El abuso sexual no es únicamente un ultraje al cuerpo, sino también a los límites de nuestra persona y a la confianza que podemos
profesarle a alguien en caso de que el atacante haya sido alguien conocido. Las consecuencias son variadas y terribles, ese tipo de violencia afecta la psiquis, las emociones, incluso puede afectar al cuerpo. Las manifestaciones de las consecuencias pueden darse bajo la forma de depresión, ansiedad, fobias, problemas psicosomáticos. Hay cierta dificultad para regular el afecto, la persona al estar sobrecargada de emociones puede sentirse como transitando por la vida anestesiada, casi sin sentimientos. Quienes han sido abusados también sienten muchísima furia, problemas de relacionamiento con los demás a nivel sexual y social, son demasiado permisivos o rígidos en cuanto al establecimiento de límites, desvalorización personal, tendencia a adicciones o problemas de alimentación, se sienten confundidos, les cuesta muchísimo confiar en los demás, sienten temor a perder el control de las situaciones, amnesia, disociación (sentirnos como si estuviéramos fuera de nuestro cuerpo). Quienes padecen del abuso suelen sentirse culpables y muchas veces responsables de lo ocurrido cuando obviamente esto no es cierto. Nadie tiene derecho a lastimarte.
Los abusadores estadísticamente son hombres, lamentablemente suelen ser conocidos en varias ocasiones que presionan al atacado para que mantenga silencio. Sus ataques tienen más que ver con el control, el poder y la dominación del otro más que la satisfacción de su impulso sexual.
Tienes que buscar de inmediato apoyo de alguien más, ya sea un familiar o un amigo, primero hay que tener el valor de elaborar con palabras lo sucedido. Siempre realiza una denuncia en contra de tu agresor, la situación es tan abrumadora y caótica que a veces se prefiere mantener el silencio y no entrar en los vaivenes legales, sin embargo esto es vital, tu denuncia puede ayudar a alguien más.
Es absolutamente necesario la búsqueda de ayuda profesional para ir poco a poco sanando las heridas. Si bien el proceso puede ser largo las consecuencias positivas valen la pena la inversión de tiempo y esfuerzo. Puedes volver a sentirte conectado contigo mismo, puedes volver a abrirte a los demás, a esas personas que te quieren y sentirte merecedor de ese amor. Es importante que se aprende a amar al cuerpo de nuevo, a cuidarlo y permitirle sentir placer. No existen técnicas mágicas, el tratamiento tiene que ser cuidadoso y trabajar con el dolor y también las fantasías asociadas al mismo, vale la pena intentarlo para salir adelante.
