiva, sólo que en este caso en particular se apunta a reducir las dificultades específicamente en la adaptación social.

En la hiperactividad infantil, es necesario que los padres comprendan que el comportamiento incontrolable de su hijo no se debe a mala voluntad por parte de éste, sino a que tiene un problema que debe atenderse cuanto antes. Asimismo, resulta de gran utilidad que se contacten con otros padres que hayan pasado o estén pasando por la misma situación, ya que pueden ayudarles desde un lugar distinto al del terapeuta, a manejar mejor sus propias dificultades y ansiedades.

Amor y soledad


Al involucrarnos en una relación amorosa nos llenamos de fantasías, sentimos que nuestro mundo es el mejor y estamos llenos de ilusiones. Con el correr del tiempo, sin embargo, la pasión que nos enloquecía y aquellas cosas que amábamos, pueden terminar convirtiéndose en las cosas que más nos molestan ahora. Con el tiempo y la rutina el amor comienza a desgastarse y podemos sentirnos solos incluso estando acompañados.

Uno de los sentimientos más molestos es estar inmersos en la soledad cuando la persona que amamos está justo a nuestro lado. La falta de comunicación en las parejas abre un abismo insondable entre dos almas que comienzan a perder todo lo que una vez tuvieron en común. A veces, la conversación entre los dos se limita a discusiones y cada comentario puede culminar en una guerra sin misericordia.

¿Por qué se desgasta el amor?

Su explicación la encontramos en diversas fuentes, una de las más conocidas es la rutina. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de rutina? Va más allá de siempre hacer lo mismo, de siempre estar juntos, de hablar sobre los mismos temas, de salir con las mismas personas. El problema radica también en que las personas se confían en lo que tienen y lo dan por sentado. Una vez que la relación va sobre ruedas ya no se esfuerzan más por la pareja, porque saben que se ha ganado el amor del otro y no le encuentran sentido a ese continuar conquistando a alguien que ya poseen. Lo que la gente no comprende, es que el amor es algo que siempre debe atenderse, un fuego muy intenso pero muy frágil, el cual puede apagarse fácilmente ante el primer descuido. Es una de las quejas más frecuentes de las mujeres, y de algunos hombres también, que el otro ya no hace cosas por conquistarlos, ya no escribe cartas ni envía flores, no recuerda aniversarios o no se esfuerza ni por una minina sorpresa. A veces con los detalles más simples podemos mantener la ilusión de nuestra pareja y demostrarle que realmente nos importa.

Otra de las razones es que las situaciones de la vida van cambiando a la vez que nos van cambiando a nosotros. Las cosas que nos motivaban a los 20 años seguramente no son las mismas a nuestros 30 y así como nuestros intereses se van transformado en nuevos, nuestros rasgos de personalidad pueden cambiar. Uno debe estar dispuesto a adaptarse al nuevo sujeto que se presenta ante nosotros, debe importarnos saber lo que piensa, lo que siente, y no asumir que esa persona que conocemos hace años es la misma. Gracias a la conversación y a la curiosidad hacia el otro, podemos sorprendernos y hallar cualidades que no creíamos que estaban ahí.

Cuando las discusiones comienzan a formar parte de la vida diaria es cuando debemos abrir nuestros ojos. Si hay algo que está inquietando a nuestra pareja lo demostrara con cambios de ánimo que probablemente no comprendamos del todo. Si vemos a alguien irritado por tonterías, seguramente hay una razón de fondo mucho más profunda que tenemos que intentar descifrar, pero no adivinemos, hablemos y preocupémonos por lo que esa otra persona está atravesando. Muchas veces la situación laboral o familiar puede causar estragos en nuestro humor y tendemos a desquitarnos con quien tenemos más cerca. El resentimiento o dolor sentido lo podemos estar proyectando hacia nuestra pareja cuando en realidad ella no es la causante de nada,  por eso debemos ser responsables con lo que sentimos y cómo lo demostramos. Ciertas personas, en especial los hombres en su mayoría, encuentran difícil hablar de sus sentimientos y prefieren aislarse o exteriorizar lo que les sucede mediante el mal humor. Esto no es recomendable ya que solamente acarreara más incomodidad y más sentimiento de soledad. Y si eres tu quien debe enfrentarse a alguien que no quiere compartir lo que siente, pues acércate a esta persona desde otro lugar, con caricias, abrazos, pequeños obsequios o detalles, hazle saber que estás ahí para él o ella.

