Archivo | octubre 2009

Psicología Positiva: Coraje

La palabra coraje proviene de cor (corazón en latín), significa “echar el corazón por delante”, tener valor. El coraje se convierte en una de las fortalezas que el doctor Seligman propone y dentro de él podemos encontrar virtudes como la perseverancia, la pasión por las cosas, la honestidad. Se convierte en una de las herramientas indispensables para tomar las riendas de nuestra vida, ya que el coraje nos brinda la posibilidad de expresar lo que realmente queremos, nos permite ser fieles a nosotros mismos, vivir de acuerdo a nuestras reglas y deseos y no a lo que los demás esperan de nosotros. Vivir con coraje es animarse a experimentar,a jugar, a sentir, darnos el permiso de sumergirnos en la vida y poder extraer de ella todo lo que tiene para ofrecernos. Es con lo que contamos cuando debemos tomar una decisión difícil, es lo que nos rescata de no actuar y nos brinda la chance de poder ir más allá de nuestros miedos.

Existen puntos de vista distintos en cuanto al significado de este término. Ciertas personas creen que el coraje significa no tener miedo a nada mientras que otras consideran que ser valiente no significa no tener miedo, sino actuar a pesar de sentirlo. Podemos considerar que para ser realmente valiente debemos enfrentarnos a algo que, ya sea subjetiva o físicamente, nos provoque la sensación de miedo, si no se sintiera miedo a nada entonces el coraje no sería necesario.

El coraje puede pensarse como la raíz de todas las demás virtudes, es algo tan importante que puede contribuir o afectar a nuestro crecimiento personal. El miedo es un sentimiento natural que también puede ser algo limitante y gracias al coraje una persona puede hacerse cargo de sí misma, permitiendose sentir el miedo a la vez que hace algo al respecto para no ser dominado tiranamente por el terror.

Hay personas que tienen esta virtud más desarrollada que otras, lo cual no quiere decir que sea esto sea algo estático, podemos trabajar para “incrementar” nuestro coraje y una de las mejores maneras que tenemos para lograr esto es simplemente realizando actos, ya sean grandes o pequeños, que requieran de nuestra valentía. La confianza en nosotros mismos, nuestro poder interior, el genuino deseo de superarnos y crecer es lo que jugara a nuestro favor.

No es necesario practicar paracaidismo para ser valiente, el coraje reside en nuestro espíritu, en nuestra mente y siempre seremos todo lo valiente que nos permitamos sentirnos. Poseemos una imagen de nosotros que puede ser tanto negativa como positiva, dependiendo de nuestra autoestima. Podemos elegir vernos a nosotros mismos como personas más fuertes. Todo comienza en el interior, si te convences a ti mismo de que puedes lograr algo, al poco tiempo verás como tu actitud hacia el mundo comienza a cambiar. Si intentas a verte, a sentirte más valiente, tendrás el coraje para enfrentar esas cosas que se ha convertido en obstáculos. No te des por vencido, cuando alguien con todo su ser desea cambiar puede lograrlo. La decisión, la última palabra, siempre será tuya. Sé valiente, sabes que puedes hacerlo.

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

Miedo al compromiso

Se puede llegar a ver al amor como la trampa más letal de todas, existe gente que saldrá corriendo en la dirección contaria cada vez que el innombrable se cruza en su camino. La sola palabra matrimonio o noviazgo, aún peor COMPROMISO, puede hacer temblar a los más valientes y lo más alarmante de todo es que cada día las filas de los anti-amor crecen a paso gigantesco.

Cuando estas personas finalmente encuentran a su alma gemela, intentaran hasta lo imposible para deshacerse de ella. Luego de que la etapa de la diversión termina y el asunto comienza a ponerse serio, quienes temen al compromiso ejecutaran todos los planes que conocen para estropear las cosas. Haran uso de sus defectos exagerándolos, ignoraran y criticaran al otro, nada de lo que pueda hacer su pareja será suficiente para complacerlos y se encargaran de que lo sepan, en algunos casos extremos también se recurre a la infidelidad, todas técnicas muy eficientes para sabotear una relación.

