Archivo | agosto 27, 2009

Amor con violencia no es amor

al amor con violencia no es amor

Había una vez una princesa que estaba enamorada de un ogro, pero este ogro no era simpático ni dulce como el de la película, era un verdadero monstruo que golpeaba a su amada. Y la princesa inocente lloraraba en su palacio, esperando en vano que su amor cambiara y que aquella golpiza fuera en verdad la última, como los susurros que escapaban de los labios grotescos prometían sin descanso.

No es desconocido que muchas mujeres viven situaciones de violencia extremas, en algunos casos tan intensas que incluso pueden provocar la muerte. ¿Por qué las mujeres caen en esta situación? ¿Por qué algunas mujeres se empecinan en creer mentiras?

Existen distintas razones por las cuales las mujeres se ven involucradas en una situación abusiva. A veces los problemas económicos hacen que alguien esté junto a su pareja sin importar las consecuencias, porque el marcharse significaría no tener un lugar a dónde ir, perder el techo sobre su cabeza, perder la comodidad financiera el agunos casos. Estas mujeres tendrían que preguntarse qué tan factible es permanecer víctima del dinero, sabiendo que sus vidas hasta corren peligro así como la de sus hijos, es imperante que se busque ayuda ya sea con familiares o con instituciones. No crean que están seguras junto a un hombre violento, lo impredecible está a la orden del día y lo mejor es actuar rápido. Bajo ningún concepto dejen que el dinero sea una atadura a alguien así, por todos los medios intenten encontrar la ayuda necesaria, siempre habrá alguien dispuesto a dar una mano, no hay lugar para el orgullo cuando la integridad física y psíquica están comprometidas.

Las mujeres que permanecen junto a un hombre golpeador pueden estar actuando así por razones inconcientes. Una baja autoestima será quien engañara a la mujer haciendole creer que nunca nadie más que ese hombre la amara, por lo cual vale la pena soportar cualquier tortura para poder disfrutar de al menos unas migajas de amor y paz cuando él lo decida. Ellas creeran las falsas promesas de que jamás se repetirá la agresión, un juego engañoso donde en el fondo ambos saben la verdad, pero trae una calma momentánea hasta el próximo incidente. Una incapacidad para poner límites y problemas provenientes de la infancia también contribuirán a esta cárcel emocional.

La violencia va más allá de lo físico, el menosprecio mediante palabras también genera sentimientos desagradables y consecuencias psicológicas importantes. Los insultos con el tiempo incluso pueden convertirse en golpes y en algunos casos extremos pueden desembocar en la muerte.

Las mujeres siente humillación e impotencia y muchas veces intentando apartarse de la lástima o el desprecio de su entorno, son capaces de callar lo que está sucediendo en la intimidad de su hogar. El miedo a que su pareja haga algo al respecto si la mujer decide hablar, es otro disparador para permanecer en este estado de mutismo cómplice y doloroso.

En la violencia familiar  los ciclos de tranquilidad se reducen en duración con el paso del tiempo, los episodios violentos iran aumentando en intensidad y frecuencia. Debemos estar atentas a los niveles de stress del agresor, quien podrá actuar de una manera más peligrosa si es alcohólico, consume drogas, se ha quedado sin trabajo, está enfermo, etc.

Ahora veremos el perfil del hombre golpeador. Usualmente nos encontramos con un hombre que en su infancia también ha sido víctima de malos tratos o ha sido testigo de los mismos. Sus padres fueron rígidos en la crianza o alentaron que el niño reaccionara con violencia en la resolución de problemas, también pudo haber sido criado de manera tal que se acostumbró a que todos sus caprichos fuesen cumplidos de una manera egocéntrica, comportamiento que permanece en la vida adulta.

¿Que elementos están participando en la personalidad de este hombre? Puede haber una necesidad extrema de ejercer poder sobre su pareja, esta necesidad de control absoluto está ligada a una baja autoestima y sentimientos de inseguridad, vulnerabilidad e incluso ineptitud. Intentará dominar a la mujer por un deseo enfermizo de ser lo único en su vida, hay una dependencia emocional profunda hacia el otro, que lo empujara a un estado de ansiedad cada vez que la más ínfima posibilidad de separación se perciba. Estos hombres no toleran que su pareja exprese afecto hacia otras personas, incluyendo a sus propios hijos. El agresor es callado, no habla sobre sus problemas, tiene muy en claro cuáles son las flaquezas de su pareja, ignora las consecuencias de sus actos y racionaliza los mismos, convenciendose a sí mismo que no ha hecho nada malo o que la situación de violencia no volverá a repetirse.

Algunas señales de alarma para detectar a estos hombres se dan ya desde el noviazgo, las cuales pueden ser pasadas por alto gracias a la etapa de enamoramiento que nos conduce a idealizar al otro, señales como el exagerado control sobre sus parejas y exigencias en cuanto a puntualidad o vestimenta. Estos hombres pueden ejercer un poder económico sobre su esposa, llevando el control desmedido de los gastos del hogar o incluso haciendo sentir inferior al otro por no estar aportando el mismo sueldo o más al hogar.

Lamentablemente, los niños son los testigos silenciosos de este maltrato, incluso aunque no padezcan físicamente de los abusos, en su mente se irá grabando lo que viven cada día. Ellos vivirán el conflicto de percibir a sus padres como fuente de confusión, resentimiento, se ama a su padre, pero él lastima a su madre, algo difícil de procesar en el psiquismo del pequeño. Podría ocurrir también que el niño se identifique con el agresor creyendo que debido a que la madre no tolera los abusos, la pareja terminara en divorcio y el padre se vera forzado a abandonar su casa. En estos niños es común encontrar ciertas reacciones como trastornos de aprendizaje, problemas de integración social o stress post-traumático.

Mujer, no puedes arriesgarte por más tiempo busca ayuda de inmediato y no dudes en consultar a un psicólogo para trabajar sobre las heridas emocionales producidas por este abuso.

Aquí comparto unos links sobre instituciones que podrán ser de ayuda en estos casos.

 

No dejes que la princesa que hay en ti muera cada día un poco más por alguien que no sabe apreciar lo que encontró en su camino.