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Adictos a las compras

El trastorno de compras compulsivas también es conocido como oniomanía (proveniente del griego locura por comprar).  Este Adictos a las comprastrastorno consiste en un afán desmedido, recurrente y sobre todo sin control por adquirir cosas, aunque estas no sean realmente necesarias para nosotros. A pesar de que la persona sabe que no son necesarias, de todas maneras no puede evitar querer tener posesión de ellas.

En la clínica lo tratamos como una adicción ya que la persona muestra los clásicos rasgos como:

Tolerancia: Necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción

Síndrome de abstinencia: Angustia y desesperación al no poder satisfacer su deseo

Pérdida del control: Existe una incapacidad de frenar en el consumo

La voluntad del adicto a las compras es casi inexistente, la satisfacción por la compra es cada vez más efímera.

Quienes son más propensos a caer en esta conducta son las mujeres y jóvenes, algunos autores también lo asocian a un nivel socio económico elevado. Esta compulsión por comprar suele dar inicio a los 18 años, usualmente unos pocos años después este problema comienza a ser notorio para el entorno ya que lleva a la persona a tener muchas deudas, estragos financieros, problemas con sus seres queridos. La persona va sintiendo cada vez más culpa y miedo a ser rechazado.

Dentro de las causas más comunes que encontramos podemos ver: insatisfacción personal, sensación de aburrimiento, depresión, impulsividad, ansiedad, baja autoestima, inseguridad. Este trastorno suele asociarse a trastornos depresivos, también al trastorno bipolar o el trastorno límite de la personalidad.

La compra compulsiva si no es satisfecha genera irritabilidad y puede incluso afectar físicamente al sujeto, provocándole dificultad para respirar, mareos, sudoración y ataques de ansiedad.

Para muchos adictos a las compras, el comprar les brinda el poder de decisión que de pronto no pueden encontrar en su entorno familiar o laboral. También los conduce a una anestesia de felicidad momentánea, están eufóricos en ese momento pero el placer rápidamente se difuma dejando paso a la culpa y reproche.

En cuanto al tratamiento psicológico el objetivo será lograr una conducta controlada. Dentro de lo más conductual encontramos por ejemplo incentivar a la persona para que no use tarjetas de crédito ni que lleve demasiado efectivo encima. También recurriremos al auto-monitoreo para reconocer la compulsión en una etapa temprana e identificar situaciones de alto riesgo que la desencadena. Se crearán estrategias para afrontar y evitar las situaciones de tentación.

Otras actividades pueden incluir hacer una lista de cosas necesarias a comprar, estar atentos a la economía del hogar y en qué se está gastando el dinero, evitar compras inmediatas sin reflexión.

La ayuda a tiempo es vital para que estas actitudes adictivas no se salgan de control y también para identificar si existe alguna otra patología en juego.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Y si vivimos una vida sin remordimientos?

¿Y si vivimos una vida sin remordimientos?La vida se ha hecho para disfrutarla, pero lamentablemente solemos olvidarnos de esta premisa y día a día vamos transitando nuestro camino y en vez de sembrar aventuras vamos sembrando remordimientos.

¿Cuáles les parece que son los remordimientos más comunes? Creo que podríamos poner en el número uno de la lista el tema de vivir de acuerdo a los deseos de los demás en vez de los propios. Caemos en la trampa de dejar contento a todo el mundo, olvidándonos por completo de lo que queremos, dejando atrás metas y sueños que no hemos cumplido por las dudas de que los demás no estuvieran de acuerdo o porque nos dijeron que no podíamos.  A veces apagamos trazos de nuestra personalidad con la ilusión de que el otro vale más que yo, lo cual es erróneo, los demás no son menos ni más importantes que tú, una vida en extremo vivida para los demás es tan negativa como una vivida exclusivamente egoísta. La respuesta es el equilibrio y la honestidad con uno mismo.

Quizás otro remordimiento podría ser el haber trabajado demasiado duro. El trabajo puede brindarnos muchas satisfacciones, en especial si es algo que amamos o que nos ha costado esfuerzo alcanzar. Sin embargo, cuando el trabajo se vuelve tan obsesivo podemos dejar de lado cosas realmente importantes, como nuestra familia o amigos. El tiempo de ocio y de compañía es tan importante como el de trabajo, sé que a veces es complicado, pero intenta equilibrar tu tiempo de manera tal que al menos puedas pasar un poco de tiempo de calidad con aquellos que amas.

Siempre sé honesto con lo que sientes por los demás, no dejes que los días se escapen sin decirle a alguien lo importante que es para ti, si tienes un problema que resolver háblalo también. Las discusiones más saludables son aquellas que se hablan en el momento preciso y llegan a una conclusión. Siempre que se hable con respeto podemos decirle al otro lo que estamos sintiendo.

No dejes escapar a tus amigos. Hoy en día vivimos tan atareados con nuestras actividades que muchas veces caemos en la pereza de ver poco a nuestros amigos, o caemos en el orgullo de no responder a aquellos que siempre nos dicen que no cuando los invitamos. No esperes a que ellos aparezcan, ve tú a buscarlos. Hay que escaparse un poco de la rutina y nada mejor que pasar un buen momento con esos amigos que adoras, aunque a veces se pierdan.