¿Cuál es el propósito de destruir una relación? Se debe al miedo al compromiso, pero este miedo no existe porque sí, en cada caso encontramos una explicación profunda, algo que vas más allá de un deseo de divertirse, o de una creencia de que esa persona es insensible y no se preocupa  por los sentimientos ajenos.

Uno de los casos más clásicos es haber sido lastimados una vez por alguien. Se entregaron en cuerpo y alma al amor, entregaron su confianza, su tiempo, sacrificaron cosas por ese alguien especial, sólo para que les pisotearan el corazón. Y si estos sujetos tienen la oportunidad de conocer a alguien que realmente les quite el aliento, ante el menor indicio de amor harán uso de su arsenal destructivo para borrar del mapa hasta la más mínima posibilidad de algo serio. Al reconocer inconcientemente patrones familiares, aquellos que una vez compartieron con la pareja anterior, se genera una señal de alarma. Es ahí cuando saben que si no hacen algo al respecto van a volver a enamorarse, que en su mente equivale amor=dolor. En su búsqueda de evitar sentirse lastimados, reaccionan primero y quieren ser ellos los que abandonen al otro antes de convertirse en los abandonados, es así como la víctima se transforma en victimario y le hacen a alguien que nada tenía que ver con su experiencia, lo mismo que le hicieron a ellos.

Otra de las conductas que se manifiesta es salir con varias personas en un determinado período de tiempo. Antes de que el cariño comience a gestarse, saltan a otra persona sin pensarlo. Todo es a base de la velocidad, si permanecen poco tiempo con alguien entonces el otro no podrá hacerse un lugar en su corazón.

También podemos observar que se teme no sólo a las cosas que hemos vivido, sino también a la que han experimentado otros. Por ejemplo, si la madre o el padre, un familiar, un querido amigo, han sido traicionados, han sido utilizados y sufrido infidelidad, definitivamente es algo que puede pasarnos a nosotros. Podemos caer en esta falacia de una manera tan paulatina y ferviente que ni siquiera nos damos cuenta. Las penas ajenas se convierten en propias y si a ellos les sucedió, ¿por qué no a nosotros? Incluso esas personas cercanas pueden contaminarnos con su discurso “todos los hombres son iguales”, “las mujeres sólo están tras el dinero”, “no confíes ni en tu sombra”, “dices que tu novio es diferente, ¿qué, acaso te sacaste la lotería? estás ciega” Y su suspicacia y enojo con respecto a toda la humanidad, nace de ese dolor que ellos padecieron, pero no conforme con sufrir ellos, intentan que los demás caigan en su mismo estado de desilusión. Como tontos podemos envolvernos en esa trampa que la gente decepcionada nos tiende sin entender qué lo están haciendo, creyendo honestamente que solamente nos hacen un favor. Si nos criamos con una imagen tan amarga, frívola y deprimente del amor es obvio que querremos huir como locos, así que a veces tenemos que aprender a no escuchar a los demás, no si no tienen nada beneficioso que compartir.

Ciertas personas poseen una autoestima muy baja, no aprecian su cuerpo, no se consideran atractivos o detestan algún aspecto de su personalidad. Se sienten tan poca cosa que se encargan de demostrarle al mundo lo poco merecedores de amor que son. Como profecía auto cumplida ni siquiera intentan tener pareja, ya que están convencidos de que todos sus esfuerzos serán en vano, ese hombre, esa mujer, jamás se fijaran en ellos. Estas conductas pueden intentar racionalizarse, le dirán a todos que en realidad no les interesa estar con nadie, tener novio o novia es aburrido, es mejor estar soltero y disfrutar de la libertad. Algunos son concientes de que están mintiendo, otros serán capaces de engañarse a sí mismos, con el consecuente estado de tristeza y soledad que esto conlleva.

Estar en pareja conlleva responsabilidad en cuanto al otro, responsabilidades que algunas personalidades inmaduras, a quienes les cuesta hacerse cargo de las consecuencias de sus actos, no es están dispuestas a tolerar. Eso hará que continúen buscando excusas y maneras para poder evitar finalmente sentar cabeza. Las personas narcicistas, que realmente tienen un problema en captar las necesidades del otro, encontraras desgastante darle importancia a alguien más que ellos.

