Consejos para estudiar mejor

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Existen numerosas técnicas de estudio cuyo fin es optimizar el rendimiento y el aprendizaje. Quizás hayas tenido oportunidad de conocer algunas de ellas, ¿pero qué pasa con lo que sentimos y pensamos a la hora de estudiar? Tal como lo hemos mencionado en más de una ocasión, nuestra manera de proceder en una situación está estrechamente vinculada a las ideas que tenemos acerca de la misma.

Los pensamientos guardan una relación directa con las emociones y acciones, y el caso del estudio no es la excepción. Hoy nos detendremos en algunos puntos específicos que hacen a las condiciones psico – físicas básicas para estudiar, y que sin embargo en la práctica no es extraño que se descuiden.

* Motivación: es esencial para un buen desempeño, recordemos en primer lugar en qué consiste. Las personas se movilizan procurando lograr lo que desean o bien intentando evitar lo que les desagrada o atemoriza. Entonces, todos podemos ser motivados considerando estos dos polos, mediante incentivos positivos tales como reconocimientos, premios u otros, o empleando incentivos negativos como por ejemplo castigos ya sean reales o temidos.

La motivación como proceso, también puede ser contemplada como la búsqueda de niveles de equilibrio cada vez más complejos. Eso se debe, a que cuando se logra alcanzar un objetivo suelen plantearse a partir de ahí nuevas metas que acostumbran a aumentar en complejidad, lo que por supuesto conlleva nuevas responsabilidades. Simplemente, no soportamos llevar una vida sin propósitos por lo que procuramos realizar tareas significativas tanto para nosotros como para los demás.

El tipo de motivación más conveniente a cultivar aquí, no es aquella por la que estudiar tiene el incentivo de eludir malas notas y complicaciones, sino la motivación positiva donde además de aprobar cursos se busca especialmente un mayor y mejor conocimiento habiendo un disfrute en esa búsqueda. En este caso, la receptividad y comprensión de lo que se está aprendiendo aumentan notoriamente. Tal disposición, tiene un efecto digamos contagioso, ya que tiende a hacer que las respuestas e interacción en general con docentes y compañeros sean más cooperativas.

* La habitación: es una parte elemental de las condiciones ambientales que nos afectan y que por tanto no debería dejar de atenderse bien. Es necesario que esté bien aseada, ventilada, con temperatura moderada y sin ruidos. El escritorio debe tener espacio suficiente como para apoyar los brazos y útiles con comodidad, evitando objetos que puedan distraer como revistas o el teléfono móvil. Si la luz es natural mejor, de lo contrario debe ser blanca y proceder del lado contrario de la mano con la que se escribe. La silla debe ser dura y tener respaldo, si resulta incómoda o demasiado confortable será un factor que disminuirá el rendimiento, reduciendo también el tiempo de aprendizaje.

* Estudio en bloques: es una táctica muy útil a la hora de minimizar distracciones y optimizar nuestra administración del tiempo. Consiste simplemente en dividir el tiempo en que sólo estudiamos en bloques de por ejemplo, 30 minutos con una pausa de 10 minutos entre cada uno. Es importante efectivamente realizar esa pausa, ya que de lo contrario nuestra mente se la tomará de todas formas pero sin que podamos controlarlo, lo que dificultará volver a concentrase luego.

Al emplear esta estrategia, nos predisponemos a dejar cualquier posible distracción que pueda surgir para los minutos de descanso, siendo así como se produce el reforzamiento para estudiar. Es más, los conductas reforzadoras serán justamente aquellas con las que más disfrutamos distraernos, quizás escuchar música u otras, ¿cómo?, programándolas para el descanso. No obstante, ten en cuenta que no deberán exceder los 10 minutos de pausa.

* Sobre el tema: es importante, en especial cuando recién comienzas a conocer un tema, que observes cómo te sientes respecto al mismo cuando lo estudias a solas, de modo que un genuino interés de tu parte no quede por ejemplo, opacado por una mala relación con un profesor o por alguna otra circunstancia relativa al contexto académico.

