Si pensamos en la comida…¿comemos menos?

Si pensamos en la comida...¿comenos menos?Una investigación de la Carnegie Mellon University (CMU) nos indica que pensar en comer, contrario a lo que se creía, nos haría en realidad comer menos. Imaginarnos con lujo de detalles saboreando esa barra de chocolate, cómo se deshace en la boca, cómo su textura acaricia el paladar, nos haría comer menos de la misma cuando la tuviéramos en nuestras manos. El simple hecho de pensar en la comida con minuciosidad nos hace desearla menos después.

El estudio se llevó a cabo con 300 participantes que se involucraron en cinco experimentos. La gente desconocía que el estudio en sí trataba de testear los hábitos alimenticios.

En el primer experimento las personas debían imaginarse 33 veces insertando monedas en una máquina de lavar ropa. Otro grupo debía pensar en las monedas y además imaginarse que estaban comiendo tres chocolates, el tercer grupo mientras tranto, pensaba en las monedas y en comer 30 chocolates.

Cuando a los participantes se les entregaron los chocolates, quienes habían imaginado consumir 30 comieron muchos menos chocolates que los otros dos grupos.

Los resultados demuestran que el simple hecho de pensar en la comida no tendría ningún efecto, sin embargo, cuando se piensa en la comida lo más detalladamente posible se despierta en nosotros la habituación y por lo tanto el consumo termina siendo mucho menor que en un principio. La habituación no solamente está gobernada por nuestros sentidos, sino también por la representación mental de la experiencia del comer. Si intentamos no pensar en la comida que más nos gusta el deseo persiste intacto,  debemos tener en consideración que el acto de imaginarnos el alimento involucra una respuesta neuronal que afecta las emociones.

Estos resultados son el puntapié inicial de futuras investigaciones, donde lo que se busca es reducir la necesidad por comer comida chatarra e incluso encontrar elementos para ayudar a combatir las adicciones en general.

Así que esta noche, antes de darse el gran festín para despedir el año, imaginen con lujo de detalles esas deliciosas tentaciones y quizás sean de los afortunados que no coman tanto y se eviten una clásica indigestión.

!!!!!!!!!!!!!!!!MUY FELIZ AÑO PARA TODOS!!!!!!!!!!!!!!!!

 

¿Puede el dinero comprar la felicidad?

If Money Doesn’t Make You Happy, Then You Probably Aren’t Spending It Right (Si ¿Puede el dinero comprar la felicidad?el dinero no te hace feliz, probablemente no lo estés gastando bien) es el provocativo nombre del trabajo escrito por Elizabeth Dunn, Daniel Gilbert y Timothy Wilson, el cual aún no ha sido publicado. En el mismo se trata un interesante tópico, ¿es el dinero el que nos brinda felicidad?

Estudios recientes habían comprobado que las personas más adineradas no eran más felices que otras y quizás el problema no radique en el dinero en sí, sino en cómo decidimos gastar el mismo.
Aparentemente tendemos a confundirnos, creemos que determinadas cosas materiales nos harán felices pero cuando finalmente las obtenemos nos damos cuenta de que no es así. Así que el problema en realidad radicaría en que gastamos el dinero en cosas que no son todo lo que esperábamos, por eso, si comenzaramos a utilizarlo de otra manera podríamos ser más felices.

Entre los consejos que los autores nos brindan para utilizar en dinero encontramos que  hay que comprar varias cosas pequeñas antes que una gran cosa demasiado cara. Aparentemente un capuccino caro disfrutado de vez en cuando tiene más incidencia en nuestro nivel de felicidad diaria que un lujoso viaje a Cancún.  Más poder tienen esas pequeñas dosis de felicidad que un anhelado sueño que se puede disfrutar muy de vez en cuando, en la mayoría de los casos. Una de las razones para que un pequeño placer sea más disfrutable que un gigantesco placer, es nuestra tendencia a la adaptación. Si compramos un apartamento sumanente lujoso nos sentiremos en la gloria…pero solamente por un tiempo, porque ese apartamento será el mismo todos los días, en cambio, los pequeños placeres son variables y por lo tanto no tenemos la oportunidad de adaptarnos a ellos, son cambiantes y por ende más disfrutables.


Otro consejo es saborear los pequeños placeres de la vida que no necesariamente implican una inversión material, como disfrutar de una caminata por la playa o escuchar el sonido de la lluvia en tu ventana. La gente adinerada a veces pierde la capacidad de disfrutar las pequeñas cosas porque tienen la oportunidad de experiencias muy intensas y frecuentes, olvidándose de la premisa fundamental de que la felicidad está en todas partes y no es una meta, sino un proceso.

Invertir el dinero en nuestra paz mental garantiza nuestra felicidad, libros de auto ayuda, clases de yoga, cds de meditación, todo esto hace que nuestra mente esté ocupada con cosas positivas, en vez de perder el tiempo en pensamientos rumiantes que casi siempre atentan contra nuestra autoestima. Cuando realmente estamos concentrados en el aquí y ahora podemos apreciar en su totalidad cada momento y vamos brindando mayor significado a nuestra rutina.
Suele ser más beneficioso comprar experiencias y no cosas en sí. Un crucero o un viaje a nuestro país adorado será mucho más aprovechado que comprarse la televisión de último modelo.

Dar obsequios es otra manera de sentirnos bien con el dinero que tenemos, estudios demuestran que las cosas que compramos para otros (que aprecien nuestros obsequios) nos brinda más felicidad que si nos compramos algo para nosotros.

No debemos caer en la tentación de comprar todo a crédito, se recomienda primero ahorrar y luego comprar lo que queremos. La explicación radica en que el sentimiento de antipación, la emoción que nos brinda pensar en lo que finalmente podremos comprar es una fuente de alegría por sí misma.