Dense el permiso para ser feliz, la felicidad es una elección, no depende de lo afortunado que eres o todas las cosas que has logrado necesariamente, es un cúmulo de situaciones, sentimientos e interpretaciones. Evita aguardar hasta que el momento sea perfecto para disfrutar, toma el ahora y disfrútalo ya, ¿qué más estás esperando?

Tu vida es un regalo aunque a veces no puedas verlo, apréciala, cuídala, y sobre todo amala. Tu destino no tiene que ser un conjunto de remordimientos, puede ser un puñado de buenos recuerdos, muchas sonrisas y felicidad. A no perder el tiempo y comienza a vivir hoy.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Adictos a las emociones negativas

¿Será posible que nos volvamos adictos a las emociones negativas? El doctor Ali Binazir en un reciente artículo compartía que el dolor Adictos a las emociones negativasy las emociones negativas activan los centros de recompensa del cerebro, causando de esta manera una especie de adicción inconciente a las emociones negativas.

La adicción en algún punto intenta hacernos sentir mejor, cuando recurrimos a ciertos elementos, comida, drogas, alcohol, buscamos evadirnos del dolor, intentamos desesperadamente encontrar ese bienestar pasajero que nos brinde paz al menos por unos efímeros momentos. Quizás en algunas ocasiones, las emociones negativas también puedan servirnos para evadirnos, para escapar de ciertas cosas que no queremos o no nos sentimos preparados a enfrentar, para no tener que manejar las verdaderas cosas que nos molestan.

Si comenzamos a ser concientes de que a veces utilizamos las emociones negativas porque nos hacen sentir más seguros, porque en algún punto nos pueden alejar de esa cosa extraña y fugaz llamada felicidad a la cual podemos temer, porque de repente el mal humor y la irritabilidad ante hechos triviales nos aleja de ocuparnos de lo que realmente nos importa, es hora de que comencemos a escoger otro camino, con amor y paciencia, simplemente mostremos receptivos a comenzar a vivir de otra manera. No estás sólo en esta pelea.

Podemos elegir tomar acción e intentar eliminar la preocupación, el intentar no dejarnos sobrepasar por la cotidianeidad, podemos escoger meditar para aprender a controlar nuestra mente, podemos escoger otro tipo de pensamientos.

Intenta alejarte de esos comentarios derrotistas que te haces, de la manera cruda con la cual te juzgas, acércate a ti mismo desde el perdón y la comprensión, desde el cuidado y el cariño. Al hacer esto con constancia, con el tiempo comienzas a darte cuenta de que ciertas cosas ya no te molestan, que hasta son neutrales para ti. Podrás experimentar más felicidad, un sentimiento de completud, y estarás más motivado y en calma.

Recuerda ser feliz ahora, con todo lo que tienes, con todo lo que has logrado, por más que no existan demasiadas razones para ser feliz, intenta ser feliz con esto, aquí y ahora, y más razones para estar contento aparecerán. A veces todo depende del lado que decidimos escoger, todo puede ser un desastre, una pérdida, o puede ser una oportunidad de crecimiento y expectativa por todo lo  bueno que puede comenzar a sucederte, experimenta el estado mental correcto para permitir que esto pase. Todos podemos cambiar eso que nos estorba y el momento puede ser ahora. 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Los hombres que aman demasiado

Los hombres que aman demasiado

La dependencia emocional es un mal que no solamente aqueja a las mujeres, sino que también, cada vez más, podemos observarlo en el ámbito masculino. Quizás pase más desapercibido ya que ellos intentan esconder sus necesidades, sus sentimientos porque socioculturalmente los hombres deben ser fuertes y casi carentes de emociones, está mal visto que las expresen, como si esto fuera un pecado mortal.

La dependencia emocional es el apego afectivo exacerbado que se puede desarrollar hacia una pareja, la persona cree que no puede vivir sin el otro. El depender emocionalmente de otro está asociado con las experiencias de la niñez, ya sea por una carencia afectiva importante por parte de los padres o por una sobreprotección exagerada que crea adultos inseguros en el futuro. En algunos casos donde la madre es una figura autoritaria y controladora es muy probable que la relación futura con ella sea cada vez más destructiva y se repita este patrón con las parejas que se tengan. Los dependientes emocionales se sienten incapaces de afrontar la vida sin ayuda ajena, lo que los hará buscar incesantemente la contención y aprobación de los demás.

Esta clase de dependencia comparte las mismas características que cualquier otro tipo de adicción. Todo comienza con un intenso placer cuando estamos junto al otro, de manera tal que cada vez más vamos a querer compartir tiempo con esa persona y si ella no estuviera sentimos el síndrome de abstinencia, el cual puede ser muy doloroso cuando la pareja ya no está presente.

