¿Por qué se abandonan las terapias?

Cuando nos enfrentamos a la terapia psicológica elementos profundos comienzan a movilizarse en nosotros, aprendemos a vernos de una manera distinta y a la vez comprendemos que somos nosotros los que debemos realizar los cambios. Ninguna terapia tendrá un efecto significativo si la persona no se compromete de manera absoluta al tratamiento.

El problema es que a veces nos damos cuenta de que hay cosas que no queremos cambiar, como siempre digo, el cambio es díficil, muy necesario, pero difícil. Y en realidad este «no querer cambiar» está asociado a un deseo de permanecer en la misma situación, no porque se sea feliz necesariamente, sino porque el esfuerzo que requiere el cambio usualmente se hace agotador y la impaciencia gana. Se desea con ansias que el tratamiento resulte efectivo de inmediato y si bien se pueden lograr ciertas cosas en un número pequeño de sesiones, no se solucionará la problemática principal de inmediato, eso requiere tiempo.

Todos tenemos límites y somos concientes de ellos, a veces estamos convencidos de que no podemos lograr algo, de que no tenemos la fuerza suficiente, y yo considero que a veces no nos desafiamos a nosotros mismos. Hemos logrado cosas de las cuales no nos creíamos capaces de realizar tan sólo por intentarlo. A veces no nos queda otra alternativa que sacrificarnos y hacer todo lo humanamente posible para ir más allá de lo que creemos que no es posible para nosotros, debemos buscar en lo más hondo de nuestro ser para encontrar esa fuerza que finalmente nos ayudará a lograr nuestro objetivo terapéutico.

Existen factores que influyen en el abandono del tratamiento. Las personas quienes tienen un trastorno severo, una historia psiquiátrica de larga data, quienes sufren de una enfermedad crónica, los que padecen ciertos síntomas como sentimientos paranoides y esquizoides, las personalidades psicopáticas, el alcoholismo, trastornos de personalidad, entre otros elementos tienen una probabilidad más alta de dejar la terapia. Es importante que la motivación individual del consultante a favor del cambio no decaiga, que se establezca un vínculo agradable con el entrevistador donde el consultante pueda sentirse seguro.

No existen milagros en el área de la Psicología, pero sí existen mejoras y es en eso donde debemos concentrarnos y continuar trabajando para ser cada día mejor, no para satisfacer los deseos de los otros sino nuestros propios deseos, para ser mejor ante nuestros propios ojos y seducirnos a nosotros mismos.

 

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com