Debemos tomar en consideración que nada de malo tiene estar solo, siempre y cuando sea una decisión elegida por las razones apropiadas y no como un escudo para protegerse contra lo que quizás podría llegar a suceder.

El miedo al compromiso puede convertirse en algo muy doloroso, ya que evita que la persona al disfrute de uno de los sentimientos más bonitos. Puede ser un impedimento muy severo en el sentido de que constantemente se estará saboteando cada oportunidad amorosa que se presente, privándose de experimentar una relación que puede propiciar felicidad y sentimiento de completud. Así que tomate tu tiempo para meditar sobre cuál es la verdadera razón por la cual continúas solo, ¿lo deseas o es el terror hablando por ti?

Como sabes tú eres el dueño de tu propio destino y los miedos pueden ser conquistados, nada tiene derecho a quitarte una de las experiencias más intensas, entrégate y aprende a estar en contacto con tu verdadero deseo. No te engañes a ti mismo, vivir una mentira toda tu vida hará que te conviertas en una persona amarga y triste. Intenta amar, después de todo no hay nada que perder. Si tu miedo es ser herido, lo cual puede ser una posibilidad cuando te involucras en una relación, piensa que en realidad es solo una POSIBILIDAD, no necesariamente te sucederá a ti, y si ocurre, al menos será una experiencia que te hará crecer. No aventurarte, quedarte atrapado en el miedo paralizante, solamente te privará de madurar, de experimentar, te hará sentirte por fuera del mundo. A veces tenemos que permitir que las cosas fluyan sin cuestionarnos tanto, reprimir los sentimientos es algo que en realidad terminara limitándote como ser humano y acarreara sentimientos negativos que estarán ahí, molestándote, y ni siquiera sabrás qué es lo que le falta a tu vida. Así que nada de excusas y emprende el camino, quizás puedas llevarte una linda sorpresa tan sólo con intentarlo.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

¿Por qué no nos escuchamos?

Por que no escuchamos
Somos los mejores dando consejos, siempre tenemos una respuesta para todo, ayudamos a nuestros amigos cada vez que ellos nos necesitan, la gente acude a nosotros porque saben que tendremos una solución. Sí, somos muy sabios, muy sabios con los demás…Pero cuando llega el momento de la verdad, cuando es hora de hacer caso a nuestro propio conocimiento, es cuando todo falla.

Es más sencillo ver los defectos de los demás que los propios. Incluso a veces nos disgustan determinadas características de los otros, ya que inconcientemente identificamos en los demás lo que aborrecemos de nosotros mismos, lo que puede conducirnos a detestar o adorar a alguien con tan sólo pocos minutos de conocerlo. Entonces, si es más sencillo ver lo equivocados que están los demás, ¿por qué no podemos darnos cuenta de que nosotros hacemos lo mismo o peor?

Hay una resistencia de nuestra parte a reconocer que algo está mal, no queremos sucumbir a la debilidad y tendemos a tapar con un dedo lo que es tan obvio. Cuando tenemos un problema somos los últimos en reconocerlo. Se produce una herida narcicista, una herida a nuestro amor propio cuando comprendemos que no somos tan geniales como nos habíamos creído, nosotros también nos equivocamos a pesar de querer creer lo contrario. Y no tiene nada de malo, después de todo la vida es una sucesión de experiencias, de las cuales se aprenden cosas, cosas que pueden ayudarnos tanto a nosotros como a los demás y es de aquí donde proviene nuestra noble sabiduría.