Las consecuencias de la dependencia emocional incluyen que el sujeto pierda el control de su propia vida intentando vivir solamente en función del otro. Alimenta aún más su inseguridad, ya que el hombre cree que no es un individuo válido si su pareja no está presente. Estas actitudes pueden generar problemas en el ámbito laboral y social, estar distraído, desganado, no darle importancia a los amigos ni a la familia, solamente a la persona que necesita. Existe mucha manipulación debido a la búsqueda incesante de controlar al otro para que no lo deje o lo siga queriendo por siempre. Existen miedos como el de no ser querido, el miedo a la pérdida, una fuerte dificultad para dejar ir esos vínculos por más problemáticos que sean.

Un hombre dependiente emocionalmente va a sufrir celos si la pareja intenta alejarse o establecer ciertos límites y en algunos casos extremos estos celos pueden ser motivo de actos de violencia. Existe un riesgo importante de que la dependencia emocional masculina lleve al maltrato además de que muchos hombres maltratadores buscan mujeres dependientes ya que son fácilmente manipulables. El apego es castrador, enfermizo, degrada al otro, genera depresión, agota.

Los hombres dependientes necesitan constantemente una confirmación del amor del otro, alabanzas en sus tareas diarias. Necesitan saber dónde se encuentra su pareja, qué hace. Existe una alta cuota de narcicismo en ellos.

El tratamiento es psicológico, hay que trabajar arduamente en el auto control de la persona, dejar atrás los esquemas de elección de pareja negativos, la persona debe ser autonóma (que pueda hacerse cargo de sí misma).

Nadie ni nada puede ser tan importante como para que tu vida entera dependa de esa persona. El amor es más que el simple deseo y la necesidad.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

En el juego del amor…los adictos a la evitación

En el juego del amor...los adictos a la evitación

Pia Mellody en su libro La adicción al amor nos habla de una categoría de personas conocidas como los adictos a la evitación. Estos sujetos se caracterizan por evadirse a toda costa de la relación de pareja, especialmente de la intimidad tan necesaria. Lo que interesa es que ellos mantengan el control y lo hacen mediante una supremacía intelectual, económica o de fuerza física.

Evitan sufrir y creen que si se involucran demasiado con otra persona corren este riesgo. Adoran cumplir el rol de rescatar al otro, si son débiles, indefensos son perfectos para ser salvados y manipulados. Aunque tengamos en cuenta que si la otra persona se muestra demasiado enamorada y entregada, el adicto a la evitación perderá interés de inmediato y se irá alejando aún más hasta en muchos casos llegar a la ruptura de la pareja.

No le interesa compartir con el otro, no quiere ser molestado, prefiere encerrarse en sí mismo y dar muy pocos detalles de quién es en verdad. Para alejarse del otro hace uso de una amplia gama de técnicas, como escenas de ira o silencios eternos. Hay un alejamiento incluso de índole sexual. Suele suceder que estas personas buscan tener más relaciones por fuera de la pareja.

Lo que en realidad temen es la intimidad y la entrega sana hacia otra persona, porque creen tener la certeza de que los demás siempre terminarán aprovechándose de ellos. Creen que mientras más fuerte sea el vínculo con la otra persona, más sufrimiento padecerán. Lo que se esconde detrás de todo esto es un profundo miedo al abandono, prefieren abandonar antes de ser ellos los abandonados, prefieren controlar antes de que ellos sean los controlados, prefieren lastimar antes de que los lastimen a ellos.

Los adictos a la evitación surgen porque uno de los padres lo ha utilizado para compensar su propia falta de amor. Usualmente es la madre quien no se siente amada por el padre y busca en su hijo toda esa contención y cuidados que no pudo hallar en su propia pareja, de esta manera absorben la vida del pequeño, lo controlan y utilizan para sentirse mejores a nivel emocional. Los niños terminan exhaustos y se sienten abandonados, ya que los mantienen tan ocupados cuidando a quienes en realidad deberían cuidarlo a él, que para ellos no queda más nada. Al ser mayores huyen de la intimidad temiendo de nuevo repetir este modelo, también atrapados en el dilema de que no desean estar solos ni ser abandonados nuevamente. Se evitará la intensidad emocional dentro de la relación y huirán hacia otras actividades o incluso adicciones.

De todas maneras, el adicto a la evitación no huye del todo, su contrapartida, el adicto al amor, lo hace sentirse protegido y deseado. De alguna manera necesita sentirse conectado al otro, siempre bajo la más alta restricción y cuidado.

El ciclo emocional del adicto a la evitación podría resumirse de la siguiente manera: Primero se siente atraído tanto por la necesidad como por la aparente vulnerabilidad del adicto al amor, se conecta con este mediante la seducción, la admiración que el otro le profesa lo embriaga. Luego de esta fase, rápidamente comenzará a sentirse controlado por la necesidad del otro, por lo tanto se irá alejando de la relación llenándose de actividades, preocupaciones o incluso otras adicciones. Finalmente, cuando la amenaza de ser abandonado comienza a cernirse sobre esta persona, se llena de culpa y regresa a la relación, si está se ha deteriorado demasiado no dudará en buscar una nueva pareja.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es psicológico, para ayudar a la persona primero debe conocer la modalidad en la que actúa y cuáles son las causas de lo que le sucede. Es altamente probable que desconozcan por entero qué significa estar en una relación amorosa saludable, por eso es importante hacerles ver lo autodestructivo de sus patrones de comportamiento e informarles de que existen otras maneras de relacionarse.

