Derrotando la tristeza

Derrotando la tristeza

La felicidad es algo escurridiza, algo que se supone que no debemos sentir todo el tiempo, también tenemos derecho a tener nuestros malos días y experimentar sentimientos negativos como el odio, después de todo, no somos máquinas. La fluctuación entre alegría y tristeza es algo necesario, si no existiera el dolor, ¿cómo podríamos saber que somos felices? Por supuesto, que lo contrario también debe ser llevado a cabo, no podemos sumergirnos en el abismo sin salida de la tristeza eternamente, por eso la psicología positiva mediante sus técnicas se aboca a despertar  la felicidad en nosotros.

El doctor Seligman, actual profesor de la Universidad de Pennsylvania, utiliza la psicoterapia positiva para conquistar a la depresión. Lo hace mediante la construcción de emociones positivas, dedicándole atención a cuál es el propósito de nuestras vidas, a nuestras fortalezas de carácter. Algunos de los ejercicios que se proponen, los cuales pueden ser utilizados tanto a nivel grupal como individual son los siguientes: Utilizar las fortalezas personales, se debe identificar las cinco más relevantes en ti y tratar de utilizarlas diariamente. Cada noche, escribe tres cosas buenas que te hayan sucedido y piensa por qué sucedieron. Escribe una carta a alguien agradeciendo, explícale qué fue lo que hicieron para que te sientas agradecido a hacia ellos, ten el valor y lee o entrega la carta a esa persona.
En el ámbito de la psicología positiva también nos encontramos con la terapia del bienestar, desarrollada por la doctora Giovanni Fava, quien trabaja en la Universidad de Bologna en Italia. Esta terapia se enfoca en personas que padecen trastornos afectivos, entre ellos la depresión. Esta terapia busca promover el optimismo mediante el alivio de lo negativos de su vida, la concentración  en el propósito de vida de la persona (esa pasión que nos desborda, nos obsesiona y nos causa placer hacer), el desarrollo personal, la autonomía, el dominio del ambiente, la auto aceptacion y la promoción de las relaciones positivas. Se anima al sujeto a tener consigo un diario donde anotara cuidadosamente los eventos positivos que le han sucedido. Luego se deben reconocer los pensamientos negativos y las creencias que irrumpen quebrando la armonía de los acontecimientos positivos. El punto de la terapia del bienestar es enfrentar al pensamiento negativo y modificarlo, hasta que sean los eventos positivos quienes tengan más peso en la vida de la persona.

La terapia convencional puede verse nutrida por la psicología positiva, con sus consejos prácticos para derrotar la tristeza. Debemos concentrarnos en lo positivo, no pensemos en todo lo terrible que nos sucedió durante el día, sino atengamonos a esa cosa maravillosa que nos despertó una sonrisa, al menos por un instante. Hablemos sobre nuestras fortalezas, olvídate de lo terrrible que eres para matemáticas, o si eres incapaz de lograr un vínculo afectivo exitoso, piensa en esa fuerza interior que siempre te será útil, quizás tu curiosidad por el conocimiento, o tu capacidad para entender el padecer ajeno, siempre habrá algo en ti que se destaque, habla sobre ello y explota ese potencial en tus actividades. Nutre tu esperanza, por ejemplo, piensa en un problema y dividilo en pequeñas partes, no te agobies con las situaciones, casi todo tiene solución, solamente es cuestión de encontrarla.

No abandones jamás la búsqueda de la felicidad, es tu derecho, guarda la tristeza únicamente para cuando realmente sea necesaria y no la conviertas en tu sombra.

Límites que liberan

Los padres no deben perder de vista la importancia de los límites para el óptimo desarrollo de la identidad de su hijo, los límites educan y apuntan a obtener madurez psicológica, dan fin a la fantasía de omnipotencia e ilimitación infantil.  El rol del adulto consiste en crear condiciones emocionales y marcos de referencia para que el niño se desarrolle  con autonomía y seguridad. limites que liberan1 Los límites ayudan a que los niños puedan distinguir quiénes son ante los otros y contribuyen a diferenciar la realidad de la fantasia.  Desde pequeños deben comprender que la realidad limita y que no siempre será todo tal cual lo dicte su capricho. Esto se conoce como tolerancia a la frustración


Los padres a veces creen que imponer límites es sinónimo de autoritarismo o falta de cariño hacia los hijos. Sin embargo,  a veces es más dañino no hacerlo, ya que los pequeños comienzan a actuar de manera confusa e intolerable, donde usualmente se exterioriza como falta de respeto a los mayores, pataletas, insultos, gritos e incluso hasta violencia hacia sus amigos.

limites que liberan2Los límites deben ser reglas claras, cuidadosamente explicadas, precisas, los padres no deben sucumbir ante los intentos de trangresión de las normas que sus hijos llevaran a cabo. El NO debe ser firme siempre y cuando estemos ante un peligro real para el niño, de lo contrario tratemos de utilizar maneras más suaves para implementar el límite. Si se permite que el niño gane y quiebre el límite, se pierde autoridad, no podemos colocarnos en un rol de amigo del niño, no somos su igual, debemos saber desempeñar correctamente nuestro papel para no confundir y para modelar una persona que deberá saber afrontar los altibajos de la vida, un adulto maduro, responsable y seguro de sí mismo.



Depresión posparto: 9 pasos para prevenirla

Postparto

El siguiente artículo fue escrito por Pilar Naveira, estudiante avanzada de Psicología, quien tiene un gran interés en la temática planteada y una interesante experiencia práctica. Cabe destacar en el presente trabajo la importancia de la autoestima de la madre y la necesidad de proporcionar al bebe experiencias de insatisfaccion tolerables para que pueda desarrollarse como un ser humano pleno.

