Archivo | agosto 13, 2009

Consejos prácticos para prevenir el estrés

El estrés es una reacción fisiológica del organismo frente a una situación amenazante, o al menos percibida como tal. Por tanto, el estrés es una parte normal y esperable de la vida, de hecho, cierto monto de estrés es saludable, ya que nos permite estar motivados y atentos ante nuevas oportunidades o incluso ante el peligro, es la demasía la que se torna perjudicial para la salud. 42-15928058

A continuación hay una serie de medidas que usted puede tomar, para manejar considerablemente mejor el estrés e incluso prevenirlo.

* Manejo del tiempo.
El problema no es en realidad la falta de tiempo, sino la forma en la que decidimos emplearlo. Al diagramar cómo vamos a administrar nuestro tiempo, no sólo es importante establecer prioridades, sino también no agendar una actividad tras otra con los horarios muy justos. Es necesario tener en cuenta que siempre ocurre algo que no esperábamos y a lo que tenemos que atender. Por tanto, planificar las tareas con intervalos de tiempo más holgados, no sólo nos posibilita descansar en caso de que no surja nada inesperado, sino también trabajar de forma más distendida, lo que casi siempre repercute positivamente en la calidad de lo que hacemos.

* Aprovechar los momentos que más nos favorecen.
Haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para realizar nuestras tareas, al menos las más importantes, en aquellos momentos de la jornada en que sabemos que nos desempeñamos mejor. Algunas personas tienen más facilidad y se sienten más a gusto trabajando durante la mañana, otras por ejemplo, durante la noche.

* Realizar una tarea a la vez. Al hacer varias cosas a la vez parecería que podríamos ganar tiempo, pero en realidad muchas veces lo estamos perdiendo. Realizar una tarea a la vez, concentrándonos sólo en ella, posibilita hacerla mejor e incluso más rápido.

* Aceptar la ayuda de los demás o incluso pedirla cuando se la necesite
. Es un modo para evitar o reducir el estrés más efectivo de lo que podría parecer. Igualmente, el hacerle sentir a quienes nos rodean que nos son útiles, es siempre reconocerles aspectos positivos, lo que a su vez apunta a mejorar la relación.

* Mantener expectativas realistas en cuanto al desempeño propio y ajeno
. Si bien como se menciona en el punto anterior, es positivo mantener una actitud abierta hacia la colaboración de los demás, también lo es ser realistas en cuanto a lo que ellos puedan hacer. Esperar demasiado de los otros y luego ver que no colmaron nuestras expectativas causa mayor estrés. Para darnos cuenta de si las propias expectativas son realistas o no, es útil formularse la siguiente pregunta: ¿le estoy pidiendo a esta persona más de lo que yo podría dar en sus circunstancias?

Las expectativas desmedidas sobre las propias capacidades pueden ser todavía más perjudiciales. Todos somos humanos y es normal que las cosas no nos salgan perfectas e incluso que nos equivoquemos, valorar nuestros errores como una situación de aprendizaje y sacar el mejor partido de los mismos, no sólo tiene efectos positivos en la reducción del estrés, sino también beneficia la autoestima y el crecimiento personal.

* No acostumbrarse a dejar de escuchar a los demás. Aunque teniendo varias cosas que hacer pueda parecerte una pérdida de tiempo el prestarle atención a algo que alguien quiera contarte, en realidad no lo es, ya que de hecho te evita estrés. Esto se debe a que intentar apurar a los otros cuando te hablen, o ser demasiado breve o directo al hablarles para “ganar tiempo” no contemplando así las circunstancias o los sentimientos de ellos, va creando relaciones tensas. Igualmente, los demás también pueden colaborar contigo o aportarte datos que te faciliten o incluso solucionen las cosas.

* Realizar ejercicio y llevar una dieta balanceada.
Atender estas necesidades, posibilita estar en condiciones físicas y por tanto también psíquicas, para llevar adelante la rutina.

* Reservar un lugar en la agenda para pasatiempos. Lo que llamamos ocio cumple un papel no menor para nuestra salud física y mental. Además de implicar un necesario descanso, ese momento en que nos hallamos relajados puede ser un tiempo muy creativo en el que incluso, sin esperarlo, podría ocurrírsenos la solución a ese problema que nos preocupaba o actitudes que podríamos tomar para llevar las cosas mejor.

* Preguntarse si uno está intentando controlar una situación que no puede o no debería intentar controlar. Cuando una situación específica nos resulta estresante, es necesario observar qué tanta responsabilidad realmente tenemos en ella y qué tan pertinente es nuestra intervención, ¿hasta qué punto le estamos poniendo dedicación a una tarea para que salga bien o nos estamos entrometiendo en cosas que no nos incumben? Por ejemplo, supongamos que tienes un amigo que está pasando por una situación que te preocupa, es necesario observar hasta qué punto tus consejos resultan oportunos o puedas estar entrando en terrenos que no te correspondan y cargando con responsabilidades que no sean las tuyas.

El estrés es un tema muy amplio, en el que intervienen aspectos personales que pueden marcar diferencias esenciales entre un caso y otro.  El objetivo del presente artículo ha sido ofrecer una serie de sugerencias para manejar mejor las presiones diarias y prevenir muchas de ellas.  No obstante, si sientes que tu caso necesitaría una atención personalizada, por supuesto están disponibles los espacios de consultoría psicológica online, terapia online o presencial si vives en Uruguay, que pone a tu disposición la Lic. Mariana Alvez Guerra.

Por: Pilar Naveira