Trastorno de personalidad por dependencia

Trastorno de personalidad por dependencia

El trastorno de personalidad por dependencia nos habla de personas que tienen una conducta sumisa y dependiente en diversos contextos. Ellos se sienten incapaces de tomar las decisiones del día a día, necesitan del consejo y aprobación ajena de una manera desmedida. Es muy difícil para ellos hacer proyectos por sí mismos, siempre ceden ante el otro con tal de no estar solos.  Al sufrir una ruptura amorosa se sienten desolados y siempre les ronda un sentimiento de temor al abandono. La crítica y la desaprobación los destroza, temen al rechazo y buscan aceptación de manera continua. No confían en sí mismos y minimizan sus capacidades y fortalezas.

Van por la vida esperando que los demás tomen decisiones por ellos, son capaces de soportar cosas que les desagradan o con las cuales no están de acuerdo simplemente para agradar a los demás.

Este trastorno puede presentarse en relación a otros, como la depresión, donde se potenciaría la falta de iniciativa y la dificultad para tomar decisiones. También puede relacionarse con  la ansiedad, ya que  para su supervivencia cuentan con las otras personas, son propensos a la angustia de separación y se preocupan por sentirse potencialmente abandonados.  Al enfrentarse a nuevas responsabilidades, las cuales no se creen capaces de asumir, pueden producirse crisis de angustia. Otros problemas que pueden presentarse son las quejas somáticas,  el alcoholismo y otros abusos de sustancias.

Ellos se ven a sí mismos desvalidos e incapaces de enfrentarse al  mundo, les parece un lugar hostil y peligroso, por eso creen que la solución es que alguien los cuide y proteja. No les importa dejar de lado sus propios deseos con tal de tener a alguien a su lado feliz y contento. Al apoyarse siempre en otro, la persona limita severamente sus posibilidades de aprender a ser asertivos, resolver problemas por sí mismos y tomar decisiones. También temen ser más independientes, porque creen que si lo logran serán abandonados.

El dependiente evita el conflicto, sus opiniones no las consideran válidas, y se apega demasiado al otro, hasta el punto muchas veces de “asfixiarlo”. Las creencias subyacentes del trastorno son: «no puedo», «nunca seré capaz de hacer eso» y «soy demasiado débil».

El tratamiento adecuado para estos casos es la terapia cognitivo conductual, para que la persona pueda aprender a ser más independiente sin que vea esto como amenazante, que deje de lado las creencias limitantes de que no puede valerse por sí misma. Es un tratamiento psicológico intenso, pero con paciencia y esfuerzo por parte de la persona se puede salir adelante.

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