Usualmente las personas suponen que una madre luego de tener a su bebé debe sentirse sumamente feliz, y esto incluye por supuesto, a los días posteriores al parto. Sin embargo, los cambios en el humor luego de dar a luz son prácticamente inevitables, pasando la gran mayoría de las madres, por una etapa de tristeza durante los 3 a 5 días siguientes al alumbramiento. Se ha observado que en algunos casos, dicho estado de tristeza puede surgir incluso alrededor del primer mes o mes y medio.

Esta etapa puede presentarse con sentimientos de vulnerabilidad, insatisfacción, miedo de no ser lo suficientemente capaz de cuidar al niño, sentimientos todos que asustan. Por lo general, dicho estado de ánimo es pasajero, aunque en algunas ocasiones podría prolongarse terminando en una depresión. El riesgo es mayor cuando la madre no cuenta con un entorno que la apoye y la contenga, cuando es primeriza, cuando se le ha practicado cesárea, o cuando el bebé nace con problemas serios.

Para prevenirla, es necesario tener expectativas realistas acerca de la nueva etapa a vivir y cuidarse tanto como durante el embarazo.

¿Por qué sucede?

Los momentos de tristeza que surgen sin motivo aparente, se deben a diferentes factores psico – físicos que se conjugan.

* Por un lado, existen causas hormonales que se producen luego del parto y que están relacionadas con una preparación del cuerpo para la lactancia. Asimismo, es normal que exista cansancio tras el nacimiento del niño, a lo que se suma la alteración en el sueño y la vigilia.

* Por otra parte y en lo referente a los factores psicológicos, es usual que exista estrés después de un hecho tan significativo. A lo que se añaden inquietudes acerca de la lactancia y el cuidado del bebé, siendo muy común que la mamá no se sienta lo suficientemente capacitada como para llevar a cabo dicha tarea. A su vez, suelen tener lugar conflictos relacionados con su rol, como por ejemplo el acostumbrarse a la nueva rutina que implica permanecer en casa mientras que hasta hace no mucho tiempo cumplía una jornada laboral. También puede inquietarle pensar en la vuelta a su empleo, mientras que lo que desearía sería quedarse con su bebé y puede que no le guste la idea de dejarlo al cuidado de otra persona.

Segunda
¿Cómo prevenir la depresión?

* La mejor prevención es el conocimiento. Saber que además de alegría, habrán momentos de malestar y reflexionar acerca de ciertos pensamientos que se presenten, tales como la tendencia a subvalorarse. Es igualmente beneficioso, hacer participar a la pareja (o persona más cercana a la nueva mamá) para ir consolidando en un espacio psíquico que ahora hay una nueva vida con el bebé. La información permite a la madre y a su entorno próximo, reaccionar mejor ante sus cambios de humor.

* Mantener una alimentación sana. No olvidando lo importante que es la nutrición también luego de dar a luz, incluso aunque no esté dando de mamar. Una dieta rica en frutas, verduras y cereales brinda vitaminas y nutrientes necesarios que también ayudan a recuperar un buen estado físico, lo que a su vez repercute en la salud psíquica.

* Descansar cuando el niño lo hace. Es muy recomendable que la mamá aproveche para descansar y dormir  cuando el recién nacido duerma. Es necesario que tome conciencia de que merece descansar.

* Aceptar ayuda. Hacerse a la idea de que es humano que necesite delegar funciones, y que no es ni aconsejable ni viable el pretender ser una mamá hiperactiva que abarque todo y aún así esté sonriente todo el tiempo. Lo conveniente es que  la ayuda externa se ocupe de los quehaceres domésticos para que la madre, y el padre si está presente también, se dediquen al cuidado del bebé y se familiaricen. En el caso específico de los primeros días, la ayuda es necesaria hasta que la mujer se recupere completamente.

* Marcar prioridades. Es preciso procurar ser razonables, teniendo en cuenta que es inviable pretender mantener la casa igual y además adaptarse al ritmo y horarios del bebé. A las tareas domésticas definitivamente es necesario contemplarlas como algo secundario.

*Dedicar el tiempo que se necesite para el cuidado personal. Es saludable reservar tiempo para una misma, y si es posible salir ya sea con o sin el bebé según se desee. Este punto incluye por supuesto, lo positivo que es mimarse y comprarse ropa. La buena apariencia alegra, es buena para la autoestima, y en este momento es de gran importancia sentirse bien consigo misma.

* Ejercitarse. Existen estudios que demuestran que practicar ejercicio durante y después del embarazo, ayuda a sentirse mejor emocionalmente y a mostrarse más sociable. Varias actividades con el asesoramiento adecuado, pueden ser muy beneficiosas. Como por ejemplo el yoga o la danza oriental, que tienden a una mayor conexión con el cuerpo y dominio del mismo.

* Compartir opiniones y experiencias con otras madres. Incluyendo estados de ánimo por los que puede pasar luego del alumbramiento, lo que ayuda a prevenir sustos y sentirse más comprendida.

* No intentar ser la madre perfecta. Aceptar que se cometen errores permite aprender de ellos. Gran número de las mujeres que sufren depresión luego del parto tienden a ser perfeccionistas, reprochándose el no poder hacer absolutamente todo bien y dando por seguro que otras madres se desempeñan mejor. No obstante, en la práctica son necesarios esos errores que comete naturalmente no satisfaciendo los deseos del niño de inmediato, ya que le permite al bebé tener vivencias tolerables de insatisfacción. Es una madre humana y no excesivamente buena, la que permite el espacio para el crecimiento del bebé como persona.

Por: Pilar Naveira