Compremos lo que realmente queremos, no nos conformemos con la opción más económica sino va a colmar nuestras expectativas.

Si no estamos demasiado seguros en que gastar nuestro dinero podemos compararnos con el resto y ver qué es lo que la gente escoge, una de las maneras más certeras de predecir cuánto disfrutaremos algo es saber qué tanto lo disfruto alguien más.

Estos consejos pueden ayudarnos a ser más felices con el dinero que contamos, sea poco o mucho, el secreto está en saber cómo gastarlo. Te invito a hacer el experimento y aprender a ser un poco más feliz todos los días.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

El síndrome de Burnout

El síndrome de BurnoutSe conoce como síndrome de burnout al conjunto de síntomas generados por un stress intenso en el trabajo de carácter crónico cuyas consecuencias negativas atañen no solamente al nivel profesional y organizacional, sino también al individual y familiar. El síndrome está compuesto por tres dimensiones que incluyen el cansancio emocional, la baja realización personal y la despersonalización.

Este síndrome suele despertarse en personas con baja tolerancia a la frustración, personas que miden su autoestima principalmente en función de sus éxitos profesionales, quiene sienten la necesidad de satisfacer las necesidades de los demás, son sujetos en extremo competitivos y bastante ambiciosos.

La frustración aparece en ellos cuando a pesar de su absoluta entrega al trabajo no obtienen los resultados esperados, lo que implica angustia y un sentimiento de que no se los valora lo suficiente o la empresa no les brinda lo que en realidad merecen.

En cuanto a las estrategias de intervención podemos observar que se toman en cuenta las estrategias organizacionales, sociales y las que son orientadas al individuo. La intervención debería tomar en cuenta todas estas dimensiones para bajar los niveles de burnout y con la esperanza de prevenirlo en el futuro.

Las estrategias de intervención orientadas al individuo intentan mejorar las formas de afrontamiento al stress, brindando herramientas como entrenamiento en la solución de problemas, asertividad, optimización de la comunicación, entrenamiento en el manejo de la ira, de sentimientos de culpa.

El ejercicio físico, el uso del buen humor, las técnicas de relajación también pueden ser excelentes herramientas para combatir este síndrome. El ejercicio físico puede ser moderado o intenso, es conocido como el ansiolítico natural. Las técnicas de relajación pueden ser utilizadas tanto en el ambiente laboral como en la comodidad del hogar. Gracias a las técnicas cognitivas conductuales se pueden reestructurar situaciones estresantes para poder hacerles frente de una manera óptima.

Las estrategias que son enfocadas hacia el problema en sí son las que previenen el desarrollo del síndrome de Burnout a diferencia de las que se enfocan en la evitación y el escape.

Es importante que se actúe rápido si se reconocen algunos de los patrones mencionados, reconocer el problema es el primer paso y como siempre les recomiendo, a no tener miedo de pedir ayuda porque ningún problema debe ser eterno si existen los medios para erradicarlo.

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Las ideas obsesivas

Las ideas obsesivas

Las ideas obsesivas son aquellas ideas que son reconocidas como equivocadas o disparatadas por la misma persona que las padece, la persona lucha por quitarse esta idea persistente de su cabeza, sin embargo, ésta al estar acompañada de un importante componente afectivo persiste generando angustia.

Las ideas obsesivas se podrían clasificar de la siguiente manera, en un grupo se encuentran las ideas obsesivas impulsivas son las que inducen a las personas a realizar actos peculiares, cuando se presenta esta idea sienten que deben hacer algo, por ejemplo, no caminar por determinado sector de la calle. En las ideas obsesivas fóbicas el sujeto está padeciendo constantemente un miedo intenso el cual suele ser carente de fundamento, como el temor a todas las enfermedades, a los gérmenes, a la suciedad, a la muerte, a los animales, al agua. Finalmente, existen las ideas obsesivas puras, las cuales quedan sólo en el plano del pensamiento generando ansiedad, pero no impulsan a la persona a realizar ningún acto.

Estas ideas obsesivas suelen darse dentro del cuadro de la neurosis obsesiva, sin embargo, cierta clase de estas ideas pueden darse dentro de otros cuadros también, como el de la depresión o los trastornos de personalidad.

¿Qué podemos hacer para manejar las ideas obsesivas?

Una de las técnicas que se recomienda es el de aceptar la obsesión, en vez de combatirla con ardor, simplemente hazte conciente de lo que estás pensando sin juzgarlo ni intentar analizarlo. De esta manera irán tomando la forma de pensamientos voluntarios que con el tiempo podrás dominar mejor. Una vez que has llegado a esta etapa, cada vez que aparezca la idea puedes optar por pensar en ella más tarde, buscando cosas para distraerte mientras tanto, alejando ese pensamiento de tu cabeza mientras lo sustituyes con otro pensamiento; o puedes decidir escribirlos cada vez que aparecen hasta que te des cuenta de que son absurdos.

Si no puedes evitar preocuparte, está bien, es lo esperado, decide ponerte como meta preocuparte tan sólo unos minutos o una hora al día, date ese espacio para dar rienda suelta a eso que se te impone, pero nada más que ese tiempo estipulado, luego nuevamente tendrás que enfrentarte a esas ideas y cuestionarlas.

En el tratamiento de las ideas obsesivas también podemos encontrar otras técnicas eficaces e innovadoras, quiero dejarles aquí este artículo que me pareció sumamente interesante. La terapia del arte en el tratamiento de las ideas obsesivas

No hay nada que no puedas resolver una vez que decides hacerlo, no estás solo en tu proceso, no temas buscar las herramientas que más a gusto te hagan sentir, sin duda hay una técnica para ti que hará que tu vida cambie una vez que decidas que así sea.

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