Por un tiempo será necesario distanciarse un poco de la relación que se tiene. Se deben dejar ir esas situaciones de enfrentamiento, de intensidad, las críticas. Mediante la amabilidad y el respeto cada uno puede seguir tranquilamente su propio proceso interno. Se debe evitar discutir por temas ásperos.

Se tiene que observar a la pareja e intentar entender su propia adicción, ver cómo se puede conectar con la otra persona, cómo recuperar la pasión, cómo evitar la ironía y los ataques de enojo intensos.

Hay que trabajar especialmente en entender en qué consiste una relación amorosa saludable. En esta, los miembros de la pareja ven al otro de una manera realista, no amenazadora o idolatrada, hay honestidad. Se sabe que nadie es perfecto y no se espera que el otro lo sea, habrán discusiones pero que se pueden manejar de una manera carente de humillación. Cada uno es responsable de su propio crecimiento y maduración emocional, el otro no puede rescatarnos. Al enfrentarse ante un problema, hay que centrarse en las soluciones y en los acuerdos que se hagan los integrantes de la pareja, no en las quejas ni críticas. Se puede ser íntimo con el otro sin perder la individualidad, sin perder su propia esencia en el compañero.

Este trastorno también puede ser asociado con aquellas personas que le temen al compromiso, así que si reconoces en ti estos rasgos recuerda que existe otra manera de amar que te hará más libre, feliz y completo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Si pensamos en la comida…¿comemos menos?

Si pensamos en la comida...¿comenos menos?Una investigación de la Carnegie Mellon University (CMU) nos indica que pensar en comer, contrario a lo que se creía, nos haría en realidad comer menos. Imaginarnos con lujo de detalles saboreando esa barra de chocolate, cómo se deshace en la boca, cómo su textura acaricia el paladar, nos haría comer menos de la misma cuando la tuviéramos en nuestras manos. El simple hecho de pensar en la comida con minuciosidad nos hace desearla menos después.

El estudio se llevó a cabo con 300 participantes que se involucraron en cinco experimentos. La gente desconocía que el estudio en sí trataba de testear los hábitos alimenticios.

En el primer experimento las personas debían imaginarse 33 veces insertando monedas en una máquina de lavar ropa. Otro grupo debía pensar en las monedas y además imaginarse que estaban comiendo tres chocolates, el tercer grupo mientras tranto, pensaba en las monedas y en comer 30 chocolates.

Cuando a los participantes se les entregaron los chocolates, quienes habían imaginado consumir 30 comieron muchos menos chocolates que los otros dos grupos.

Los resultados demuestran que el simple hecho de pensar en la comida no tendría ningún efecto, sin embargo, cuando se piensa en la comida lo más detalladamente posible se despierta en nosotros la habituación y por lo tanto el consumo termina siendo mucho menor que en un principio. La habituación no solamente está gobernada por nuestros sentidos, sino también por la representación mental de la experiencia del comer. Si intentamos no pensar en la comida que más nos gusta el deseo persiste intacto,  debemos tener en consideración que el acto de imaginarnos el alimento involucra una respuesta neuronal que afecta las emociones.

Estos resultados son el puntapié inicial de futuras investigaciones, donde lo que se busca es reducir la necesidad por comer comida chatarra e incluso encontrar elementos para ayudar a combatir las adicciones en general.

Así que esta noche, antes de darse el gran festín para despedir el año, imaginen con lujo de detalles esas deliciosas tentaciones y quizás sean de los afortunados que no coman tanto y se eviten una clásica indigestión.

!!!!!!!!!!!!!!!!MUY FELIZ AÑO PARA TODOS!!!!!!!!!!!!!!!!

 

Hedonistas vs Pragmáticos

Los hedonistas que se pierden en las mareas del placer, que disfrutan cada momento, que creen que la vida es sólo una fiesta eterna. Los pragmáticos, cuyo sentido del deber, la moralidad, el hacer lo correcto, lo esperado, los que viven de acuerdo a los altos esHedonistas vs Pragmáticostándares de lo racional…¿Como deberíamos ser para realmente ser felices? ¿Es acaso el deber más importante que el placer? ¿Ser hedonista no genera una ausencia de productividad? ¿Cuánto placer es suficiente? ¿Siempre es lo mejor hacer lo que debemos, lo que se espera de nosotros?

Muchas personas viven su vida fielmente de acuerdo a estas dos vertientes, ya sea por elección o porque la vida los fue conduciendo hacia este camino, obteniendo los beneficios y los contratiempos acordes a su comportamiento.

