La medicación psiquiátrica

La medicación psiquiátricaMuchos consultantes se muestran reacios a tomar la medicación gracias a varios motivos como los miedos, la falta de información, ansiedad, los clásicos efectos secundarios. Por otro lado, vemos que algunos psicólogos se muestran completamente escépticos ante la medicación. ¿Cuál es la opción correcta?

Los miedos más comunes a los que los consultantes se enfrentan es por ejemplo el temor a convertirse en alguien que no son, son personas que han visto de cerca a sus familiares medicados actuando de manera extraña o poco deseable y temen ser algún día como ellos. Si bien algunas patologías tienen un importante componente genético, no necesariamente se está condenado a sufrir lo mismo ni siquiera de la misma manera que nuestra familia.

El psiquiatra es quien debe recetar la medicación y poner especial cuidado en cuanto a las dosis de la misma, a veces hay que ir modificando estas de acuerdo a las necesidades del sujeto. Es quien mejor puede informarnos acerca de lo que necesitamos, hay que quitarle el velo de misterio a esa pastilla y entender qué es lo que contiene, cómo nos afecta.

Los efectos de la medicación psiquiátrica no son inmediatos, en algunas ocasiones pueden tardar entre tres y seis meses en hacer efecto, por eso es importante que la persona esté tranquila y siga al pie de la letra las indicaciones del profesional. No hay otra opción que ser paciente en estos casos, nada funciona por arte de magia.

Los efectos secundarios suelen ser variados y estos dependen de lo que se esté consumiendo, sin embargo, cabe destacar que muchas personas al sentir rechazo por estar bajo tratamiento psiquiátrico pueden ser presas de manifestaciones psicosomáticas que en realidad poco tienen que ver con la medicación, sino con la rebeldía de no querer medicarse.

Algunos psicólogos se muestran descontentos ante la medicación psiquiátrica y podemos ver pensamientos extremistas donde nunca se recomienda a la persona que se medique. Otros consideran las opciones con cuidado.

De acuerdo a mi experiencia clínica, creo que firmemente que algunos casos requieren de medicación sin lugar a dudas, mientras que otros no. Es algo en extremo variable que no dependerá únicamente de la severidad de una patología, sino de la fortaleza que la persona puede demostrar ante su padecimiento. No todos los sujetos viven la patología de la misma manera y creo que este es un factor vital a tomar en consideración.

Si tienes dudas acerca de si deberías estar bajo medicación, te recomiendo que acudas a un psicólogo y un psiquiatra para despejar tus inquietudes. Es un tema muy delicado que debe ser manejado cuidadosamente y con respeto. Jamás temas buscar ayuda ni te sientas avergonzado por tener que recurrir a la medicación, no creas que estás completamente perdido solo porque has decidido cuidar de tu salud mental. Es hora de derribar los miedos y los mitos y acudir a aquellos profesionales que en verdad sabrán cuidarte y guiarte en tu bienestar.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

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4 pensamientos en “La medicación psiquiátrica

  1. Mariana
    Fíjate qué importante es, que se mantenga informado oportunamente acerca de cómo se deben suministrar los medicamentos, que es un tema delicado pero que es elemental para que se logre dar un paso hacia la salud real y suficiente del paciente. Porque si no los considera para tomarlos si es necesario, entonces su salud se verá afectada. Claro que hay foamr naturales para calmar cierta enfermedad, pero no podemos exponer la vida, si es necesario conisiderar el medicamento como parte de nuestra existencia
    Un saludo
    Nora

  2. La verdad, hace poco menos de un año que estoy tomando antidepresivos y realmente me siento mejor, más feliz, menos irritable, afronto de una manera más tranquila los momentos difíciles de la vida, pero siento que no soy yo. Si perdiera la memoria creería que la medicación me hace la persona perfecta, que me ha transformado en lo que quiero ser, pero no es así. A pesar de todo, en el fondo, muy en el fondo, odio esta nueva personalidad. Siento como si me faltase el alma, como si fuera un robot que sonríe porque se lo dicen, hasta yo misma, sólo que ahora me cuesta menos. La verdad, prefiero ser como antes y llorar por todo, todo el tiempo, antes que seguir así; prefiero afrontar las consecuencias de esa Hatsu que estaba deprimida, si ese es el precio de ser yo misma. Después de todo, ésa chica pesimista e irritable tenía, aunque fuera menos veces y por menos tiempo, momentos de alegría, sólo que eran auténticos.

    No la dejo porque soy consciente de que me la ha recetado una médica profesional y de que abandonarla repentinamente puede hacer “efecto rebote”, pero muero por que llegue el día en que me la saquen. Para colmo, los demás están mejores por mi buen humor y les parece bien que la siga tomando, ya que mi estado anímico no los afecta negativamente. Lo comprendo, pero no lo acepto.

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