Si tenemos las herramientas, la sapiencia, ¿por qué escogemos no escucharnos? ¿Se imaginan en lo increíble que podría convertirse nuestra vida si tan sólo aprendieramos a seguir nuestros propios consejos? Las mujeres con el corazón roto que no han podido superar su propia pérdida amorosa aconsejaran a su amiga de la mejor manera para olvidar a quien la lastimó, los médicos nos dicen todo lo que debemos hacer para tener una salud envidable cuando ellos comen en exceso o fuman a nuestras espaldas, los padres cuidan celosamente a sus hijos y les aconsejan no hacer nada de todo lo que ellos hicieron cuando tenían la misma edad. ¿Es acaso esto hipocresía? No, en realidad, preferimos no escucharnos porque a pesar de tener el conocimiento, nos es difícil aplicarlo. Esperamos que los demás sigan fielmente nuestras palabras cuando nosotros no podemos poner en práctica lo que creemos. Existe un deseo oculto de ayudar a los demás, porque quizás en el proceso podemos ayudar a nuestro propio ser.

Tenemos que aprender a hacernos cargo de lo que nos sucede. Tenemos que tener la humildad suficiente para reconocer cuando algo no está bien en nuestra vida, debemos aprender que no somos omnipotentes y que no tiene nada de malo pedir ayuda. Cuando se trata de la salud tanto física como mental las personas tienden a minimizar lo que ocurre y genera mucha resistencia acudir a un profesional, primero porque se tiene que reconocer que algo no está tan bien como pensabamos y segundo, las personas tienen una serie de fantasías con respecto a la terapia, a la consulta médica.

Lo irónico del asunto, es que comenzamos a escucharnos cuando alguien de afuera nos dice que debemos hacerlo, miramos cuidadosamente nuestra vida y apreciamos lo que tenemos cuando alguien nos da un empujón. Muchas veces necesitamos de un otro que nos diga exactamente lo que ya sabemos. Sigamos nuestros propios consejos, explotemos al máximo ese conocimiento ganado con cada día, podemos ser nuestros propios maestros si tan sólo nos lo permitimos. Y es cierto, los cambios requieren esfuerzo y perseverancia, piensen en el esfuerzo como en una inversión. Una vez que nos decidimos a explotar el tiempo, la paciencia, la fuerza, esto se convertirá en un hábito en nosotros, en algo tan natural como respirar y es ahí cuando podremos ver el fruto de lo que hemos ido construyendo de a poco. Aprendamos a escuchar nuestra voz interior, después de todo es la que en verdad sabe qué es lo mejor para cada uno.

No te enojes contigo

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A veces nos ponemos en la vida metas tan altas que son casi imposibles de alcanzar, porque antes de lograr lo que deseamos debemos trabajar en nostros mismos. Eso quiere decir, que si no dedicamos tiempo a cuidarnos, a nutrir nuestro cuerpo y nuestro espíritu, estamos perdiendo la oportunidad de ser más de lo que somos.

Muchas veces nos comportamos como nuestros peores enemigos por razones inconcientes. Tendemos a enojarnos mucho con nosotros y ni siquiera nos damos cuenta, pero el cuerpo y nuestro estado de ánimo se quejan, porque son ellos quienes sufren las consecuencias de nuestra propia rabia.

¿Qué es lo que causa ese enojo? Cuando nos imponemos un ideal tan alto que es díficil de obtener en poco tiempo nos frustramos porque no lo obtuvimos dentró de la fecha límite que inventamos, por lo tanto somos unos fracasados. Si nos adentramos en una dieta tan estricta que está invitando a ser quebrada, nos enojamos porque no tenemos fuerza de voluntad. Si tenemos 30 años y todavía no somos exitosos ni millonarios nos enojamos porque nos sentimos unos eternos perdedores. Si somos incapaces de mantener una relación amorosa estable, nos enojamos porque algo malo debemos tener para que nadie se fije en nosotros. Y así pasamos la mayor parte de nuestra vida, enfureciéndonos y haciéndonos daño en consecuencia.

El daño causado es muy variable, desde el auto sabotaje en distintas áreas de nuestra vida hasta adoptar una adicción. Es como si debieramos castigarnos por no haber podido alcanzar ese ideal que irónicamente nos impusimos nosotros mismos. ¿No creen que somos demasiado exigentes a veces?