Procurar un balance entre la seguridad e inseguridad o hasta quizás ansiedad, que pueda despertarnos un tema o materia, permite estar en condiciones de evaluarlo y abordarlo de forma más eficaz.

Consultas gratuitas

La psicología debe estar al alcance de todos, debemos encontrar una solución a ese problema que está obstaculizando nuestro derecho a ser feliz, por eso he decidido lo siguiente.

Para quienes viven en Uruguay estaré implementando a partir de hoy consultas gratuitas via teléfonica que tendrán el costo tan sólo de la llamada local. Serán realizadas todos los miércoles de 16.30 a 18:00 a través del teléfono 707-76-99.

Las preguntas deben ser puntuales ya que esto no es una terapia sino un consejo psicológico sobre una temática específica.

Espero sus consultas, hoy puede ser el día para comenzar a cambiar tu vida.

Tus emociones positivas al máximo

La felicidad en el aquí y ahora está constituida por dos estados distintos,  los placeres y las gratificaciones. Los primeros tienen un componente emocional y sensorial e implican escaso pensamiento o ausencia del mismo. Las gratificaciones por su parte, hacen que estemos inmersos en ellas y que en cierta manera perdamos la conciencia propia. Aquí están presentes los pensamientos, las interpretaciones, están relacionadas con la puesta en práctica de nuestras virtudes y fortalezas.

No es fácil basar nuestra vida sólo en placeres ya que los mismos son efímeros y además nos acostumbramos a ellos, lo que hace que pierdan su efecto demasiado rápido.

Para poder sacar provecho a estos placeres debemos introducirlos en nuestra vida tanto como nos sea posible, la clave radica en que transcurra más tiempo entre estas experiencias. Si usualmente adoras el helado y lo consumes cada tres o cuatro días, comienza a hacerlo cada seis o siete.  La sorpresa y el espaciamiento logran que no nos acostumbremos a esos placeres y que no pierdan su fuerza.

Debemos aprender a saborear cada momento placentero, hacernos concientes de su presencia y prestarle atención.  Existen cinco técnicas que nos conducen a llevar a cabo esta meta:

  • Compartir experiencias placenteras con otras personas
  • Guardar la experiencia en la memoria, mediante fotografías o escogiendo algún recuerdo fisico del lugar o del evento, ya sea una piedra, una flor.
  • Autoelogio, hablar con los demás de lo vivido y decirles lo importante que era para ti llevar a cabo esto en tu vida.
  • Agudizar la percepción, concentrarse especialmente en ciertos detalles.
  • Ensimismamiento, permanecer absorto sin pensar en nada, solamente nos concentramos en lo que estamos sintiendo.

Presta especial atención a todo lo que te rodea, usualmente vamos perdidos en nuestra rutina como si estuvieramos en una especie de piloto autómatico. No  nos detenemos a ver las formas extrañas de las nubes en el cielo, o el juego de un par de cachorros en el parque, ni siquiera la sonrisa de quienes conversan alegremente. Hay que desacelerar nuestro estado mental, siempre estamos pensando en lo que tenemos que hacer mañana, o dentro de diez minutos. Nos resulta difícil silenciar nuestros pensamientos y sólo disfrutar lo que está pasando ahora, en este preciso minuto, segundo.

En cuanto a las gratificaciones podemos decir que están relacionadas con la buena vida, se caracterizan por hacer nacer en nosotros un estado de ensimismamiento, nuestra conciencia es como si se apagara y hay una total ausencia de emociones.  Las gratificaciones pueden incluso no brindarnos disfrute en ese mismo momento, pero cuando las recordamos nos encantaría volver a repetirlas.