Para hablar de hedonistas y pragmáticos, me gustaría asociar estos dos conceptos con los propuestos por Zimbardo, en su inventario de perspectiva temporal.  Se nos habla de cinco tipos de perspectiva temporal que van influyendo en nuestra personalidad, aquí sólo trabajaré dos, el presente hedonista y el orientado hacia el futuro.

Aquel que se ubique dentro de la perspectiva del presente hedonista, será una persona que jamás piense en las consecuencias de sus actos, nunca se detendrá a pensar en los pros y contras de su actuar. Es impulsivo, constantemente está buscando nuevas sensaciones y emociones ya sea mediante experiencias o actividades físicas, los placeres triviales están al orden del día. Son muy sociales y no temen aventurarse en el terreno sexual. Lo que importa es evitar el dolor a cualquier precio, ocultándolo con el placer a todo nivel.  El problema con este tipo de actitudes es que puede conducir al fracaso a nivel académico y laboral; por tener baja tolerancia al dolor son más propensos a las adicciones y al involucrarse en deportes que los empujen a ir más allá de sus límites también pueden sufrir accidentes.

Aquellos que se encuentran en el bando de los pragmáticos pueden ser asociados con las personas cuya única meta es orientarse hacia el futuro. Al contrario de los hedonistas, siempre están meditando con cautela las consecuencias de sus actos, están totalmente concentrados a alcanzar esos planes que ya se trazaron y no caerán en las redes bajas de la diversión que los distrae. Caminan por el presente como si tuvieran una venda en los ojos, nada a su alrededor importa, ellos solo quieren vivir su anhelado e idealizado futuro. Gracias a su extrema racionalidad son personas que escogen cuidar su salud, la mayoría son exitosos en lo que se proponen porque viven para trabajar a favor de su objetivo sin importar nada más. El lado negativo de esta perspectiva que puede llegar a ser tan fría y calculadora es que se van dejando de lado las relaciones interpersonales , no se dan el permiso para disfrutar, convirtiéndose cada actividad de recreación y ocio en algo prácticamente tortuoso.

Como podrán ver, todos los extremos son malos. Si bien es hermoso vivir disfrutando y es beneficioso ser disciplinado ante nuestras metas, caer en la exageración de estos comportamientos se convierte en un grave error que al fin y al cabo nos costará nuestra propia felicidad.

Debemos aprender a ser lo suficientemente flexibles y actuar de acuerdo a lo que las circunstancias nos dicten. Sí a la disciplina y a cumplir nuestras metas, no al castigo y las presiones. Sí al placer y al disfrute, no a la pereza y el posponer el trabajo que debe ser hecho.

El pasado, presente y futuro deben convertirse en algo continuo, algo que debemos entender y vivir, el pasado que nos convirtió en quienes somos y recordarlo con amor a pesar de todo, el presente que nos permite vivir de los frutos de ese pasado y nos da el puntapié para continuar teniendo más, convirtiéndonos en más y nos brinda las herramientas para ir construyendo un bonito futuro.

Hay que aprender a concentrarnos en el aquí y ahora y permitirnos invlucrarnos con la actividad que estamos realizando, sin pensar en todas las obligaciones que nos depara el mañana. Disfrutar de una reunión con amigos, disfrutar de un masaje, de sentir la lluvia sobre tu rostro.

La realidad es que es hermoso ser hedonista pero si solamente vivimos del placer nunca nada sería hecho. Hay que aprender a dejar de convertir cada emoción en algo frío y mental que tenga una finalidad y permitirse sentir por el simple hecho de sentir.

Así que seamos equilibrados en cuanto a nuestra perspectiva temporal y disfrutemos el proceso de convertirnos en nuestra mejor versión.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Adicción al trabajo: cómo detectarla y qué hacer

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En el mundo globalizado actual, no es nada extraño ver de cerca personas que trabajan muchas horas con quizás más de un empleo, teniendo que “correr” para cumplir con plazos. Puede que tú mismo te consideres una de ellas. Tampoco es inusual encontrar quienes le otorguen a su vida profesional una gran dedicación que va creciendo cada vez más hasta ser evidente que es excesiva. Posiblemente hayas escuchado el tan sonado término workaholic o adicto al trabajo en relación a esa temática. ¿Pero de qué se trata?

El trabajo es una actividad que requiere cierta dedicación para lograr resultados favorables, a cambio de lo que se perciben ingresos económicos o al menos otro tipo de ganancia, acompañada de prestigio y reconocimiento social tanto en el ambiente laboral como fuera de él. Si bien las tareas que se realizan al trabajar quizás no sean placenteras por sí mismas, sí pueden serlo sus consecuencias. El poder y los logros que se alcanzan son los aspectos más adictivos.

Una característica distintiva de la adicción al trabajo, es no tener un objeto específico que gratifique inmediatamente. Es el placer indirecto el que puede volverse adictivo.

El sujeto puede percatarse de que su dedicación es desmedida, sin por eso reconocer que se trata de una enfermedad. Suele experimentar sentimientos de profunda soledad, irritabilidad y angustia al alejarse por alguna circunstancia de sus deberes laborales. Esto ocurre por ejemplo, durante los fines de semana donde el tiempo libre le resulta interminable.