El sexo es otro de los indicadores de que algo no está bien. Al sentir nuestra libido disminuida nosotros nos sentimos mal por no sentir el deseo y hacemos sentir mal al otro haciéndole creer que ya no hay amor. Cuando experimentemos este adormecer sexual es conveniente consultar a un especialista o al menos tomarnos el tiempo de saber qué es lo que nos está sucediendo. A veces la libido disminuye porque estamos enojados con nuestra pareja y nos negamos a entregarnos al otro; otras porque hay demasiadas preocupaciones en nuestra cabeza o simplemente estamos extenuados por encargarnos de demasiadas responsabilidades, ya sean laborales o familiares. Lo importante es que no dejemos decaer este vital aspecto de nuestra relación, ya que si descuidamos el deseo sexual, estamos invitando más problemas a nuestro hogar, incluso hasta las infidelidad.

Al enfrentarnos a algunas de las distintas complicaciones que pueden ir surgiendo en una relación amorosa, lo fundamental es que estemos abiertos al dialogo con el otro, a la paciencia, al cariño, que realmente le demos a nuestra pareja el lugar de importancia en nuestras vidas que merece. Y si nos sentimos solos debemos evaluar todas las posibilidades para solucionarlo, aunque a veces, todos estos signos pueden también simbolizar que ya no estamos tan enamorados como antes. La pregunta que debemos hacernos es: ¿vale la pena luchar por mi pareja? Este es el principio de todo y dependiendo de esta respuesta podremos evaluar qué camino elegir, si intentamos salvar nuestra relación o si ya es momento de olvidarla y seguir adelante. Todos merecemos ser felices, debemos respetar a los demás, pero no podemos olvidarnos de respetarnos a nosotros mismos. Tener en claro cuál es nuestro verdadero deseo, qué es lo que sentimos, será lo que nos de la fortaleza para actuar de la manera adecuada. No permitas encerrarte en la soledad del amor, porque esta es mucho más triste que la simple soledad, la otra soledad que podemos experimentar, la cual a veces se convierte en necesaria.

Manipulación: cortando sus hilos

Manipular, ese interés por convencer al otro de que haga lo que se quiere. En mayor o menor medida, todos en algún momento en nuestra interacción con los demás sentimos que es imperioso que nos ayuden en algo o que acepten hacer lo que queremos. Otras veces, nos encontramos del otro lado, sabemos que nos resulta muy inconveniente o ilógico ceder ante esas peticiones y nos hallamos inmersos en una situación muy incómoda que nos hace sentir muy mal, ya que nuestro interlocutor parece necesitar mucho de nosotros pero no alcanza a entender nuestras razones por más que nos esforcemos en explicárselas y en no entrar en una discusión.

Existe una amplia gama de motivos que hacen posible que las personas quieran manipular, la cual va desde razones sencillas hasta otras complejas pudiendo algunas de ellas relacionarse con una patología. Dentro de los motivos más frecuentes podemos encontrar, baja autoestima (creyendo que no son lo suficientemente importantes y capaces como para conseguir lo que quieren o la ayuda de los demás, por lo que sienten que deben convencerlos a como dé lugar), desconocimiento de cómo lograr lo que desean (prefiriendo que los otros se esfuercen en lugar de ellos), un sentimiento de poder cuando logran manipular (lo cual se relacionaría también con baja autoestima), entre otros.

No obstante, en algunos casos la manipulación se convierte en algo rígido, una característica que sobresale y siempre está presente en esa persona con la que inevitablemente tenemos que relacionarnos. En dichas ocasiones, según el tipo de vínculo que tengamos con este sujeto y el tiempo que debamos compartir con él, puede que necesitemos la ayuda de un profesional. Si sientes que estás atravesando por una circunstancia de este tipo, puedes contar con los espacios de consejo y terapia que la Lic. Mariana Alvez pone a tu disposición.

A continuación encontrarás algunos puntos sobre los que es oportuno reflexionar, a fin de percatarnos y actuar de la manera más conveniente cuando intenten manipularnos, así como de modificar nuestra interacción con los demás cuando notemos que somos nosotros quienes intentamos jugar el rol de manipulador.

* Cuando haya algo que no te guste, exprésalo. Si bien puede que desees criticar a quien intenta manipularte, obtendrás mejores resultados si haces referencia específicamente a su comportamiento, ya que éste es plausible de ser modificado. Mientras que si te refieres negativamente al individuo en sí, seguramente caerán en una discusión que implique un gasto de energía significativo y que es probable, no arribe a ningún resultado útil. Esto se debe a que sencillamente, cuando las personas creen percibir un ataque hacia sí mismas lo que aflora en ellas no es una actitud de apertura al diálogo, sino defensa. Como una suerte de fortaleza que cierra sus puertas para protegerse del ataque enemigo, más allá de que luego quieras presentar argumentos que puedan ser muy lógicos. Por tanto, no olvides que tu objetivo es modificar la situación, y para ello es esencial enviar un mensaje no sólo claramente comprensible, sino que también pueda llegar y ser asimilado con las menores resistencias posibles por la otra parte.