Entre las gratificaciones encontramos actos de caridad, escribir un libro, prepararnos para un examen extremadamente importante, bailar, etc. Las tareas incluirán un reto para nosotros y requerirán de nuestra habilidad, estamos concentrados y apuntamos a ciertos objetivos, nos implicamos de manera profunda, el tiempo se detiene. Estamos en un estado de fluidez. No hay emociones positivas en el momento, ya que más que nada es nuestro pensamiento el que nos está dominando.

Cuando nos dejamos llevar por el mundo de las gratificaciones, estamos invirtiendo en nuestro «capital psicológico», en nuestro crecimiento, en nuestro futuro.

Las gratificaciones en definitiva enriquecen mucho más nuestra vida que los placeres. Tendemos a la felicidad instántanea, pero la verdadera felicidad radica también en nuestro esfuerzo. Las recetas rápidas traen consigo depresión y desilusión. Debemos ejercitar nuestras virtudes, detectar nuestras fortalezas y ulizarlas en pos de nuestro bienestar.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Emociones positivas y sus ventajas

Aunque no lo crean, las emociones positivas juegan un papel muy importante en nuestra evolución ya que incrementan, a la vez que hacen más perdurables, nuestros recursos sociales, intelectuales y físicos.  Gracias a estas emociones nuestra actividad mental es abierta, creativa y estamos dispuestos a darle una oportunidad a las nuevas ideas y experiencias. Las personas con actitud positiva se muestran más generosas y su manera de pensar se concentra en resaltar lo que está bien, lo bueno que ha sucedido.

La felicidad trae consecuencias agradables en todos los ámbitos de nuestra vida. Estudios han demostrado que las personas que son felices con su trabajo son las más productivas y además quienes suelen percibir ingresos más elevados.

Al tener un estado de ánimo positivo, estamos armándonos de un escudo protector ante las situaciones adversas de la vida. Las personas felices soportan mejor el dolor que los demás y son más precavidas en cuanto a su salud y su seguridad. Cuentan también con una vida social intensa y son más altruistas que las personas infelices, esto sucede porque cuando estamos tristes nos tornamos introvertidos, desconfiados y estamos demasiado ocupados en nuestro propio dolor como para pensar en el bienestar de los demás.

Al sentir emociones positivas no solamente estamos disfrutando nosotros, sino que vamos creando una predispoción a hacer sentir al resto de las personas a nuestro alrededor más  cómoda en nuestra compañía. Estaremos dispuestos a disfrutar del amor, la salud, la amistad, el cariño. Ganamos nosotros e indudablemente ganan los demás. Una madre contenta hará que su hijo crezca seguro y feliz. Un marido conforme con su vida hará sentir a su esposa especial y amada.

Las emociones positivas pueden incrementarse en nuestra vida, ¿cómo lograrlo? Eso lo leeremos en el próximo artículo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Un tip de felicidad

Martin Seligman y sus colaboradores llevaron a cabo un experimento, todo comenzó cuando en medio de una de sus clases en la universidad se suscitó un apasionado debate acerca de qué era lo que producía más felicidad, si enfrascarse en actividades netamente placenteras o realizar un acto de caridad, ayudar a alguien de alguna manera.

Los estudiantes se sorprendieron al descubrir que en realidad las actividades que más le causaron alegría fueron aquellas que exigieron un uso de sus fortalezas personales en pos del beneficio de otra persona.

La diferencia entre estos actos radica en que realizar un acto de bondad es una gratificación y no un placer. Es un acto que nos conduce a explotar nuestras fortalezas, es un compromiso total con el otro. Todos poseemos fortalezas características que utilizadas a diario van condimentando nuestra rutina con alegría.

Una joven estudiante comentaba que había ayudado a su sobrino a relizar su tarea de aritmética y luego de haber realizado aquel acto, por el resto del día estuvo sonriendo, se sintió más perceptiva hacia los demás y la gente se sintió cómoda con ella.

Para ayudar no se necesitan actos heróicos, ni donaciones estrafalarias, el secreto radica en las cosas más sencillas. Una sola palabra incluso puede lograr la diferencia. Hacerle sentir a los demás que valoramos sus logros, que no están solos, una sonrisa, un cálido saludo, el respeto, un sinfín de oportunidades se nos presentan a lo largo del día para hacer la diferencia.

