Adicción a internet: ¿Realidad o negocio?

La adicción se caracteriza por una dependencia hacia una actividad u objeto que provoca placer, la cual puede tomar una forma tanto psíquica como física. Es una enfermedad progresiva y crónica, donde el sujeto usualmente no es conciente que padece una adicción gracias al mecanimos de la negación y está inmerso en su objeto de placer, sin importar las consecuencias negativas para su salud, su trabajo, su vida familiar y social.

A medida de que la tecnología avanza, podemos contar con más herramientas para comunicarnos y disfrutar y según algunos autores, esto también podría convertirse en una inesperada trampa que nos conduciría a  volvernos adictos a internet. Así ésta creación se convierte en un lugar virtual donde podemos potenciar nuestras adicciones en la vida real (por ejemplo la adicción al sexo) o simplemente padecer otra, un uso excesivo de las computadoras, de los juegos en línea, de las redes sociales, etc.

El psiquiatra Ivan Goldberg fue el primero en establecer criterios diagnósticos para la adicción a internet. Entre estos criterios encontramos una necesidad de estar cada vez más tiempo frente al monitor, síndrome de abstinencia (ansiedad, fantasías y pensamientos obsesivos acerca de internet, agitación psicomotora), imposibilidad de reducir el tiempo con la computadora, entre otros.

De acuerdo a los estudios realizados por Greenfield, quienes utilizan internet de manera nociva se muestran distraídos en la vida real y generan rápidamente vínculos emocionales con personas que apenas conocen a través de la red. En su trabajo pudo observar que los sitios más relevantes para estos adictos eran los sitios de chat y de pornografía, donde perdían horas y horas al día compenetrados en visitar las websites. Estos sitios brindan una oportunidad para los sujetos de comportarse de maneras en las que no pueden expresarse en su vida diaria. Las horas dedicadas a internet provocó en la mayoría de los participantes del estudio problemas maritales,  debido a la pornografía compulsiva y los romances casuales iniciados gracias a la comunicación con extraños.

En cuanto al tratamiento existe en España un programa de rehabilitación que contempla el control de la adicción a cargo de Echeburúa . Este programa se divide en distintas fases que apuntan a interrumpir la conexión por un tiempo determinado, permitiendo luego volver a utilizar la computadora de manera controlada. Se trabaja sobre problemas específicos como el control de la ansiedad y la depresión, se promueve un nuevo estilo de vida equilibrado, donde se debe aprender a lidiar con los estímulos adictivos y también se intenta prevenir las recaídas.

En Estados Unidos existe el refugio ReStart, centro que se dedica a a tratar a adictos a internet, a los juegos en línea y al abuso de los mensajes de texto. Quienes se comprometen con el programa, se dedican a realizar tareas al aire libre y a seguir las indicaciones de los profesionales a cargo. En el caso de los adictos a los juegos en línea, ellos necesitan que se los reprograme de manera tal que puedan recuperar hábitos tan cotidianos como bañarse o realizar tareas del hogar. Los juegos son el señuelo perfecto para personalidades vulnerables, tímidas, poco sociales, quienes prefieren un mundo imaginario antes que un mundo real donde se sienten rechazados por ser cómo son. Este programa de rehabilitación busca promover las relaciones sociales, mediante la enseñanza de cómo iniciar conversaciones interesantes y aprender a interpretar el lenguaje corporal de los otros.

Lo interesante de la adicción a internet es que aún no hay nada definido, hay profesionales que creen que no existe evidencia suficiente como para catalogar el abuso de internet como una verdadera adicción. Sara Kiesler (investigadora en la Universidad de Carnegie Mellon) dice que no es apropiado tildar las conductas como adicciones sobre la única base de que una persona dice que realiza demasiado una actividad. Aún no existen estudios concluyentes que puedan probar que la adicción a internet es más que una consecuencia de otros desórdenes emocionales, o incluso que el amor por internet sea algo que se sostenga a lo largo del tiempo.

Algunos profesionales también sostienen que se ha hecho un jugoso negocio alrededor de esta supuesta adicción, ya que se han ido propagando varios centros y servicios de atención on line con la finalidad de tratar algo que aún no ha sido comprobado como verdara patología. A modo personal, creo que todos los excesos son malos y si realizamos una actividad que comienza a consumir nuestra vida, haciendonos dejar de lado las cosas importantes como nuestros vínculos afectivos o nuestro trabajo, es algo sobre lo que debemos reflexionar y actuar. Quizás lo más apropiado sea decir que internet se ha convertido en una nueva manera de expresar los disturbios emocionales que han existido desde siempre, una forma de escape de una realidad que se nos presenta como intolerable, una manera de conocer personas que nos ignorarían si nos conocieran cara a cara, un instrumento de explotar adicciones ya existentes. De todas maneras, un tratamiento sería aplicable en estos casos, no a la adicción a internet en si misma, sino lo que encierra este uso exagerado, lo que en verdad yace tras la obsesión por la comunicación, la velocidad y la intimidad superficial.  ¿Y ustedes qué piensan?

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2 pensamientos en “Adicción a internet: ¿Realidad o negocio?

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que expresas.

    Ahora pienso, en el caso de que sea una adicción en sí misma, puede ser de las menos perjudiciales,( por las pocas consecuencias en contra otras personas) creo yo. Bueno quizá no tenga valía la opinión de una adicta, consciente, pero muy dependiente del mundo virtual.

    En mi caso creo que se vale del simple detalle de no encontrar un lugar dentro de esta sociedad tan cerrada a ciertos conceptos y que no te permite desarrollarte, donde si te destacas tratan de derribarte y si te sales del sistema preestablecido estás perdido; donde parece que debes seguir las tendencias, tener el último accesorio y ser parte del rebaño, o eres un “bicho” raro y te discriminan.

    Creo firmemente que es una forma de emigrar a un lugar donde eres uno más y encuentras otras personas con las que identificarte, compartir y desarrollarte, sin dejar tu hogar ni tus amigos, ni padres mayores. etc. etc.

    Muy interesante este artículo, como todo lo que expones, Mariana.

    un abrazo.

    Sandra.

  2. Pingback: Lento pero seguro « Psicología Positiva, es hora de cambiar tu vida

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