Piensa prácticamente todo el tiempo en su trabajo. Su gran miedo a  fallar como profesional suele generarle pesadillas. Pone todo de sí para optimizar su desempeño y encontrar soluciones a los problemas de la empresa, ya sean éstos reales o imaginarios. Son muy comunes las fantasías acerca de cómo interactuar con sus colegas pero especialmente con sus jefes. Al preguntarle su opinión en el trabajo, acostumbra a darla con un entusiasmo exagerado.

Parece un experto en encontrar excusas para no disminuir ni mucho menos detener, su actividad laboral explicando por ejemplo, lo imprescindible que es su presencia en su puesto o que teme ser despedido, entre otras.

La persona que tiene esta adicción, siente una necesidad incontenible de dedicar todo su tiempo al trabajo convirtiéndolo en el centro de su vida, reduciendo considerablemente o incluso suprimiendo otras áreas como la personal o familiar.

La familia es el la primera en notar y sentir las consecuencias de la adicción. Es muy común que la salud mental de los hijos y/o de la pareja se vea afectada, a causa de tener que lidiar con las crisis de cólera y el tan frecuente mal humor del adicto. Su relación con el núcleo familiar se va tornando cada vez más autoritaria, tratándolos de modo similar a sus subordinados en la empresa. En ella el relacionamiento cordial con los jefes tarda más en verse afectado.

Empero, no puede escapar del estrés por lo que el rendimiento profesional desciende, lo que también provoca que la actitud hacia él por parte de colegas y jefes cambie.

En el ambiente social se destaca su falta de control siendo probablemente uno de los factores, el muy elevado consumo de sustancias como el café, tranquilizantes, alcohol pudiendo llegar a la cocaína. Todas consumidas con la intención de dominar el desgaste físico y emocional. Lo que por su parte, puede desembocar en trastorno psicosomático, depresión, alcoholismo o toxicomanía.

El psiquiatra estadounidense Dr. Rohrlich en su descripción de perfiles característicos de las personas adictas al trabajo, destaca cinco como los más habituales:

*el sumamente ambicioso acostumbrado a luchar con muy pocos límites para promoverse e imponer sus ideas.

*el competitivo que necesita sentirse por encima de los compañeros.

* el inseguro, busca la aprobación de los jefes para incrementar su autoestima.

*el que se culpa, quien con una actitud masoquista necesita de la sobrecarga de trabajo como un refuerzo negativo para revivir viejos castigos.

* el aislado, quien no cuenta con lazos amistosos y familiares sólidos, encuentra en el ambiente profesional la interacción en una comunidad que tanto desea.

Más allá de que el adicto no suela presentarse en la consulta psicológica por iniciativa propia, y aunque el proceso no sea instantáneo ni sencillo, salir de la adicción al trabajo por supuesto que es posible. Antes de que tengan lugar los cambios en el comportamiento y por supuesto en su vínculo con el trabajo, es necesario analizar las raíces de esa adicción en el individuo. Uno de los aspectos sobre los que es usual que se trabaje en la terapia, es el miedo a las relaciones afectivas. Muchos de los puntos que se abordan son los mismos que en el tratamiento de otras adicciones, tales como reconectarse con sus sentimientos, o reconocer que su conducta tiene consecuencias no sólo para él mismo sino también para sus seres queridos y su entorno.

Probables medidas a tomar como la reducción progresiva de las horas laborales, la nueva diagramación del tiempo o la realización de diferentes actividades, requerirán del apoyo y participación del núcleo familiar.

Asimismo, será necesario atender otro tipo de adicciones relacionadas como el alcoholismo u otras mencionadas anteriormente, en caso de que tengan lugar.

No obstante, el primer paso como siempre, es reconocer que se tiene un problema y que se necesita trabajar con un profesional para resolverlo.

Cómo solucionar el trastorno por atracón

El trastorno por atracón, conocido en inglés como Binge Eating Disorder, se caracteriza por una pérdida absoluta de control a la hora de comer, lo cual sucede periódicamente, se ingieren enormes cantidades de alimentos en un corto período de tiempo y las conducta compensatorias como vómitos inducidos, laxantes, no comer o ejercitarse de manera excesiva, pueden llegar a estar presentes pero no de manera constante como sí sucede con la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa.

Qienes padecen este trastorno comen cantidades exageradas de comida calórica de manera rápida y no se detienen hasta que se sienten incomódamente llenos, hasta el punto que su estómago puede doler. Estas personas suelen ser obesas debido a su comportamiento alimenticio inapropiado, sin embargo, hay casos donde la persona mantiene un peso normal a pesar de estos atracones. Cabe aclarar que no todas las personas obesas necesariamente sufren del trastorno.

La gente no desea tener exceso de peso, pero no pueden evitar ingerir la comida de manera descontrolada, lo cual acarrea severos conflictos internos entre la imagen corporal que desean tener y la realidad de que no pueden alcanzar esa silueta porque simplemente no pueden detenerse ante la comida. Esto genera tristeza, culpa, auto reproches y rechazo hacia ellos mismos. Veremos que muchas veces se abstienen de comer en público o comen poco ante la presencia de los demás, pero al llegar a su casa comienza el desenfreno alimenticio.