Hasta podríamos pensar que el acto de la bondad es un tanto egoísta en el sentido de que nosotros también nos vemos beneficiados, pero hay que tener en cuenta que un poco de egoísmo nunca está de sobra, en especial cuando también hacemos sentir especial a alguien.

La verdadera felicidad radica en vivir una vida con sentido, sirviendo a algo, teniendo un propósito. Podemos comenzar hoy mismo a trazar el camino hacia una vida más alegre y completa, sólo necesitamos una palabra, un gesto, y estaremos dirigiéndonos hacia nuestra meta más preciada.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Importante vs. Urgente: estableciendo prioridades

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A fin de sentir que estamos encaminados hacia esos objetivos que queremos lograr, es importante que lo que nos resulta urgente no termine desplazando aquellas cosas que consideramos verdaderamente importantes. 

¿Pero cómo lograrlo cuando parece que las urgencias no nos dejan otra alternativa más que atenderlas? Esas situaciones que tanto nos atrapan, además de provocaros muchas veces estrés, por lo general forman parte de nuestra vida cotidiana. Al resultarnos como una especie de pulpo que no nos deja escapar, terminamos por no focalizar nuestra energía en áreas trascendentes para nosotros como la familia, el crecimiento personal y profesional, la salud, entre otras.  

¿En qué se diferencian?

Las cosas urgentes suelen hacerse notar de inmediato e incluso puede resultarnos molesto no atenderlas en el momento. No obstante, es interesante notar que muchas veces lo que satisfacen no son nuestros propios deseos, sino los de los otros y en varias ocasiones, en el fondo no son trascendentes. Son una suerte de estímulo ante el cual, simplemente emitimos una respuesta.

Mientras que lo importante, implica por lo general progreso a nivel personal. Se relaciona con nuestros valores, con nuestras metas y con la construcción que queremos hacer de nosotros mismos. Por tanto, amerita una reflexión profunda acerca de lo que queremos alcanzar, los motivos y los medios para hacerlo.

Sugerencias para que las urgencias no se conviertan en obstáculos

* Teniendo en cuenta que deberemos actuar para que nuestras metas se concreten, marcar plazos para dichas acciones resulta muy útil a la hora de establecer un orden. Ya sea que te propongas pequeños plazos diarios, semanales, quincenales y/o mensuales.

* Pregúntate, de todas las cosas que te importan, ¿cuál es aquella que más te importa o que te gustaría concretar primero? Y de ésto que acabas de identificar, ¿hay alguna parte que te interese más? ¿Qué acciones estás tomando entonces al respecto?

Por ejemplo, supongamos que deseas realizar más ejercicio y para ello luego de tu horario laboral, te has propuesto realizar por lo menos una caminata diaria de una hora. Si al cabo de digamos, un mes, te parece que no ha servido de nada, sería pertinente que te respondieras con honestidad, ¿la has estado cumpliendo regularmente luego de los primeros días?, ¿o resulta que varias veces la suspendiste para atender demandas de los otros? Si es así, fíjate atentamente cuántas de esas exigencias en verdad no podían esperar una hora o realmente requerían de tu participación.

* Redactar una lista de actividades significativas que desees realizar y estén vinculadas a tus objetivos, tal como lo hemos mencionado en otros artículos, es de mucha ayuda. En especial si la mantienes cerca y la revisas a menudo, incluso si tus prioridades cambian, tendrás entonces la oportunidad de reflexionar acerca de esos procesos de cambio. Procura que tu lista no sea demasiado extensa, de manera de asegurarte de que realmente contenga tus objetivos más relevantes de acuerdo al tiempo con que dispones para alcanzarlos.

No olvides que realmente puedes decidir acerca de la forma en que quieres administrar tus jornadas. Para ello, te recomiendo leer mi artículo Venciendo la postergación.