Es necesario abandonar un poco esa necesidad extrema de control, es verdad que somos los responsables de nuestra vida, pero también es cierto que hay ciertas situaciones que escapan a nuestro dominio, situaciones externas que deben ser aceptadas, asimilidades y aprender a reaccionar del modo apropiado ante ellas. Por ejemplo, en una entrevista laboral, quizás tú seas el más adecuado, tengas una experiencia y un conocimiento envidiable, pero si al entrevistador no le llamaste la atención (algo por completo subjetivo), no importa que tan bueno seas. Aquí no tienes el control y si no eres convocado para ese puesto no neceseriamente fue tu responsabilidad, así que castigarse por algo que no dependía por entero de ti, no tiene sentido.

Siempre cometemos un error y ese es el de compararnos con otros. Si cierta persona logró eso que nosotros queríamos, ¿por qué nosotros no? ¿La vida es injusta? ¿Es cuestión de suerte? En realidad obtener nuestras metas depende de muchísima paciencia, constancia, preparación. Nada sucede porque sí, e incluso nuestros grandes heróes debieron luchar para estar donde están, así que en vez de compararse con otros, lo que debemos hacer es mirarnos y pensar cuáles son las herramientas que ya tenemos y cuáles son las que nos faltan, así será más fácil ponernos a trabajar en vez de pensar nada más y quejarnos.

Otro de los errores que cometemos es basar nuestra autoestima específicamente en nuestra área laboral, como mencione, muchas cosas escapan a nuestro control, y en el ámbito laboral es cuando podemos observar el mayor número de injusticias. Gente que obtiene buenas posiciones tan sólo por su habilidad de tener buenos contactos sociales, malos compañeros sin escrúpulos que ascienden laboralmente derribando a los demás sin piedad, trabajos exigentes muy mal pagos, jefes injustos sin el más mínimo dejo de compasión por sus empleados. Pensemos, si estamos inmersos en un nido de serpientes no podemos castigarnos por no poder destacarnos, evidentemente es hora de cambiar de trabajo, pero a veces no es tan sencillo, así que es una enorme pérdida de energía basar nuestra valía en algo que nuevamente está lejos de demostrar quiénes somos.

Tampoco debemos acostumbrarnos a dejar que los demás nos midan bajo sus propias reglas, eso quiere decir que si por ejemplo nuesta familia o amigos esperaban un comportamiento, una carrera, un logro, y nosotros no lo hacemos, está bien. No podemos vivir nuestra vida complaciendo a los demás, es una tarea imposible porque todos somos distintos y mientras estás complaciendo los caprichos de alguien, estás desatendiendo los de otro, así que te metes en una trampa sin salida que solamente te hará sentir terrible contigo mismo. No vivas para los demás, vive por ti, después de todo es tu vida, ¿no es cierto?

En lugar de odiarnos, debemos amarnos. Debemos aprender a identificar por qué estamos enojados con nosotros y creánme, lo estamos. Cada vez que nos herimos ya sea física o psíquicamente estamos destruyendo la posibilidad de ser mejores, de vivir una vida feliz. Todos tenemos derecho a ser felices, a poder experimentar optimismo, alegría, amor, orgullo, no tiene sentido castigarse por algo que es una mentira que nos creamos. Jamás seremos fracasados si estamos luchando por ser mejores. Cuando tú te rindes y te hieres, es cuando en verdad pierdes.

 

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Lic. en Psicología Mariana Alvez marianaalvezg@gmail.com

 

Cómo ser anórexica

Es una pregunta que se hacen muchas jovencitas hoy en día y mujeres adultas también. La obsesión por el cuerpo, la belleza, lo frívolo es tan sólo la punta del iceberg y por supuesto que podemos culpar a la sociedad por hacer culto a la delgadez en extremo, pero el asunto va mucho más allá de esto. Cientos son los blogs que tratan el tema, algunos están en contra, otros hacen un altar y refuerzan estos comportamientos negativos. La intención de este post no es juzgar ni criticar y muchos menos sermonear a las personas que padecen esta enfermedad, sino verla desde un punto de vista más amplio. No quiero hablar tampoco de los síntomas, están más que hablados en el mundo de internet. Miremos más de cerca su mundo.