Las emociones ocupan un rol fundamental en este trastorno. Se suele comer como manera de lidiar con el stress, la ansiedad, el enojo (con uno mismo a manera de castigo, o con los demás), la angustia, la desilusión, la soledad. Muchos se sienten de cierta manera estafados por comer lo que quieren y  no poder mantener el peso que desean, como sí ocurre con ciertas personas que no cuidan su alimentación y sin embargo se mantienen delgadas. Un trastorno de alimentación se convierte en un trastorno de sentimientos, ya que el trastorno se convierte en una herramienta para manejar nuestras emociones. Estar a cargo de lo que entra en nuestro cuerpo de cierta manera nos hace sentir en control, un control que pudo haberse perdido debido a una situación traumática.

Se suelen comenzar dietas al no verse conformes con su cuerpo, que en algunas ocasiones son demasiado extremas, o pueden intentar cambiar sus hábitos alimenticios dedicándose a consumir sólo alimentos sanos. Todos los esfuerzos serán en vano, porque por poco tiempo podrá mantenerse la determinación y pronto los alimentos calóricos los seducirán de nuevo.

Los sujetos pueden sufrir por el trastorno por atracón debido a su componente emocional, en algunos casos a su genética o por las conductas (en especial los hábitos alimenticios) aprendidos en su niñez. Es frecuente ver que las personas crecen viendo a sus padres comiendo de manera poco sana, lo que los pequeños imitarán y mantendrán como modelo durante su vida adulta. También es común ver que las personas están condicionadas a comer todo lo que hay en el plato, como si fuera algo malo dejar la comida. Los niños pueden llegar a aprender a manejar su tristeza con alimentos, siendo éstos utilizados como un sedante o un premio.

El tratamiento

Se suele necesitar un tratamiento multidisciplinario con nutricionista, psiquiatra y psicólogo, debido al interjuego psíquico/físico que se presenta. Lo delicado del problema es que tratamos con una adicción a la comida y no es algo que podamos alejar de nuestras vidas como una droga, ya que necesitamos alimentarnos varias veces por día. La clave se encuentra en establecer una RELACIÓN SANA CON LA COMIDA.

Entre las opciones de tratamiento nos encontramos con la Psicoterapia cognitivo-conductual, la reeducación alimentaria y motivar al sujeto a realizar ejercicio, a entrar en contacto con su cuerpo y poder controlarlo más.

Linda Craighead, profesora de Psicología, es especialista en trastornos de alimentación y escribio el libro The Appetite Awareness Workbook: How to Listen to Your Body And Overcome Bingeing, Overeating, & Obsession With Food, donde nos explica el AAT (appetite awarenes training/ entrenamiento de conciencia del apetito). Esta técnica es sencilla, práctica y útil para ayudar con el trastorno por atracón. A continuación mencionaré algunos consejos para superar los atracones que aparecen en el libro.

Es importante que no se cuenten calorías, que no se concentren en la grasa o la propiedad del alimento en sí, sino que hay que prestar atención a lo que está pasando adentro de uno, cuánta comida se va a consumir y cómo se va a sentir en el estomágo, cuánta comida es la que en realidad se necesita. Hay que concentrarse en las señales físicas que nuestro cuerpo emite, aprender a escucharlo y detenerse cuando uno se encuentra moderamente lleno. Se debe prestar atención a la señal de hambre real.

No pueden existir alimentos prohibidos, ya que si se hace esto será más dificíl mantener el propósito de escuchar al cuerpo al generar ansiedad por la privación, tenemos que darnos un permiso conciente de comer lo que deseamos. Al momento de comer, debemos estar atentos de lo que comemos, disfrutar cada bocado y tomarnos nuestro tiempo para comer (mínimo 20 minutos). Se debe evitar comer cuando uno tiene demasiada hambre porque de esta manera se comera rápido y será más difícil detenerse. Es necesario alimentarse cuando sentimos tan sólo un poco de hambre y finalizar al sentirse un poco llenos.

Cuando comenzamos a comer algo que no debemos sentimos que ya arruinamos todo nuestro esfuerzo por el día, debido a esto se continúa ingiriendo alimentos calóricos de manera descontrolada, diciendose a uno mismo que al día siguiente se dará comienzo de nuevo al tratamiento desde cero. Cuando se coma en exceso una vez al día, no debes culparte ni dejarte llevar, continúa como si nada hubiese sucedido, si en una comida no pudiste controlarte no quiere decir que debas dejar que el resto de tus comidas sean exageradas también.

No comas sólo porque tienes la comida ahí, presta atención a tu señal interna de hambre, ¿por qué quieres comer ahora? ¿En realidad estás hambriento o estás buscando la comida para lidiar con algo difícil para ti? Tampoco planees comer en exceso, si tienes una fiesta no pienses que puedes comer sin control y después intentes compensarlo con alguna dieta o algún otro método.