* No temas referirte a cómo te sientes. Es una actitud prudente, no ir por la vida dejando que todos conozcan al 100% cómo nos sentimos, lo que pensamos, lo que nos gusta y lo que no, en fin, nuestra personalidad completa. Es un indicativo de salud reservar ciertas cosas para nosotros y nuestros seres queridos más próximos e incluso ciertas otras, para un ámbito exclusivamente personal. No obstante, podrás también conseguir resultados muy positivos, si en cierta medida que dependerá de la persona y las circunstancias específicas, te atreves a referirte a tus sentimientos y a las cosas que quieres logar. Ello usualmente tiene como consecuencia, que nos hagamos de más amigos, de una pareja o que tengamos mejores relaciones laborales. Si por el contrario, nuestro interlocutor nos hace saber que no comparte nuestros sentimientos y metas o que no desea emprender alguna actividad con nosotros, más allá de que esa situación pueda causar en un primer momento malestar, hay que tener en mente que en realidad hay una ganancia para ambas partes aquí, ya que conociendo el estado real de las cosas, sin más demora ambos pueden seguir su camino.

* No dudes en expresarte en primera persona. Aunque muchas veces referirse a hechos de una forma general, sin emplear palabras más comprometidas como “yo pienso que” o “yo siento que”, pueda parecernos que resulta más diplomático y hay veces en que efectivamente lo es. Si esta postura se convierte en algo rígido que siempre adoptas, la transmisión de información será difícil, así como el conseguir resultados. Si demuestras un grado de interés y que te involucras en la situación, tus opiniones tendrán más posibilidades de ser tenidas en cuenta.

* La firmeza y la serenidad evitan que te manipulen. Si para lograr su objetivo, alguien te critica o te dice lo que en su opinión deberías hacer, con ponerte evidentemente a la defensiva no lograrás que cambie su actitud. Ten en cuenta, que este individuo está partiendo desde un lugar en el que no es de su interés aceptar argumentos lógicos o iniciar un verdadero debate, sino solamente conseguir su propósito. Si intentas explicarle lo que piensas, tomará parte de tu discurso para intentar deformarlo y dar una aparente validez a sus planteos. Entonces, resulta mucho más efectivo decir que respetas su opinión pero no la compartes, de esta manera, si no entras en su juego y te mantienes sereno pero firme, la otra persona percibirá que tienes autocontrol y que no puede manipularte.

Si ves que la crítica es válida, admítela, pero no por eso cedas ante los deseos del otro. Sin llegar a entrar en una discusión, dile que la crítica no es por completo cierta, si observas que tal es el caso.

* Sé coherente si decides negarte a algo importante. Si te han planteado alguna situación y luego de pensar detenidamente en la misma, llegas a la conclusión de que no estás de acuerdo, no temas comportarte de forma coherente con tus ideas, ni te sientas culpable al hacérselas saber a la otra persona, ni busques excusas. Expresar el desacuerdo es un derecho que todos tenemos. Siendo asimismo una defensa, una herramienta que nos permite establecer límites, los cuales no sólo detienen sino también, al mismo tiempo contienen y protegen nuestra individualidad. Muchas veces aceptar las demandas externas a fin de evitar una discusión, puede acarrear peores consecuencias, ya que te estarías faltando a ti mismo. No es extraño, sino bastante usual, que en casos así el otro pretenda hacernos sentir culpables de alguna manera, ya sea que se plantee explícitamente hacerlo o no. Como mínimo, es muy esperable que la otra parte intente hacernos desistir de nuestra postura. Por tanto, para salir de la situación de la mejor manera, es esencial cuidar la forma en que se dice lo que se dice. Sin buscar justificaciones que raramente se encuentren o le resulten convincentes a la otra parte, no dudes en decir no todas las veces que sea necesario. Si la otra persona no quiere entender, repite tu no todas las veces que sea necesario. Si lo haces de una manera segura y pacífica, no tiene por qué ofenderse.

En caso de que llegases a equivocarte, si ello sucede a causa de una decisión tuya al menos habrás aprendido algo, pero si te encuentras en un error por haber seguido lo que otro te dijo que hicieras y no lo que realmente querías, no sabrás ni dónde estás parado.

Tomar la decisión de combatir la manipulación en nuestras vidas, implica comenzar a transitar un camino que nos aleja de discusiones infructuosas, estrés, culpa y otras emociones negativas, mientras nos acerca a un nivel de autocontrol y análisis más elevado.

Por: Pilar Naveira