Tanto anoréxicas como bulímicas utilizan como modo de expresar una dolencia más profunda la comida y si bien a manera manifiesta podemos ver que lo que se busca es adelgazar, siempre habrá otra razón latente que en cada caso particular será distinta. Algunas mujeres han sido abusadas y buscan mostrar un cuerpo poco atractivo para que nadie las considere como objeto sexual, otras han recurrido a los alimentos como manera sencilla de controlar la ansiedad, también se repetirán patrones alimenticios de los padres. Si nuestros padres o nuestros parientes más cercanos no han sabido mantener una relación sana con la comida, estaremos tentados a hacer lo mismo sin siquiera ser concientes de ello.

¿Por qué escoger la comida? Quizás porque sea una de las maneras más sencillas de castigar al cuerpo, castigarnos a nosotros, el comer en exceso o simplemente no comer, acarrearan consecuencias negativas para nuestro organismo. Queremos deformar nuestro cuerpo en pos de una imagen mental que nos  hemos hecho que jamás será real, porque por más que las anoréxicas estén en verdad delgadas jamás se dan cuenta de esto y continuarán intentándolo hasta que su corazón no lo resista más. Y las bulímicas luego de meses o incluso años de vómitos podrán finalmente obtener ese peso ideal, pero como no pueden alimentarse de manera adecuada, esos atracones inevitables las obligaran a continuar con las purgaciones porque simplemente dan resultado y no existe para ellas otra manera de mantenerse delgadas.

Así como la persona que fuma se hace daño, pero está socialmente bien visto ya que no está consumiendo una droga ilegal , el comportamiento con la comida es de igual de adictivo y puede llegar a pasar muy bien desapercibido, al menos por un tiempo. La comida es algo sencillo de obtener, podemos hacer creer a las personas que nos alimentamos correctamente cuando en realidad vamos corriendo al baño a vomitar o simplemente le decimos a nuestra familia que vamos a cenar a nuestro dormitorio y la comida termina en la basura del baño. Hay que mantener los ojos bien abiertos para poder detectar si un ser querido está padeciendo alguno de los diversos trastornos alimenticios.

Es vital que no minimicemos la patología. Las personas cercanas tienden a decir cosas inútiles como “deberías comer más, estás muy delgada” “sabes que no puedes comer tanto porque luego te duele el estómago” “lo que te pasa es una tontería, eso te pasa por leer tantas revistas” “¿y para que quieres hacer dieta si estás perfecta?” Etc, etc, es muy difícil para alguien que no es un profesional de la salud saber decir las cosas correctas cuando nos tiran con la bomba “padezco un trastorno alimenticio”. Las personas tienden a actuar como si lo que te sucede no es nada importante, un mero capricho que se te quitará o reaccionan de una manera muy restrictiva y acusadora que solamente hará que los síntomas empeoren. Es fundamental el apoyo, el cariño, la paciencia y sobre todo la ausencia de crítica, para poder ayudar de verdad a quien queremos.

¿Se puede salir sólo de esta enfermedad? No, no es viable que una persona pueda dejar esta patología atrás sin ayuda profesional ni un entorno adecuado. Primero, porque usualmente quienes padecen trastornos alimenticios no son concientes de que los padecen o a lo sumo, saben que lo que les pasa está mal pero no hacen nada para cambiar porque simplemente no poseen las herramientas suficientes para poder enfrentarlo.

Así que sí estás leyendo y te estás preguntando cómo ser anoréxica, cómo ser bulímica, cómo ser delgada, no pierdas el tiempo. Lo primero que tienes que hacer es ser honesta contigo mismo y acudir a un profesional. Busca el apoyo de personas que puedan darte verdadero sostén y no aquellos que hagan lo mismo que tú y te empujen aún más a mantener estas actitudes. Eres un ser bello por dentro y por fuera, pero si aún no has aprendido a ver lo que está dentro de ti, no es tarde para hacerlo. Siempre hay una respuesta y cuando estés lista podrás encontrarla, lo importante es que no estás sola.

 

 

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