Cuando se siente hambre tenemos que pensar por qué, si estamos tentados de comer en exceso pensemos si estamos reaccionando a algo o a alguien de nuestro ambiente. Debemos ser cuidadosos con lo que nos servimos en el plato, ya que tendemos a comer todo lo que hay en él, por eso se recomienda utilzar platos pequeños a la hora de alimentarse.

No dejes que los demás te presionen, sino tienes hambre o hay algo en particular que no desees comer, no permitas que los demás te induzcan a hacer algo que no quieres.

Es muy importante anotar lo que uno ingiere durante el día y qué sintió al hacerlo. Debemos etiquetar las consecuencias de nuestro comportamiento de positivas y negativas e identificar lo que desencadena el atracón. Aprende a monitorearte a ti mismo, cuida de ti mismo.

Hay que aprender a comer sólo cuando se dan las condiciones apropiadas, lo que significa alimentarse a determinada hora, no dejando pasar mas de cuatro horas entre comidas y que cuando se coma sea libre de distracciones, concientes de lo que ingerimos, despacio y en un lugar cómodo, no de pie en la cocina, jamás en la cocina que nos tienta siempre a comer más de lo debido.

Compra tu cuaderno y comienza con estos consejos, practicalo al menos durante seis semanas y verás como los atracones comienzan a reducirse.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com


Lento pero seguro

¿Por qué todo tiene que ser ahora? ¿Por qué queremos cambiar en un día hábitos que hemos tenido por años? Nuestros planes laborales o nuestra idea de dejar atrás una adicción o algún mal hábito que hemos adquirido se convierten en un disparador de ansiedad. Lo queremos ya, hoy hemos decidido cambiar de trabajo, bajar de peso, dejar el cigarro, hoy será el gran día…Una semana mas tarde (a veces un poco antes o un poco después) como nuestra resolución no ha llegado a buen puerto, simplemente tiramos todo por la borda, decimos “esto es inútil” y volvemos mansamente a ser quiénes eramos antes de nuestro fallido intento por cambiar.

Sobreestimamos lo que podemos hacer en un mes o un año, pero subestimamos lo que podríamos llegar a lograr en un período de tiempo más prolongado. Una adicción es algo díficil de superar y no será dejada atrás simplemente porque expresamos el deseo de hacerlo, requerirá trabajo, paciencia, mucho esfuerzo. Y esto es aplicable a todas las decisiones de cambio que tomamos. El esfuerzo, la inversión en el tiempo y la infinita paciencia se convierten en nuestros mejores aliados cuando apuntamos a mejorar.

Si, quizás no lo podamos lograr hoy, quizás en dos años, en cinco, en diez, ¿qué interesa? El punto es que LO LOGREMOS. Piensen que el tiempo transcurre de todas maneras, no podemos detenerlo ni acelerarlo a nuestro antojo, es lo que es y con eso debemos trabajar. Recuerden algún logro de su vida, recuerden todas las ansias que pusieron para ese tan esperado momento y finalmente llegó, en ese momento se olvidan de todos los años, todo el tiempo de espera, ya no importa todo el sacrificio pasado porque el éxito es ahora, todo lo demás ha quedado atrás y AHORA están pudiendo disfrutar. Sucede con todas nuestras metas, una vez que las obtenemos podemos relajarnos y disfrutarlo y en ese momento ya no importa más nada, nos olvidamos por completo de todos los obstáculos que debimos sortear, ya no importa porque finalmente nos salimos con la nuestra.

Las metas son un proceso y debemos disfrutarlo, sientete contento conque hoy no has fumado diez cigarros sino 9, que no te has devorado esa torta sino que sólo has probado un poco, que has obtenido al menos una entrevista laboral. Cada pequeño paso VALE, puede parecernos insignificante, tonto, nos impacienta, pero cuando transcurra el tiempo necesario, veremos que lentamente fuimos armando un puzzle con nuestras acciones, hemos creado una perfecta obra que ha desembocado en nuestro sueño.

Así que aprende a no exigirte, haces lo que puedes con lo que tienes, nada más ni nada menos, pero ese pequeño esfuerzo sumado a muchos más, te convierten en lo que quieres ser. ¿Qué importa si tardas un año en obtener tu peso deseado? En el proceso has aprendido a alimentarte bien, sin torturarte, amandote y permitiendote acomodarte a los nuevos hábitos. ¿Y qué sucede si tardas siete años en dejar atrás una adicción? Felicitaciones, lo has obtenido y ya no eres esclavo de nada.

Las grandes cosas llevan tiempo, debemos entenderlo y aceptarlo. Cuando tenemos esto bien en claro, no existe nada imposible para nosotros, porque sabremos que lo vamos a obtener sí o sí, siempre y cuando tengamos la paciencia de llegar hasta el final. Trabaja en todo lo que deseas, no te apures, lento quizás, pero sin dudas obtendrás una recompensa por tu inversión emocional y en ese hermoso momento, todo lo que has esperado ya no va a interesar.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com